Yo soy Sam, título original I Am Sam, es un drama familiar y judicial dirigido por Jessie Nelson y protagonizado por Sean Penn, Michelle Pfeiffer, Dakota Fanning, Dianne Wiest, Richard Schiff, Loretta Devine y Laura Dern.
Sam Dawson es un hombre con discapacidad intelectual que trabaja en una cafetería y ha criado solo a su hija Lucy desde que la madre de la niña los abandonó poco después del nacimiento.
Cuando Lucy cumple siete años, las autoridades comienzan a cuestionar si Sam posee las capacidades necesarias para continuar ejerciendo la custodia. Padre e hija son separados y Sam debe enfrentarse a un procedimiento judicial para demostrar que su discapacidad no lo incapacita automáticamente para cuidar y amar a su hija.
Rita Harrison Williams, una prestigiosa abogada matrimonialista, acepta inicialmente el caso para proteger su imagen profesional. Sin embargo, el contacto con Sam y Lucy la obliga a revisar su concepción del éxito, de la familia y de su propia relación con su hijo.
Advertencia de contenido: la película incluye separación familiar, abandono parental, discriminación por discapacidad, conflicto por la custodia de una menor y escenas de intensa carga emocional.
Título: Yo soy Sam
Título original: I Am Sam
Directora: Jessie Nelson
Guion: Kristine Johnson y Jessie Nelson
Producción: Jessie Nelson, Richard Solomon, Marshall Herskovitz y Edward Zwick
Producción ejecutiva: Michael De Luca, Claire Rudnick Polstein y David Scott Rubin
Coproducción: Barbara A. Hall
Producción asociada: Lisa Demaine
Productoras: New Line Cinema, Bedford Falls Company y Red Fish, Blue Fish Films
Distribución cinematográfica: New Line Cinema
Año: 2001
País: Estados Unidos
Idioma original: Inglés
Formato: Película
Género: Drama familiar, drama judicial y melodrama
Fotografía: Elliot Davis
Montaje: Richard Chew
Música original: John Powell
Diseño de producción: Aaron Osborne
Diseño de vestuario: Susie DeSanto
Dirección de reparto: Mary Gail Artz y Barbara Cohen
Duración cinematográfica de referencia: 132 minutos
Relación de aspecto: 1.85:1
Estreno en España: 28 de febrero de 2002
Reparto principal
- Sean Penn como Sam Dawson.
- Michelle Pfeiffer como Rita Harrison Williams.
- Dakota Fanning como Lucy Diamond Dawson.
- Dianne Wiest como Annie.
- Loretta Devine como Margaret Calgrove.
- Richard Schiff como el señor Turner.
- Laura Dern como Randy Carpenter.
- Brad Silverman como Brad.
- Joseph Rosenberg como Joe.
- Stanley DeSantis como Robert.
- Doug Hutchison como Ifty.
- Rosalind Chao como Lily.
- Ken Jenkins como el juez McNeily.
- Wendy Phillips como la señorita Wright.
- Scott Paulin como Duncan Rhodes.
- Mason Lucero como Conner Rhodes.
Premios y reconocimientos
- Premios Óscar de 2002: nominación de Sean Penn al mejor actor protagonista.
- Premios del Sindicato de Actores: nominaciones para Sean Penn y Dakota Fanning.
Sinopsis
Sam Dawson trabaja sirviendo cafés y organizando cuidadosamente unas rutinas que le proporcionan seguridad. Vive con su hija Lucy, a la que ha criado sin la ayuda de la madre desde los primeros días de vida.
El nombre completo de la niña, Lucy Diamond Dawson, procede de la canción de los Beatles Lucy in the Sky with Diamonds. La música del grupo forma parte del lenguaje familiar mediante el que Sam explica el mundo y expresa sus sentimientos.
Sam cuenta con la ayuda de Annie, una vecina que rara vez abandona su casa, pero que posee una gran sensibilidad y una estrecha relación con Lucy. También recibe el apoyo de un grupo de amigos que lo acompañan en las tareas cotidianas.
Durante los primeros años, la relación entre padre e hija parece funcionar con relativa estabilidad. Lucy recibe afecto, atención y una vida organizada alrededor de ella.
El problema aparece cuando la niña empieza a desarrollar capacidades intelectuales superiores a las de su padre. Lucy comprende que llegará un momento en que podrá leer, razonar y resolver problemas que Sam no puede seguir.
