El perfume — Patrick Süskind

El perfume es una novela de Patrick Süskind protagonizada por Jean-Baptiste Grenouille, un hombre dotado de un sentido del olfato extraordinario y, al mismo tiempo, incapaz de establecer una relación humana verdadera con quienes lo rodean.

Ambientada principalmente en la Francia del siglo XVIII, la obra reconstruye un mundo dominado por los olores: calles sucias, mercados, talleres, iglesias, cuerpos, animales, alimentos, flores, cueros y sustancias utilizadas por los perfumistas. Aquello que para los demás constituye un fondo casi imperceptible es, para Grenouille, la verdadera estructura de la realidad.

Su capacidad le permite identificar, separar y recordar millares de aromas. Sin embargo, ese talento excepcional no despierta en él admiración por el mundo, sino el deseo de dominarlo. Grenouille quiere capturar los olores más delicados y conservarlos mediante las técnicas de la perfumería.

La búsqueda de una fragancia perfecta transforma progresivamente al protagonista en un creador, un falsificador de identidades y un asesino. La novela combina así el relato histórico, la intriga criminal, la fantasía sensorial y una reflexión inquietante sobre el poder de las apariencias.

Ficha bibliográfica

Título: El perfume

Título original: Das Parfum

Subtítulo original: Die Geschichte eines Mörders

Autor: Patrick Süskind

Traducción: Pilar Giralt Gorina

Editorial: RBA

Lugar de edición: Barcelona

Año: 1992

Año de publicación original: 1985

Colección: Narrativa Actual

ISBN-10: 84-473-0001-3

ISBN-13: 978-84-473-0001-3

Número de páginas: 224

Encuadernación: Tapa dura

Idioma: Castellano

Idioma original: Alemán

Diseño o fotografía de portada: Enric Satué

Materias: Novela histórica, novela psicológica, crimen, perfumería, identidad y poder

Sinopsis

Jean-Baptiste Grenouille nace en París en 1738, en medio de la suciedad y los malos olores de un mercado. Su madre intenta abandonarlo entre los desperdicios, pero el recién nacido sobrevive y pasa sus primeros años bajo el cuidado de distintas nodrizas e instituciones.

Desde muy pequeño manifiesta una característica excepcional: posee un olfato mucho más desarrollado que el de cualquier otra persona. Grenouille puede distinguir aromas separados por grandes distancias, reconocer a alguien sin verlo y orientarse por la ciudad siguiendo únicamente los rastros que flotan en el aire.

Carece, sin embargo, de un olor corporal propio perceptible. Los demás no comprenden conscientemente esta anomalía, pero reaccionan ante él con desconfianza, rechazo o incomodidad. Grenouille crece aislado, acostumbrado a observar a las personas como fuentes de olores y no como seres con los que pueda mantener vínculos afectivos.

Tras trabajar en condiciones brutales para un curtidor, entra en contacto con Giuseppe Baldini, un perfumista parisino que atraviesa una etapa de decadencia profesional. Grenouille demuestra que puede reproducir y mejorar cualquier fragancia sin necesidad de fórmulas escritas ni mediciones convencionales.

Baldini comprende el valor de aquel talento y lo incorpora a su taller. A cambio de crear perfumes para su maestro, Grenouille aprende los procedimientos técnicos necesarios para destilar, mezclar y conservar determinadas esencias. No obstante, pronto descubre que algunos olores no pueden ser capturados mediante los métodos tradicionales.

Su ambición lo conduce hacia nuevas técnicas y hacia la ciudad de Grasse, centro de la perfumería francesa. Allí decide fabricar una fragancia capaz de provocar en quienes la huelan una reacción absoluta de amor, admiración y obediencia.

Para obtenerla necesita apropiarse del aroma de varias jóvenes. Los asesinatos que comete no responden al odio ni al deseo sexual, sino a una voluntad fría de posesión. Para Grenouille, las víctimas son portadoras de una materia aromática excepcional que debe ser extraída y conservada.

La persecución del asesino y la creación del perfume definitivo conducen la historia hacia una demostración extrema del poder de la percepción. La fragancia permite a Grenouille alterar el juicio colectivo y presentar ante los demás una identidad completamente distinta de la suya.

Jean-Baptiste Grenouille

Grenouille es uno de los protagonistas más singulares de la literatura contemporánea. Süskind lo presenta como una criatura físicamente resistente, silenciosa y aparentemente insignificante, capaz de soportar condiciones que destruirían a otras personas.

