Collins Pocket Plus español-inglés / English-Spanish

Un «diccionario de bolsillo» de 769 páginas, nacido cuando la lexicografía en papel ya empezaba a depender de enormes corpus informáticos

Portada del Collins Pocket Plus español-inglés English-Spanish
Portada del ejemplar conservado en Librería5.
Contraportada del Collins Pocket Plus español-inglés English-Spanish
La contraportada anuncia más de 60.000 palabras, expresiones y modismos y destaca el uso del Bank of English.

Hay algo divertido en llamar Pocket Plus a un diccionario de 769 páginas. Pero el «Plus» era precisamente la promesa: no ofrecer únicamente equivalencias rápidas entre español e inglés, sino meter en un volumen todavía transportable pronunciación, ejemplos, marcas gramaticales, modismos, información cultural, tablas de verbos y un suplemento de gramática inglesa de 64 páginas.

Lo más interesante, sin embargo, no está en el grosor. Esta edición de los años noventa pertenece a un momento de transición en la historia de los diccionarios: seguía siendo un objeto completamente de papel, pero parte de sus ejemplos ya procedía de The Bank of English, un corpus informatizado de más de doscientos millones de palabras de inglés hablado y escrito. Antes de que la consulta digital sustituyera al diccionario de mesa, la informática ya estaba cambiando silenciosamente la manera de construirlo.

Un diccionario de bolsillo que necesitó 769 páginas

El ejemplar conservado en Librería5 corresponde a la séptima reimpresión española de 1998, publicada por Grijalbo Mondadori a partir de una edición de HarperCollins de 1996.

Su escala explica el nombre comercial. No pretende competir con un gran diccionario histórico ni con una obra enciclopédica, pero tampoco se limita al esquema elemental de «palabra = traducción».

El volumen anuncia más de 60.000 palabras, expresiones y modismos en las dos direcciones —español-inglés e inglés-español— y añade ayudas que intentan resolver el problema que aparece inmediatamente después de encontrar una traducción: cómo se usa realmente esa palabra.

Un diccionario bilingüe útil no responde solo «¿qué significa?». También tiene que responder «¿en qué contexto?», «¿con qué construcción?», «¿cómo se pronuncia?» y «¿qué acepción necesito aquí?».

La equivalencia correcta depende del contexto

Traducir una palabra aislada parece sencillo hasta que una misma voz empieza a tener varios sentidos. El diccionario separa acepciones, incorpora ejemplos y utiliza marcas gramaticales y de uso para evitar que el lector tome automáticamente la primera equivalencia disponible.

Esto resulta especialmente importante con locuciones y modismos. Una expresión idiomática rara vez soporta una traducción palabra por palabra. También los verbos cambian de comportamiento según la preposición, el complemento o la estructura en la que aparezcan.

Para comprender La sección inglés-español ayuda a identificar palabras, expresiones y construcciones encontradas al leer o escuchar inglés.
Para producir La sección español-inglés ayuda a elegir vocabulario al escribir o expresarse, pero obliga además a comprobar ejemplos y construcciones para no trasladar literalmente la sintaxis española.

Ésa es la distancia entre un simple vocabulario y un diccionario de aprendizaje: la unidad de información deja de ser solamente la palabra y empieza a ser también la palabra funcionando dentro de una frase.

El detalle más moderno del libro estaba escondido detrás del papel

La contraportada atribuye los ejemplos del suplemento gramatical a The Bank of English, desarrollado por Collins en colaboración con la Universidad de Birmingham.

En el momento de preparación de esta edición el corpus reunía más de doscientos millones de palabras procedentes de inglés hablado y escrito.

La diferencia metodológica era importante. En lugar de inventar todos los ejemplos desde una mesa de redacción, los lexicógrafos podían observar grandes cantidades de lengua efectivamente utilizada y buscar qué combinaciones, sentidos y estructuras aparecían con mayor frecuencia.

El lector tenía un libro de papel en las manos, pero detrás de muchas de sus decisiones lexicográficas ya había una base de datos gigantesca.

Visto desde hoy parece normal. En los años noventa representaba una transformación profunda: el diccionario dejaba de depender exclusivamente de la intuición, la documentación manual y las fichas para incorporar análisis masivos de uso real.

Pronunciación: información que la ortografía inglesa no puede dar

Las entradas inglesas incorporan transcripción fonética y el volumen incluye una guía para interpretar los signos empleados.

En inglés esa información tiene una utilidad particular porque la escritura no permite deducir de manera segura la pronunciación de muchas palabras. Grafías parecidas pueden corresponder a sonidos distintos y grafías muy diferentes pueden acabar produciendo pronunciaciones próximas.

Un diccionario impreso no puede hacer lo que hoy hace cualquier herramienta con audio: reproducir una voz. Su solución era codificar la pronunciación mediante símbolos.

La transcripción fonética conserva una ventaja incluso en la era del audio: permite ver de forma inmediata la sílaba acentuada y comparar sonidos sin depender de una grabación concreta.