Para protegerlo, comienza a contener su aprendizaje. La niña teme que crecer signifique dejar atrás a su padre o demostrar ante los demás que él no puede educarla.
La escuela y los servicios sociales observan esa situación con preocupación. La cuestión ya no consiste únicamente en si Sam quiere a Lucy, algo que nadie pone seriamente en duda, sino en si podrá acompañarla durante las siguientes etapas de su desarrollo.
Después de diversos incidentes y de una intervención de las autoridades, Lucy es separada de Sam y colocada provisionalmente bajo la protección del sistema de acogida.
Sam debe demostrar ante un tribunal que puede continuar siendo padre. Para ello necesita una abogada con experiencia en derecho de familia.
Sus escasos recursos económicos dificultan la búsqueda de representación legal. Finalmente llega al despacho de Rita Harrison Williams, una abogada prestigiosa, competitiva y acostumbrada a representar a clientes acomodados.
Rita se encuentra rodeada de compañeros que presumen de realizar trabajo gratuito. Para no parecer menos comprometida que ellos, acepta defender a Sam sin cobrarle.
Al principio trata el asunto como una carga. Habla demasiado rápido, pierde la paciencia ante las dificultades de Sam y busca una solución procesal que no altere su vida profesional.
Sam, sin embargo, confía plenamente en ella. Su insistencia obliga a Rita a escuchar la historia completa y a reconocer que el procedimiento decidirá el futuro de una niña y de un padre que dependen emocionalmente el uno del otro.
El abogado de la parte contraria sostiene que Sam no puede proporcionar a Lucy el nivel de orientación intelectual, disciplina y estabilidad que necesitará al crecer.
La defensa intenta demostrar que la capacidad parental no puede medirse exclusivamente mediante el cociente intelectual. Sam ha alimentado, protegido y acompañado a Lucy desde su nacimiento, y cuenta con una red de personas dispuestas a ayudarlo.
El procedimiento somete a Sam a interrogatorios que exponen sus limitaciones ante desconocidos. Debe responder a preguntas complejas, controlar sus emociones y defender su vida familiar dentro de un lenguaje jurídico que no domina.
Rita también atraviesa una crisis personal. Su matrimonio se encuentra deteriorado, su relación con su hijo es distante y la imagen de control que proyecta ante los demás esconde una profunda soledad.
La convivencia con Sam le muestra una forma de afecto que no depende del éxito, del prestigio ni de la capacidad para mantener una apariencia perfecta.
Lucy, por su parte, intenta regresar con su padre y rechaza la idea de que otra familia pueda sustituirlo. Su conducta muestra tanto la fuerza del vínculo como el riesgo de que una niña asuma responsabilidades emocionales que deberían corresponder a los adultos.
Randy Carpenter, la mujer encargada de acogerla, descubre que el bienestar de Lucy no puede construirse eliminando a Sam de su vida. La solución exige dejar de plantear el conflicto como una elección absoluta entre dos familias.
La película avanza así hacia la idea de una paternidad apoyada por una red: Sam puede seguir siendo una figura central para Lucy y, al mismo tiempo, aceptar ayuda para atender necesidades que no puede cubrir solo.
Sam Dawson
Sam posee una discapacidad intelectual que afecta a su comprensión de situaciones complejas, a su expresión verbal y a su capacidad para desenvolverse en determinados entornos.
La película no oculta esas limitaciones. Sam necesita rutinas, se bloquea bajo presión y encuentra dificultades para comprender el lenguaje técnico utilizado por abogados, psicólogos y trabajadores sociales.
Al mismo tiempo, ha desarrollado capacidades parentales reales. Conoce las preferencias de Lucy, organiza su alimentación, mantiene horarios y responde con afecto cuando la niña siente miedo.
Sean Penn construye al personaje mediante la postura corporal, el ritmo del habla, los movimientos repetitivos y una intensa expresividad emocional.
Su interpretación convierte a Sam en el centro sentimental de la película, aunque también puede suscitar debate sobre la representación de la discapacidad mediante un actor sin discapacidad intelectual.
El conflicto del personaje no consiste en demostrar que puede hacerlo todo sin ayuda. Su evolución exige comprender que aceptar apoyo no elimina su condición de padre.
Lucy Diamond Dawson
Lucy es una niña inteligente, observadora y profundamente unida a Sam. Ha crecido adaptándose a sus ritmos y aprendiendo a anticipar las situaciones que pueden confundirlo.
