Perros de guarda: selección, crianza y adiestramiento es un manual práctico de Howard H. Hirschhorn dedicado a la elección, preparación y cuidado de perros destinados a proteger personas, viviendas, propiedades y otros espacios.
Publicado en castellano por Editorial Hispano Europea en 1982, el libro pertenece a una época en la que los manuales de adiestramiento canino se centraban principalmente en la obediencia, el control del animal y su utilidad para una función determinada.
La obra parte de una idea fundamental: un perro de guarda eficaz no debe ser simplemente un animal agresivo. La protección exige equilibrio, inteligencia, capacidad de aprendizaje, estabilidad de carácter y una relación clara con la persona responsable de su manejo.
El adiestramiento tiene como finalidad que el perro distinga entre una situación normal y una posible amenaza, responda a órdenes precisas y permanezca siempre bajo control. Un animal que actúa de forma imprevisible representa un peligro para extraños, familiares y para sí mismo.
Ficha bibliográfica
Título: Perros de guarda
Subtítulo: Selección, crianza, adiestramiento
Título original: All About Guard Dogs
Autor: Howard H. Hirschhorn
Traducción o adaptación: Conrad Niell i Sureda [comprobar en la página legal]
Editorial: Editorial Hispano Europea, S. A.
Lugar de edición: Barcelona
Año: 1982
Colección: Herakles
ISBN-10: 84-255-0631-X
ISBN-13: 978-84-255-0631-4
Número de páginas del ejemplar: 152
Encuadernación: Rústica, tapa blanda
Idioma: Castellano
Ilustraciones: Fotografías en color y en blanco y negro
Materias: Perros de guarda, adiestramiento canino, crianza y perros de trabajo
Descripción
Esta obra de carácter práctico se dirige a quienes desean contar con un perro preparado para proteger a las personas o vigilar una propiedad.
El subtítulo resume sus tres grandes ámbitos: la selección del animal, su crianza y el adiestramiento posterior. Las tres fases están estrechamente relacionadas. Un adiestramiento correcto no puede compensar completamente una elección inadecuada, una socialización deficiente o unas condiciones de vida que generen miedo y desequilibrio.
El libro expone la necesidad de conocer el temperamento del perro, sus aptitudes y las exigencias de la función que deberá desempeñar. No todos los animales reaccionan del mismo modo ante la presencia de desconocidos, los ruidos, la presión o los cambios en su entorno.
La finalidad del proceso no debería ser producir una agresividad indiscriminada, sino desarrollar una vigilancia controlada y una respuesta sometida a las órdenes de su guía.
El perro de guarda
El perro ha acompañado a las comunidades humanas como cazador, pastor, compañero y protector. Su oído, su olfato, su capacidad para detectar movimientos y su vinculación con un territorio lo convierten en un eficaz sistema de alerta.
La función de guarda comienza antes de cualquier intervención física. La presencia del animal, su vigilancia y el ladrido pueden advertir al responsable y disuadir a una persona que pretende entrar sin autorización.
Un buen perro guardián debe mantenerse atento sin reaccionar con violencia ante cualquier estímulo. La visita de un vecino, el paso de un peatón o la llegada de un trabajador no pueden interpretarse automáticamente como una agresión.
La estabilidad emocional es, por tanto, tan importante como la fuerza. El miedo excesivo puede producir ataques defensivos, mientras una excitación permanente dificulta el control y deteriora la convivencia.
Selección del perro
La elección debe tener en cuenta el lugar donde vivirá el animal, el tiempo disponible para atenderlo, la experiencia de su responsable y la función concreta que se espera de él.
El tamaño no constituye el único criterio. Un perro muy grande puede resultar poco adecuado para una vivienda pequeña, mientras un animal de tamaño medio, atento y seguro, puede cumplir eficazmente una función de alarma.
También deben valorarse la salud, el temperamento, la capacidad de concentración, la respuesta ante situaciones nuevas y la facilidad para establecer una relación de confianza con las personas.
La raza puede ofrecer una orientación sobre determinadas aptitudes, pero no permite predecir por completo el comportamiento de cada individuo. Dentro de una misma raza existen diferencias importantes de carácter, energía y capacidad de trabajo.
Crianza y socialización
La educación comienza mucho antes del adiestramiento especializado. Durante sus primeros meses, el cachorro aprende a relacionarse con personas, animales, sonidos, espacios y objetos.
La socialización no elimina la capacidad de guarda. Al contrario, ayuda a que el perro reconozca como normales las situaciones cotidianas y reserve sus señales de alarma para cambios verdaderamente significativos.
Un animal criado en aislamiento puede reaccionar con miedo o agresividad ante estímulos que nunca ha conocido. Esa conducta no demuestra valentía ni aptitud para la defensa, sino falta de experiencia y dificultad para interpretar el entorno.
La crianza incluye alimentación adecuada, ejercicio, descanso, atención veterinaria y contacto regular con las personas. El perro de trabajo sigue siendo un ser social y necesita una relación estable con quienes lo cuidan.
La obediencia como base
Antes de cualquier preparación específica, el perro debe responder a órdenes básicas y aceptar la dirección de su guía.
Acudir a la llamada, detenerse, permanecer quieto, caminar sin arrastrar a la persona y abandonar una acción cuando se le ordena son comportamientos esenciales para la seguridad.
