Millennium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina — Daniel Alfredson

Millennium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, título original Flickan som lekte med elden, es un thriller criminal dirigido por Daniel Alfredson y protagonizado por Noomi Rapace y Michael Nyqvist.

La película adapta la segunda novela de la trilogía Millennium, escrita por Stieg Larsson, y desplaza el centro de la historia hacia el pasado de Lisbeth Salander.

Después de que dos periodistas que investigaban el tráfico sexual sean asesinados, las huellas de Lisbeth aparecen en el arma utilizada. La hacker se convierte en la mujer más buscada de Suecia, mientras Mikael Blomkvist intenta demostrar que las pruebas visibles no cuentan toda la verdad.

Título: Millennium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Título original: Flickan som lekte med elden

Título internacional: The Girl Who Played with Fire

Director: Daniel Alfredson

Guion: Jonas Frykberg

Adaptación y asesoramiento de guion: Sigrid Strohmann y Camilla Ahlgren

Basada en: la novela de Stieg Larsson

Producción: Søren Stærmose

Productora: Yellow Bird

Año: 2009

Países: Suecia, Dinamarca y Alemania

Idioma original: Sueco

Formato: Película

Género: Thriller, crimen, misterio y drama

Fotografía: Peter Mokrosinski

Montaje: Mattias Morheden

Música: Jacob Groth

Diseño de producción: Maria Håård y Jan Olof Ågren

Vestuario: Cilla Rörby

Duración: 129 minutos

Reparto principal

  • Noomi Rapace como Lisbeth Salander.
  • Michael Nyqvist como Mikael Blomkvist.
  • Annika Hallin como Annika Giannini.
  • Lena Endre como Erika Berger.
  • Mikael Spreitz como Ronald Niedermann.
  • Georgi Staykov como Alexander Zalachenko.
  • Peter Andersson como Nils Bjurman.
  • Yasmine Garbi como Miriam Wu.
  • Paolo Roberto como él mismo.
  • Magnus Krepper como Hans Faste.
  • Tanja Lorentzon como Sonja Modig.
  • Johan Kylén como el inspector Jan Bublanski.
  • Hans-Christian Thulin como Dag Svensson.
  • Jennie Silfverhjelm como Mia Bergman.
  • Per Oscarsson como Holger Palmgren.
  • Michalis Koutsogiannakis como Dragan Armanskij.
  • Tehilla Blad como Lisbeth durante su infancia.

Premios y reconocimientos

  • Premios del Cine Europeo de 2010: candidatura al Premio del Público.

Sinopsis

Dag Svensson y Mia Bergman preparan una investigación para la revista Millennium sobre el tráfico sexual en Suecia.

El trabajo identifica a numerosos clientes, intermediarios y funcionarios que han participado en la explotación de mujeres o han contribuido a proteger el negocio.

Poco antes de que el reportaje y un libro relacionado con la investigación sean publicados, Dag y Mia aparecen asesinados en su domicilio.

El arma utilizada pertenece a Nils Bjurman, antiguo tutor de Lisbeth Salander. Las huellas de la hacker aparecen sobre ella y la policía considera que dispone de una sospechosa con antecedentes violentos y motivos para atacar al abogado.

Cuando Bjurman también aparece muerto, Lisbeth queda vinculada con tres homicidios. La prensa difunde su identidad, su pasado psiquiátrico y una imagen pública que la presenta como una mujer peligrosa e inestable.

Mikael Blomkvist se niega a aceptar esa interpretación. Conoce la capacidad de Lisbeth para utilizar la violencia, pero también sabe que no mata sin una razón y que las pruebas pueden haber sido colocadas para incriminarla.

Mientras la policía inicia una persecución nacional, Mikael continúa la investigación de Dag Svensson. Está convencido de que los asesinatos están relacionados con la trama de explotación sexual que el periodista estaba a punto de revelar.

Lisbeth permanece escondida y desarrolla su propia investigación. Sus movimientos la conducen hacia Nils Bjurman, un misterioso criminal conocido como Zala y un hombre de fuerza extraordinaria llamado Ronald Niedermann.