El vínculo le proporciona seguridad afectiva, pero también la lleva a asumir una función protectora. Lucy intenta impedir que su padre se sienta inferior y llega a frenar su propio aprendizaje.
Esa conducta muestra que el amor entre ambos no basta para resolver todos los problemas. Una niña no debería sentirse obligada a reducir sus capacidades para conservar el equilibrio emocional del adulto.
Dakota Fanning ofrece una interpretación especialmente natural. Lucy puede actuar como una niña afectuosa y, en la escena siguiente, mostrar una comprensión dolorosamente adulta de la fragilidad de su familia.
Su deseo no es elegir entre Sam y otra figura parental. Quiere conservar a su padre sin renunciar a crecer, aprender y recibir apoyos adicionales.
Rita Harrison Williams
Rita es una abogada matrimonialista de gran prestigio, acostumbrada a controlar las conversaciones, imponer el ritmo de las negociaciones y mantener una imagen de éxito.
Acepta el caso por vanidad profesional, no por convicción. Sam aparece inicialmente como una persona que no puede pagar sus servicios y que exige un tiempo del que ella no desea disponer.
Michelle Pfeiffer evita presentar a Rita únicamente como una mujer fría. Su dureza funciona como protección frente a un matrimonio deteriorado, una maternidad descuidada y un ambiente profesional basado en la competencia.
La relación con Sam invierte gradualmente los papeles. Rita debe enseñarle a desenvolverse ante el tribunal, pero él termina mostrándole la distancia existente entre querer a un hijo y estar verdaderamente presente en su vida.
Esa transformación no depende de que Sam sea moralmente perfecto. Rita comprende que todas las familias necesitan ayuda y que la apariencia de competencia puede ocultar formas profundas de abandono emocional.
Annie
Annie es la vecina de Sam y una de las personas más importantes en la crianza de Lucy.
Posee conocimientos musicales, sensibilidad y capacidad para orientar a la niña, pero sufre un miedo intenso que le impide desenvolverse con normalidad fuera de casa.
Dianne Wiest interpreta a una mujer que demuestra que la autonomía no constituye una categoría absoluta. Annie necesita ayuda en algunos ámbitos y puede, al mismo tiempo, ofrecer un apoyo esencial a otras personas.
Su presencia refuerza la idea de que la familia de Lucy no está formada únicamente por un progenitor aislado, sino por una comunidad imperfecta que distribuye cuidados y responsabilidades.
Randy Carpenter
Randy acoge temporalmente a Lucy y representa inicialmente la posibilidad de una familia considerada más adecuada por las instituciones.
Laura Dern construye un personaje afectuoso que no pretende apropiarse de la niña ni destruir el vínculo con Sam.
A medida que conoce la relación entre ambos, Randy comprende que una solución basada en sustituir completamente al padre provocaría un nuevo daño.
Su papel resulta fundamental porque desplaza el conflicto desde la competencia entre adultos hacia la cooperación. Lucy puede necesitar la estabilidad de Randy y continuar reconociendo a Sam como padre.
Margaret Calgrove
Margaret Calgrove interviene desde los servicios de protección de menores. Su obligación consiste en valorar la seguridad y el desarrollo de Lucy, no únicamente el afecto existente entre padre e hija.
Loretta Devine interpreta a una profesional que debe tomar decisiones difíciles dentro de un sistema donde cualquier error puede afectar de forma irreversible a una menor.
La película presenta algunas actuaciones institucionales de manera crítica, pero reconoce que las dudas sobre la situación de Lucy no son completamente imaginarias.
Los amigos de Sam
Brad, Joe, Robert e Ifty forman el principal círculo social de Sam. Lo acompañan, lo aconsejan y participan en actividades con Lucy.
La película reserva para ellos buena parte del humor, pero también les concede una función práctica dentro de la red de apoyo.
Su presencia cuestiona la imagen de Sam como individuo completamente solo. La competencia familiar no debería evaluarse ignorando a las personas que colaboran de manera cotidiana.
La batalla por la custodia
El procedimiento judicial enfrenta dos preocupaciones legítimas: proteger el derecho de Sam a ejercer la paternidad y garantizar que Lucy pueda desarrollarse sin asumir responsabilidades impropias de su edad.
La acusación insiste en las limitaciones cognitivas del padre. La defensa intenta demostrar que esas limitaciones no equivalen automáticamente a abandono, negligencia o incapacidad afectiva.