El diccionario no termina donde acaba el vocabulario

La estructura del volumen explica mejor que la portada qué significaba aquel «Plus».

  • Guía de abreviaturas y explicación de la estructura de las entradas.
  • Guía de pronunciación y transcripción fonética.
  • Diccionario español-inglés.
  • Números, horas y fechas.
  • Pesos y medidas.
  • Diccionario inglés-español.
  • Suplemento de gramática inglesa de 64 páginas.
  • Tablas y explicaciones de verbos.
  • Modelos y vocabulario de correspondencia.
  • Información lingüística y cultural.

La gramática cumple una función clara: encontrar una palabra no basta para saber construir una frase correcta con ella. El suplemento permite consultar estructuras sin abandonar el mismo volumen.

Lo mismo ocurre con las notas culturales. Instituciones, fiestas, títulos académicos, alimentos o realidades administrativas no siempre tienen una equivalencia exacta entre dos lenguas. En esos casos el diccionario necesita explicar, no simplemente sustituir una palabra por otra.

Página interior del Collins Pocket Plus español-inglés English-Spanish
Interior del ejemplar. La organización tipográfica permite separar rápidamente entradas, acepciones, marcas gramaticales, pronunciación y ejemplos.

Qué ha envejecido y qué no

Un diccionario de 1998 no puede ser una fotografía actual del idioma. Han cambiado el vocabulario tecnológico, profesiones, instituciones, usos coloquiales y muchas realidades relacionadas con Internet y la comunicación digital.

Eso afecta sobre todo al léxico más sensible a los cambios sociales y técnicos.

En cambio, una parte importante de la gramática, del vocabulario general, de las formas verbales y de las construcciones básicas conserva utilidad. También siguen siendo válidos los principios que organizan el diccionario: distinguir acepciones, observar colocaciones, comprobar registros y no traducir modismos de forma mecánica.

Lo que envejece deprisa Tecnología, nuevas profesiones, jerga, usos coloquiales recientes y términos ligados a instituciones o realidades sociales cambiantes.
Lo que envejece despacio Gramática básica, buena parte del vocabulario común, irregularidades verbales, pronunciación y muchas construcciones asentadas.

Por eso el interés actual del volumen es doble. Puede seguir resolviendo numerosas consultas, pero también documenta qué inglés se consideraba necesario para un estudiante hispanohablante a finales del siglo XX.

La edición que conservamos

La página legal identifica a Gerry Breslin y Teresa Álvarez García como responsables principales y acredita además a un equipo amplio de autores, redactores y técnicos. La dirección de la colección corresponde a Lorna Sinclair.

La edición de origen es de HarperCollins Publishers, con copyright de 1996. El ejemplar de Librería5 pertenece a la séptima reimpresión, de 1998, publicada en Barcelona por Grijalbo Mondadori.

El depósito legal B-29.112-1998 coincide con esa reimpresión. La impresión se realizó en Cermagraf, S. A., Sabadell.

Título
Collins Pocket Plus español-inglés / English-Spanish
Responsables principales
Gerry Breslin y Teresa Álvarez García
Basado en textos de
Mike Gonzalez, Alicia de Benito de Harland, Jeremy Butterfield, Soledad Pérez-López, Claire Evans y Megan Thomson
Redacción
Val McNulty, Sharon Hunter, Susan Dunsmore e Irene Lakhani
Dirección de la colección
Lorna Sinclair
Informática
Robert McMillan
Editor original
HarperCollins Publishers
Editorial española
Grijalbo Mondadori, S. A.
Lugar
Barcelona
Copyright de la edición
1996
Ejemplar conservado
Séptima reimpresión, 1998
ISBN-10
84-253-2890-X
ISBN-13
978-84-253-2890-9
Depósito legal
B-29.112-1998
Colección
Collins Pocket Plus
Extensión
769 páginas
Encuadernación
Rústica ilustrada, tapa blanda
Idiomas
Español e inglés
Procesamiento de textos
Morton Word Processing Ltd., Scarborough
Impresión
Cermagraf, S. A., Sabadell, Barcelona
Integridad
Completo
Estado de cubierta y lomo
Bueno

Los datos de responsables, editorial, reimpresión, ISBN, depósito legal, paginación, impresión y características del volumen proceden del propio ejemplar conservado en Librería5.

Un objeto de papel nacido de una base de datos

La parte más reveladora de este diccionario quizá no sea ninguna de sus 60.000 palabras.

Es la coexistencia de dos tecnologías.

Por un lado, el libro físico: 769 páginas, abreviaturas, símbolos fonéticos, tablas y miles de entradas que obligan al lector a buscar alfabéticamente.

Por otro, detrás de esa superficie, un corpus informatizado de cientos de millones de palabras utilizado para observar cómo hablaba y escribía realmente la gente.

El Collins Pocket Plus pertenece al breve momento en que el futuro del diccionario ya era digital, pero el resultado todavía tenía que caber entre dos tapas.