Las nuevas pistas demuestran que el caso no se limita al tráfico sexual. Existe una conexión directa con la infancia de Lisbeth, con su internamiento psiquiátrico y con la decisión del Estado de declararla jurídicamente incapaz.

Mikael deberá reconstruir una historia que distintas instituciones llevan años intentando ocultar, mientras Lisbeth se aproxima directamente a las personas responsables de destruir su vida.

Lisbeth Salander

La segunda película convierte a Lisbeth en protagonista absoluta. El misterio principal ya no pertenece a una familia desconocida, sino a su propia biografía.

La policía y la prensa interpretan su silencio, su apariencia y sus antecedentes como signos de culpabilidad. Antes de que pueda defenderse, se construye públicamente una versión de ella formada por diagnósticos, expedientes y filtraciones.

Lisbeth comprende que entregarse no garantiza un trato justo. Las instituciones que ahora pretenden detenerla son herederas de las mismas que limitaron su autonomía y silenciaron sus denuncias cuando era menor.

Noomi Rapace combina vulnerabilidad, inteligencia y una extraordinaria resistencia física. Su personaje no espera pasivamente a ser rescatado: investiga, prepara sus movimientos y se enfrenta directamente con quienes la persiguen.

Mikael Blomkvist

Mikael actúa como principal defensor de la inocencia de Lisbeth, aunque durante buena parte de la historia ambos trabajan por separado.

El periodista no basa su confianza en una idealización. Conoce el carácter reservado y vengativo de Salander, pero también sabe distinguir entre su disposición a defenderse y la imagen de asesina indiscriminada difundida por los medios.

Su investigación avanza mediante entrevistas, documentos y el trabajo previo de Dag Svensson. Cada nuevo dato sobre la red de prostitución lo acerca también al pasado de Lisbeth.

La distancia física entre ambos refuerza una forma particular de confianza. Mikael no necesita controlar a Lisbeth para creerla y ella continúa comunicándose con él mediante procedimientos indirectos.

La investigación de Millennium

Dag Svensson no pretendía denunciar únicamente a delincuentes marginales. Su trabajo señalaba a policías, abogados, periodistas y hombres con una posición social respetable.

La explotación sexual aparece sostenida por una cadena de intermediarios, clientes y protectores. El negocio puede mantenerse porque determinadas instituciones prefieren ignorarlo o impedir que alcance el espacio público.

Los asesinatos intentan destruir la investigación antes de que sea publicada. Sin embargo, los documentos conservados por Dag permiten que Mikael continúe reconstruyendo sus hallazgos.

La película mantiene así una de las líneas centrales de la trilogía: el periodismo como herramienta para conectar delitos privados con estructuras públicas de poder.

La construcción pública de una culpable

Los medios reciben una historia extraordinariamente atractiva: una hacker tatuada, sometida a tutela y relacionada con varios episodios violentos es sospechosa de un triple asesinato.

La información se publica antes de que exista una condena. Los aspectos más íntimos y vulnerables del pasado de Lisbeth son utilizados para convertir una hipótesis policial en una identidad pública.

La película muestra cómo una persona puede quedar definida por expedientes elaborados por terceros. Los diagnósticos, las decisiones tutelares y los antecedentes adquieren más credibilidad que su propia versión.

Mikael se enfrenta a esa narración desde la revista Millennium. Su defensa no consiste solamente en afirmar que Lisbeth es inocente, sino en demostrar quién se beneficia de que sea presentada como culpable.

El pasado de Lisbeth

Desde la primera entrega se conoce que Lisbeth sufrió violencia y que permanece sometida a una tutela difícil de justificar por sus capacidades reales.

La segunda película revela que esas circunstancias no fueron accidentes aislados. Su internamiento y la declaración de incapacidad formaron parte de una intervención destinada a controlar lo que sabía.

Cuando era niña, Lisbeth intentó proteger a su madre de un agresor. La respuesta institucional no consistió en investigar adecuadamente la violencia, sino en separar a la menor, desacreditar su relato y someterla a tratamiento psiquiátrico.