La película presenta la sala de vistas como un espacio intimidatorio. Sam debe responder con rapidez, comprender preguntas ambiguas y controlar sus emociones precisamente en un entorno que acentúa sus dificultades.
Su comportamiento durante el interrogatorio puede ser interpretado como prueba de incapacidad, aunque también sea consecuencia del estrés y de la falta de adaptaciones comunicativas.
El interés superior de Lucy
El problema jurídico y moral no puede resolverse preguntando únicamente qué desea Sam. La decisión debe atender principalmente al bienestar de Lucy.
Eso incluye su derecho a mantener vínculos afectivos estables, pero también su necesidad de educación, orientación, límites y protección frente a una inversión de los papeles familiares.
Lucy ama a Sam y sufre intensamente la separación. Sin embargo, la película muestra que también necesita adultos capaces de ayudarla sin exigirle que proteja emocionalmente a su padre.
La solución más razonable no consiste en declarar perfecta una de las alternativas, sino en construir apoyos alrededor de la relación existente.
Discapacidad y capacidad parental
Yo soy Sam cuestiona la asociación automática entre discapacidad intelectual e incapacidad para formar una familia.
Una persona puede necesitar ayuda para comprender documentos, administrar determinadas situaciones o tomar decisiones complejas y conservar, al mismo tiempo, competencias reales para cuidar a un hijo.
La película también evita una respuesta completamente idealizada. El amor de Sam es indudable, pero existen necesidades de Lucy que requieren una red más amplia.
El debate no debería plantearse entre independencia absoluta y pérdida total de la custodia. Los apoyos personales, educativos y comunitarios pueden permitir que una persona ejerza responsabilidades que no podría asumir aisladamente.
Prejuicio y paternalismo
Algunos personajes hablan a Sam como si fuera un niño y presuponen que su diagnóstico explica por completo quién es.
Ese paternalismo puede presentarse como protección, pero reduce su capacidad para participar en decisiones que afectan directamente a su familia.
El procedimiento exige valorar sus limitaciones sin convertirlas en una negación automática de todos sus derechos.
La película muestra además una desigualdad de partida: Sam debe demostrar que merece ser padre, mientras otros progenitores con mayores recursos pueden ocultar formas de abandono emocional detrás de una apariencia de competencia.
Lucy y la inversión de responsabilidades
Uno de los aspectos más complejos del relato es la tendencia de Lucy a cuidar emocionalmente de Sam.
La niña controla aquello que dice, modera su aprendizaje y procura evitar situaciones que puedan humillarlo.
Ese comportamiento nace del amor, pero puede impedirle vivir plenamente su infancia. Lucy no debería tener que elegir entre crecer y conservar la autoestima de su padre.
La red de apoyo resulta necesaria también para liberar a la niña de esa responsabilidad y permitir que Sam continúe siendo padre sin depender emocionalmente de ella.
¿Qué significa ser un buen padre?
La película contrapone distintas formas de paternidad y maternidad. Sam dispone de poco dinero y de capacidades limitadas, pero organiza su vida alrededor de Lucy.
Rita posee prestigio, recursos y una inteligencia reconocida, aunque apenas consigue estar presente para su hijo.
Esta comparación no pretende demostrar que el amor resuelva cualquier problema. Señala que la competencia parental tampoco puede medirse solo por el dinero, la educación o la posición profesional.
Cuidar implica afecto, estabilidad, tiempo, capacidad para pedir ayuda y disposición para anteponer determinadas necesidades del menor a los deseos propios.
La familia como red de apoyo
El desenlace se aleja de una victoria individual absoluta. Sam comprende que conservar a Lucy no significa demostrar que nunca necesitará a nadie.
Annie, los amigos, Rita y Randy representan distintas formas de apoyo. Ninguno puede sustituir por completo al resto.
La película propone así una concepción comunitaria de la crianza. La vulnerabilidad de una persona no desaparece, pero puede compensarse mediante relaciones estables y responsabilidades compartidas.
La representación del procedimiento judicial
Yo soy Sam utiliza el derecho de familia como estructura dramática, no como reproducción exacta de un procedimiento real.
Audiencias, evaluaciones, acogimiento y decisiones sobre la custodia aparecen condensados para aumentar la tensión narrativa.
La película acierta al mostrar la importancia del lenguaje, de los informes profesionales y de la capacidad para acceder a una defensa jurídica adecuada.
Sin embargo, simplifica la intervención de las instituciones y concentra el conflicto en una oposición más clara de la que normalmente presentaría un caso semejante.