Su falta de atractivo y su posición social contrastan con la extraordinaria riqueza de su percepción. Para quienes lo rodean es poco más que un sirviente deforme y desagradable; en su mundo interior, sin embargo, posee un archivo inmenso compuesto por todos los olores que ha conocido.

Grenouille puede reconstruir mentalmente una fragancia, separar sus componentes y combinarlos de nuevo. Su memoria olfativa funciona como una biblioteca en la que conserva paisajes, personas, objetos y momentos.

Esta facultad no va acompañada de empatía. El protagonista no reconoce a los demás como sujetos dotados de una dignidad propia. Las personas se convierten para él en recipientes temporales de aromas que desea poseer.

La novela construye así una figura paradójica: Grenouille es un genio creador cuya obra exige la destrucción de otros seres humanos. Su extraordinaria sensibilidad sensorial convive con una completa insensibilidad moral.

Un mundo construido mediante los olores

La principal originalidad de El perfume se encuentra en la importancia concedida al olfato. La literatura se apoya normalmente en imágenes visuales, sonidos y diálogos. Süskind, en cambio, intenta describir aquello que resulta invisible y que a menudo carece de un vocabulario preciso.

Los olores no aparecen como simples adornos descriptivos. Permiten reconocer clases sociales, profesiones, enfermedades, alimentos, calles y estados de ánimo. Cada espacio posee una composición aromática propia que Grenouille puede interpretar.

Para el protagonista, el nombre de una cosa es menos importante que su olor. Las palabras utilizadas por los demás le parecen imprecisas, porque agrupan bajo una misma denominación sustancias que él percibe como radicalmente diferentes.

Süskind obliga de este modo al lector a imaginar el mundo desde un sentido al que habitualmente presta poca atención. La narración convierte el olor en una forma de conocimiento, memoria, orientación y dominio.

La Francia del siglo XVIII

La historia se desarrolla en una Francia anterior a la Revolución, marcada por las diferencias sociales, la suciedad urbana, los oficios artesanales y una elevada mortalidad.

El París descrito en la novela está lleno de residuos, animales sacrificados, talleres, cementerios, aguas contaminadas y cuerpos sin lavar. La ciudad no es presentada como un escenario elegante, sino como una acumulación casi insoportable de materia orgánica.

Frente a esa realidad, el perfume actúa como una máscara. Las fragancias permiten ocultar los olores corporales, simular limpieza, construir prestigio y establecer diferencias entre quienes pueden adquirirlas y quienes viven sometidos a los olores de la pobreza.

La perfumería reúne ciencia artesanal, comercio y representación social. El perfume no transforma la materia que cubre, pero modifica la manera en que los demás la perciben.

El perfume como identidad

Grenouille descubre que los seres humanos reaccionan ante los olores sin comprender siempre la causa de sus emociones. Una fragancia puede provocar confianza, deseo, temor, familiaridad o rechazo antes de que intervenga el razonamiento.

Esta capacidad convierte el perfume en una identidad artificial. Grenouille, que carece de olor propio, aprende a fabricar composiciones que lo hacen pasar por una persona inofensiva, respetable o digna de afecto.

Los demás no aman realmente al protagonista. Aman la impresión que la fragancia produce en ellos. El perfume no revela una esencia interior, sino que sustituye esa esencia mediante una apariencia perfectamente construida.

La novela anticipa así una cuestión profundamente moderna: hasta qué punto juzgamos a una persona por lo que es y hasta qué punto reaccionamos ante las señales que proyecta.

Creación, posesión y asesinato

Grenouille no asesina impulsado por la ira. Sus crímenes forman parte de un procedimiento destinado a obtener una materia que considera valiosa. Esa ausencia de pasión inmediata vuelve sus actos especialmente perturbadores.

El protagonista observa a sus víctimas con la concentración de un artesano. Estudia la forma de conservar su aroma y perfecciona el método necesario para incorporarlo a su composición final.

La creación artística aparece entonces unida a la apropiación. Grenouille no acepta que la belleza sea pasajera ni que pertenezca a otra persona. Quiere separarla del cuerpo que la produce, almacenarla y utilizarla según su voluntad.

Su obra maestra posee una perfección técnica extraordinaria, pero está construida sobre la eliminación de quienes hicieron posible cada uno de sus componentes. La novela cuestiona cualquier idea del genio que pretenda situarse por encima de la responsabilidad moral.

El poder sobre la multitud

El perfume definitivo concede a Grenouille algo que nunca había tenido: la capacidad de controlar la imagen que los demás forman de él. El hombre rechazado y casi invisible puede transformarse, mediante una pequeña cantidad de esencia, en objeto de admiración colectiva.