La historia personal de Salander se convierte así en una acusación contra un sistema capaz de proteger a determinados hombres mientras transforma a sus víctimas en personas oficialmente problemáticas.

Zala y la protección institucional

El nombre de Zala aparece repetidamente en la investigación, pero resulta difícil encontrar documentos fiables sobre su identidad.

Su invisibilidad no procede únicamente de la habilidad criminal. Durante años ha disfrutado de una forma de protección vinculada con los servicios del Estado y con información políticamente sensible.

Quienes debían controlar sus actividades terminaron considerando más importante conservar sus secretos que proteger a las personas afectadas por su violencia.

La película conecta de este modo el crimen organizado con la razón de Estado. La impunidad puede nacer tanto de la corrupción económica como de la decisión institucional de considerar a un individuo demasiado útil para ser investigado.

Ronald Niedermann

Niedermann es un hombre de enorme tamaño y fuerza física que trabaja como ejecutor dentro de la organización.

Padece una alteración que reduce o elimina su percepción del dolor. Esa característica lo convierte en un adversario especialmente peligroso, porque los golpes ordinarios apenas modifican su conducta.

Mikael, Lisbeth y las personas próximas a ellos deben enfrentarse con un enemigo que parece físicamente imparable. Sin embargo, su falta de dolor no equivale a una ausencia completa de miedo o vulnerabilidad.

Miriam Wu y Paolo Roberto

Miriam Wu es una de las personas más próximas a Lisbeth y queda expuesta por la persecución policial y criminal.

Su relación con Salander contradice la imagen pública de una mujer completamente aislada e incapaz de mantener vínculos afectivos.

Paolo Roberto interviene cuando Miriam se convierte en objetivo de los hombres relacionados con Niedermann. Su experiencia como boxeador aporta una resistencia física importante, aunque incluso él descubre la extraordinaria capacidad del gigante rubio.

Tutela, psiquiatría y violencia institucional

La película continúa la crítica iniciada con Nils Bjurman. La tutela que debía proteger a Lisbeth se convirtió en un instrumento para controlar su dinero, sus decisiones y su cuerpo.

El problema no se limita a un tutor individual. Los informes psiquiátricos y las decisiones administrativas anteriores construyeron una estructura en la que cualquier protesta de Lisbeth podía interpretarse como prueba de su inestabilidad.

Esa circularidad resulta especialmente grave: cuanto más se defiende frente a un abuso, más fácil resulta presentarla como agresiva, irracional o peligrosa.

La película contrapone la legalidad formal de las decisiones con la injusticia material de sus consecuencias. Una medida puede estar documentada y autorizada sin dejar de funcionar como forma de dominación.

Continuación de la trilogía

La historia comienza después de los acontecimientos de Los hombres que no amaban a las mujeres, pero cambia la estructura narrativa.

La primera película se organizaba alrededor de un misterio familiar ocurrido décadas atrás. La segunda adopta la forma de una persecución contemporánea y de una investigación sobre el pasado de Lisbeth.

Mikael y Lisbeth permanecen separados durante buena parte del metraje, por lo que la relación entre ambos se expresa mediante la confianza y el intercambio indirecto de información.

El final enlaza inmediatamente con la tercera entrega, La reina en el palacio de las corrientes de aire, donde las revelaciones sobre Salander adquirirán una dimensión judicial y política.

La novela de Stieg Larsson

La película adapta la segunda novela de la trilogía escrita por Stieg Larsson, periodista especializado en extrema derecha, violencia política y estructuras de poder.

El libro amplía considerablemente el pasado de Lisbeth y desarrolla con mayor detalle la investigación sobre prostitución, las instituciones suecas y los personajes vinculados con Zalachenko.

La adaptación cinematográfica condensa varias líneas argumentales para mantener la duración y conducir la historia hacia el enfrentamiento principal.

El título español reproduce el utilizado para la novela, mientras el original sueco puede traducirse de forma más directa como «La chica que jugaba con fuego».

Análisis

Millennium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina es una continuación más física y directa que la primera película.

El misterio no consiste únicamente en descubrir quién cometió los asesinatos. También debe explicarse por qué tantas instituciones aceptan rápidamente la culpabilidad de Lisbeth y qué acontecimientos fueron eliminados de su historia oficial.