Sean Penn
Sean Penn construyó una interpretación física y emocionalmente intensa que le proporcionó una nominación al Óscar al mejor actor.
Su trabajo busca expresar las dificultades comunicativas, la ansiedad y la afectividad de Sam mediante gestos, repeticiones y cambios bruscos de emoción.
La interpretación fue uno de los elementos más celebrados de la película, aunque también puede analizarse críticamente desde la evolución posterior de la representación audiovisual de la discapacidad.
El valor del personaje reside especialmente en los momentos en que Sam deja de funcionar como símbolo y aparece simplemente como un padre cansado, asustado y decidido a no perder a su hija.
Michelle Pfeiffer
Michelle Pfeiffer interpreta a Rita como una mujer que domina el espacio profesional y pierde progresivamente el control de su vida privada.
Sus escenas con Sam combinan irritación, humor y una vulnerabilidad que inicialmente intenta ocultar.
La actriz evita una transformación demasiado inmediata. Rita no se vuelve comprensiva de un momento a otro, sino que va descubriendo las contradicciones existentes entre su discurso profesional y su conducta familiar.
Dakota Fanning
Dakota Fanning tenía una edad cercana a la de Lucy y ofrece una interpretación de gran madurez.
La actriz transmite la inteligencia de la niña sin convertirla en una adulta en miniatura. Lucy continúa necesitando juego, seguridad y permiso para expresar miedo.
Su química con Sean Penn sostiene la credibilidad emocional de la relación entre padre e hija.
Dirección y estilo visual
Jessie Nelson utiliza primeros planos, cámara móvil y un montaje de ritmo emocional para acercar al espectador a la percepción de los personajes.
Las escenas familiares suelen buscar espontaneidad, mientras las reuniones jurídicas y administrativas aparecen como espacios rígidos y difíciles de interpretar para Sam.
El tono combina comedia cotidiana, drama judicial y melodrama. La película busca abiertamente la emoción y utiliza silencios, música y reencuentros para intensificarla.
Los Beatles y la banda sonora
Las canciones de los Beatles constituyen uno de los principales hilos simbólicos de la película.
Sam utiliza títulos, letras y anécdotas relacionadas con el grupo para explicar sentimientos que le resulta difícil formular de otra manera.
Lucy recibe su nombre de Lucy in the Sky with Diamonds, y la música conecta la historia personal de padre e hija con ideas de amistad, pérdida, imaginación y esperanza.
La banda sonora no utiliza principalmente las grabaciones originales de los Beatles. Está formada por versiones interpretadas por artistas contemporáneos.
Entre ellas aparecen canciones interpretadas por Aimee Mann y Michael Penn, Sarah McLachlan, Rufus Wainwright, Eddie Vedder, Ben Harper, Sheryl Crow, The Wallflowers, The Black Crowes, Paul Westerberg y Ben Folds.
Análisis
Yo soy Sam plantea un conflicto deliberadamente difícil: el amor de un padre puede ser indiscutible y, al mismo tiempo, no resolver todas las necesidades prácticas y educativas de una hija.
La película rechaza la idea de que la discapacidad convierta automáticamente a Sam en un padre incapaz. Durante siete años ha proporcionado a Lucy atención, estabilidad y un vínculo afectivo profundo.
No obstante, la conducta de Lucy muestra que la situación necesita apoyos. La niña comienza a limitarse para no superar a su padre y asume una responsabilidad emocional que puede perjudicar su desarrollo.
La verdadera pregunta no debería ser si Sam puede ejercer la paternidad en completa soledad, porque muy pocos progenitores lo hacen realmente. La cuestión es si existe una red capaz de complementar sus limitaciones sin destruir la relación familiar.
Rita funciona como contrapunto. Posee todas las capacidades sociales y profesionales que se exigen a Sam, pero su hijo experimenta una forma distinta de abandono.
Esta comparación cuestiona la facilidad con la que las instituciones identifican determinados riesgos visibles mientras otras carencias, asociadas al éxito y a la normalidad social, permanecen ocultas.
La película adopta un tono intensamente sentimental. La música, los primeros planos y las interpretaciones buscan provocar una respuesta emocional directa.
Para algunos espectadores, ese tratamiento puede simplificar las dificultades reales relacionadas con la discapacidad y la crianza. Para otros, permite presentar de manera accesible una cuestión normalmente reducida a informes técnicos.