La obediencia no debería basarse únicamente en el temor al castigo. Un aprendizaje sólido se apoya en la repetición, la claridad de las señales, la recompensa de las respuestas correctas y la confianza entre el animal y su responsable.
Las órdenes deben ser coherentes. Utilizar palabras distintas para una misma conducta o permitir hoy aquello que se prohíbe mañana produce confusión y reduce la fiabilidad del adiestramiento.
La vigilancia del territorio
Muchos perros desarrollan de manera natural una atención especial hacia el espacio en el que viven. Reconocen sonidos habituales, horarios, movimientos y personas frecuentes.
El adiestramiento puede canalizar esa tendencia, pero el territorio debe estar correctamente cerrado y señalizado. La presencia de un perro no sustituye las medidas físicas de seguridad ni autoriza a dejarlo actuar fuera de control.
Un animal que pasa largos periodos solo, sin actividad ni contacto, puede desarrollar ladridos constantes, conductas repetitivas, frustración o reacciones exageradas. La vigilancia no debe convertirse en abandono.
La responsabilidad del guía
El comportamiento del perro depende en gran medida de la actuación de la persona que lo dirige. La inseguridad, las órdenes contradictorias o la búsqueda deliberada de agresividad pueden convertir al animal en una fuente de riesgo.
El guía debe conocer las señales corporales del perro: tensión, miedo, evitación, excitación, fijación de la mirada y cambios en la posición de las orejas, la cola o el cuerpo.
Reconocer esas señales permite intervenir antes de que la situación se agrave. La prevención resulta más segura que confiar en poder detener al animal una vez iniciada una reacción.
Cuando se pretende realizar un trabajo especializado de guarda o defensa, la preparación debe quedar en manos de profesionales cualificados y desarrollarse dentro de los límites legales y de bienestar animal.
Razas y aptitudes
Tradicionalmente se han empleado para la guarda razas como el pastor alemán, el dóberman, el bóxer, el rottweiler, los schnauzer de mayor tamaño, los mastines y otros perros seleccionados por su vigilancia, resistencia o capacidad de trabajo.
Sin embargo, la utilidad de un perro no depende exclusivamente de su apariencia. Un ejemplar fuerte pero incontrolable resulta menos seguro que otro equilibrado, atento y bien educado.
También debe diferenciarse entre el perro destinado a vigilar una vivienda, el que protege ganado frente a depredadores y el que trabaja con cuerpos policiales o servicios de seguridad. Sus funciones, selección y adiestramiento no son equivalentes.
Una obra publicada en 1982
El manual debe leerse teniendo en cuenta la época en que fue publicado. Desde entonces han evolucionado los conocimientos sobre comportamiento canino, aprendizaje, socialización y bienestar animal.
Algunos métodos tradicionales daban una importancia excesiva a la dominación, el castigo y la confrontación física. Actualmente se concede mayor valor a la prevención, al refuerzo de conductas adecuadas y al conocimiento de las emociones del animal.
Un perro sometido a miedo o dolor puede obedecer de manera aparente, pero también desarrollar respuestas defensivas imprevisibles. La fiabilidad no consiste en inhibir al animal por la fuerza, sino en construir conductas estables y comprensibles.
Las normas sobre identificación, bienestar, responsabilidad civil, tenencia y manejo de determinados perros también han cambiado. Las indicaciones jurídicas o prácticas del libro deben contrastarse con la regulación vigente.
Howard H. Hirschhorn
Howard H. Hirschhorn fue autor de diversos manuales divulgativos sobre animales domésticos, cuidados de mascotas y materias técnicas.
All About Guard Dogs, obra original de la que procede esta edición, fue publicada en Estados Unidos en 1976. Posteriormente apareció traducida a otros idiomas y distribuida dentro de colecciones dedicadas a la fauna y al cuidado de animales.
Su enfoque responde al modelo de manual ilustrado: explicaciones accesibles, consejos prácticos y fotografías destinadas a lectores no especializados.
Valoración
Perros de guarda es una obra representativa de la literatura práctica sobre adiestramiento canino publicada durante las décadas de 1970 y 1980.
Su estructura, centrada en la selección, la crianza y el entrenamiento, recuerda que la capacidad de protección no surge únicamente de la fuerza o de la raza. La educación, el equilibrio y la relación con el guía son elementos decisivos.
El libro puede resultar interesante para conocer la evolución histórica de los métodos de adiestramiento y la forma en que se concebía entonces al perro de trabajo.
Su lectura actual debe ser crítica. Los consejos compatibles con el bienestar, la socialización y el control responsable pueden conservar utilidad, mientras cualquier método basado en provocar miedo, dolor o agresividad debe considerarse superado.
La mejor protección no procede de convertir al perro en un animal peligroso, sino de conseguir que sea estable, atento, obediente y capaz de convivir de manera segura con las personas.
Características de esta edición
Edición ilustrada en rústica y tapa blanda, publicada en Barcelona por Editorial Hispano Europea en 1982, dentro de la colección Herakles.
El ejemplar consta de 152 páginas. Algunos catálogos bibliográficos describen la edición con 153 páginas, diferencia que puede depender del cómputo de páginas sin numerar.
El nombre transcrito inicialmente como «Hh hirschhom» corresponde a Howard H. Hirschhorn. El título también aparece documentado como Perros de guarda: selección, crianza, adiestramiento.