Noomi Rapace sostiene el relato mediante una interpretación contenida y feroz. Salander aparece aislada, pero nunca pasiva; incluso cuando debe esconderse, continúa controlando información y preparando su respuesta.

Michael Nyqvist aporta el contrapunto periodístico. Mikael confía en Lisbeth sin ignorar sus zonas oscuras y utiliza los procedimientos de Millennium para combatir la versión difundida por policías y periódicos.

La película mantiene una crítica constante hacia los sistemas que protegen su propia reputación. La violencia sufrida por Lisbeth fue posible porque distintas autoridades prefirieron conservar secretos antes que reconocer el daño causado.

El tráfico sexual, los abusos tutelares y la protección de Zalachenko no son tramas completamente separadas. Todas muestran a hombres capaces de utilizar una posición económica, jurídica, física o política para dominar a personas más vulnerables.

El resultado es un thriller oscuro que combina investigación, persecución y drama personal. Su principal fuerza se encuentra en la revelación gradual de que la supuesta peligrosidad de Lisbeth fue, en gran medida, una narración construida por quienes necesitaban silenciarla.

Temáticas

  • Persecución: Lisbeth se convierte en la principal sospechosa de tres asesinatos.
  • Periodismo: Millennium investiga una red de explotación sexual y corrupción.
  • Tráfico sexual: periodistas, clientes e intermediarios participan en un sistema de explotación.
  • Violencia institucional: la tutela y la psiquiatría se utilizaron para limitar la autonomía de Lisbeth.
  • Presunción de inocencia: la prensa construye una culpabilidad pública antes del juicio.
  • Pasado: la investigación revela el origen de los traumas y de la situación jurídica de Salander.
  • Corrupción: determinadas autoridades protegen a un criminal por razones políticas.
  • Venganza: Lisbeth busca enfrentarse con quienes destruyeron su vida.
  • Confianza: Mikael defiende a Lisbeth incluso cuando no puede comunicarse directamente con ella.
  • Identidad pública: expedientes y titulares sustituyen la voz de la persona acusada.

Valoración

Millennium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina profundiza en el personaje más poderoso de la trilogía y convierte su pasado en el centro de una investigación criminal.

Noomi Rapace vuelve a ofrecer una interpretación intensa, física y contenida. La película permite comprender mejor la hostilidad de Lisbeth hacia las autoridades y su resistencia a confiar en otras personas.

Michael Nyqvist mantiene a Mikael como un investigador sobrio, dispuesto a continuar el trabajo de sus compañeros asesinados y a enfrentarse con la opinión pública.

La dirección de Daniel Alfredson concede mayor importancia a las persecuciones y a los enfrentamientos físicos que la primera entrega, sin abandonar la crítica social de las novelas.

La trama contiene violencia sexual, asesinatos y escenas especialmente duras, lo que explica la calificación para adultos indicada en esta edición.

Resulta especialmente recomendable para los seguidores de la trilogía Millennium, el thriller nórdico, las investigaciones periodísticas y los relatos sobre abusos de poder e impunidad institucional.

Datos de esta edición

Colección: Cine Premium

Número de la colección: [comprobar]

Soporte: DVD vídeo

Zona: 2

Sistema: PAL

Formato de imagen: 16:9

Sonido: Dolby Digital AC-3

Canales de audio: [comprobar]

Idiomas: Castellano, catalán y sueco en versión original

Subtítulos: Castellano y catalán

Imagen: Color

Duración: 129 minutos aproximadamente

Calificación: No recomendada para menores de 18 años

Expediente: 115.712

Depósito legal: B-47035-2009

Titularidad: Savor

Distribución: Savor Ediciones, S. A.

Código de barras: [comprobar en la carátula]

Estado: [completar]

Observaciones: Segunda entrega de la adaptación cinematográfica sueca de la trilogía Millennium.

Contenidos adicionales

  • Ficha técnica.
  • Ficha artística.
  • Información de doblaje.
  • Filmografías.
  • Tráiler.