Süskind representa a la multitud como una realidad emocionalmente contagiosa. Cada individuo interpreta la reacción de quienes lo rodean como confirmación de lo que él mismo siente, hasta que el juicio personal queda absorbido por una convicción común.

El protagonista comprueba que puede fabricar amor sin amar a nadie. Su triunfo es también su fracaso: consigue dominar las emociones humanas, pero no puede experimentar aquello que provoca en los demás.

El poder absoluto del perfume revela, por tanto, la imposibilidad de Grenouille para participar verdaderamente en la humanidad. Puede manipular el afecto, imitarlo y dirigirlo, pero continúa separado de él.

La voz narrativa y la ironía

La novela está narrada en tercera persona por una voz que conoce los pensamientos del protagonista y describe sus actos con una mezcla de precisión, distancia e ironía.

El narrador adopta en ocasiones el tono de una crónica histórica, una biografía o un relato científico. Esta aparente objetividad aumenta la extrañeza de los acontecimientos y evita que la historia se convierta en una simple confesión sentimental.

Los personajes secundarios suelen aparecer dominados por la vanidad, la ambición, el miedo o el interés económico. Süskind muestra cómo cada uno interpreta a Grenouille de acuerdo con sus propios deseos y apenas comprende lo que tiene delante.

El humor oscuro de la obra procede con frecuencia de esa distancia entre lo que los personajes creen controlar y las consecuencias reales de sus decisiones.

Patrick Süskind

Patrick Süskind nació en 1949 en Ambach, Baviera. Estudió historia medieval y moderna y trabajó como escritor y guionista.

Antes de alcanzar reconocimiento internacional con El perfume, había escrito El contrabajo, un monólogo teatral protagonizado por un músico de orquesta que reflexiona sobre su instrumento, su profesión y su insignificancia.

El perfume, publicada originalmente en 1985, fue su primera novela y se convirtió en un éxito internacional. La obra consolidó a Süskind como uno de los autores alemanes contemporáneos más conocidos.

Entre sus otros libros se encuentran La paloma, La historia del señor Sommer, Un combate y otros relatos y Sobre el amor y la muerte.

Süskind ha mantenido una relación muy reservada con la vida pública. Esa discreción contrasta con la enorme difusión alcanzada por su obra más conocida.

La traducción de Pilar Giralt Gorina

La traducción castellana de Pilar Giralt Gorina ha acompañado durante décadas la difusión de El perfume entre los lectores de lengua española.

Traducir esta novela presenta una dificultad especial: el texto necesita describir aromas para los que el lenguaje común dispone de términos limitados. La narración combina vocabulario relacionado con la perfumería, los oficios, las materias orgánicas y la vida cotidiana del siglo XVIII.

La versión castellana conserva la acumulación de sensaciones, el tono irónico y la precisión con la que Süskind diferencia los componentes del universo olfativo de Grenouille.

Valoración

El perfume es una novela original, perturbadora y de gran fuerza sensorial. Su argumento criminal resulta atractivo, pero la obra va más allá de la investigación de unos asesinatos.

Patrick Süskind construye un protagonista monstruoso sin reducirlo a una figura simple. Grenouille despierta rechazo por sus actos y, al mismo tiempo, fascinación por su capacidad para percibir y transformar el mundo.

La utilización literaria del olfato permite describir de una manera distinta la ciudad, el cuerpo humano, la memoria y las relaciones sociales. Pocas novelas consiguen que el lector imagine con tanta intensidad una realidad compuesta por sustancias invisibles.

La obra también contiene una reflexión sobre la manipulación. El perfume puede alterar el juicio de las personas, convertir el rechazo en deseo y sustituir la realidad por una impresión fabricada.

La historia de Grenouille demuestra que provocar amor no equivale a ser amado y que el dominio sobre las emociones ajenas no permite experimentar esas emociones. Su mayor creación confirma tanto su genio como su incapacidad para formar parte del mundo humano.

Por su mezcla de novela histórica, relato criminal, fantasía y estudio psicológico, El perfume se ha convertido en una de las obras más reconocibles de la narrativa europea de finales del siglo XX.

Características de esta edición

Edición publicada por RBA en 1992 dentro de la colección Narrativa Actual. El volumen está encuadernado en tapa dura y consta de 224 páginas.

La traducción del alemán corresponde a Pilar Giralt Gorina. El diseño o la fotografía de portada se atribuye a Enric Satué.

El ISBN de esta edición es 84-473-0001-3. Su formato resistente y compacto responde a las características de las colecciones de narrativa en tapa dura publicadas por RBA durante la década de 1990.