Su aportación más valiosa consiste en desplazar el debate desde la autosuficiencia hacia los apoyos. Sam no necesita demostrar que puede hacerlo todo, sino que puede formar parte responsable de una estructura de cuidado compartido.
Temáticas
- Discapacidad intelectual: Sam debe desenvolverse en instituciones que no siempre adaptan su lenguaje o sus procedimientos.
- Paternidad: la película pregunta qué capacidades son realmente necesarias para criar a una hija.
- Custodia: el tribunal debe valorar el vínculo afectivo y las necesidades futuras de Lucy.
- Interés superior del menor: la decisión no puede atender únicamente a los deseos de los adultos.
- Discriminación: Sam es juzgado a partir de su discapacidad antes de que se examine su conducta concreta como padre.
- Apoyos: Annie, los amigos, Rita y Randy permiten imaginar una crianza compartida.
- Parentificación: Lucy empieza a proteger emocionalmente a Sam y a contener su propio desarrollo.
- Abogacía: Rita pasa de aceptar el caso por apariencia a comprometerse con su dimensión humana.
- Familia: el relato cuestiona que exista un único modelo válido de hogar.
- Prejuicio: la apariencia de normalidad no garantiza una buena relación parental.
- Amistad: la comunidad de Sam constituye una parte esencial de su capacidad para cuidar.
- Música: las canciones de los Beatles funcionan como lenguaje emocional entre Sam y Lucy.
Valoración
Yo soy Sam es un drama de gran intensidad emocional que combina la historia de un padre y una hija con un conflicto judicial sobre discapacidad, custodia y protección de menores.
Sean Penn ofrece una interpretación muy trabajada y físicamente comprometida, reconocida con una nominación al Óscar.
Michelle Pfeiffer aporta uno de los principales contrapesos de la película. Su personaje permite mostrar que la competencia social y profesional no equivale necesariamente a una vida familiar satisfactoria.
Dakota Fanning destaca por la naturalidad con la que expresa el amor, el miedo y la excesiva responsabilidad asumida por Lucy.
Dianne Wiest y Laura Dern amplían el relato más allá de la oposición entre Sam y las instituciones. Annie y Randy muestran que el cuidado puede distribuirse sin borrar la identidad del padre.
El tono resulta abiertamente melodramático y puede parecer insistente en su búsqueda de lágrimas. Algunos conflictos legales y sociales están simplificados para conducir al espectador hacia una respuesta afectiva.
Aun así, la película conserva interés por la pregunta que formula: si una persona puede ser considerada incapaz de ejercer la paternidad solo porque necesita ayuda para hacerlo.
Resulta especialmente recomendable para quienes se interesen por los dramas judiciales, las historias sobre paternidad, la representación de la discapacidad, el derecho de familia y las películas construidas alrededor de un fuerte vínculo entre padre e hija.
Datos de esta edición
Edición: Tripictures
Distribución: Tripictures, S. A.
Referencia: 5200
Soporte: DVD-9
Tipo de disco: Doble capa grabada en una sola cara
Zona: [comprobar]
Sistema: [comprobar: probablemente PAL]
Formato de imagen: 16:9
Formato cinematográfico original: 1.85:1
Imagen: Color
Audio en español: Dolby Digital 5.1
Audio en inglés: Dolby Digital 5.1 y DTS
Subtítulos: Español
Duración indicada en esta edición: 132 minutos
Duración de referencia del AFI: 132 minutos
Duración registrada por el ICAA: 135 minutos
Calificación: No recomendada para menores de 7 años
Certificado de calificación del Ministerio de Cultura: 71.835
Depósito legal: M-34306-2002
Año aproximado de esta edición: 2002
Código de barras: 8422632052004
Ámbito: Uso privado y doméstico
Estado: [completar]
Observaciones: El cambio de capa del DVD-9 puede producir una breve pausa durante la reproducción. La duración de 132 minutos impresa en la carátula coincide con el metraje registrado por el American Film Institute.
Contenidos adicionales
- Documental Convertirse en Sam, presentado en formato 4:3.
- Escenas eliminadas y alternativas.
- Comentarios de la directora Jessie Nelson.
- Tráiler cinematográfico.
- Material promocional o press kit cinematográfico.
- Información sobre otros títulos disponibles en DVD.
Observación sobre la banda sonora
Aunque la carátula señala que la banda sonora está formada por temas clásicos de los Beatles, el DVD y el álbum asociado emplean versiones interpretadas por otros artistas, no las grabaciones originales del grupo.