Aprender a convivir — José Antonio Marina

¿Quién puede enseñar a convivir a los niños cuando los adultos tampoco parecemos demasiado buenos haciéndolo? José Antonio Marina convirtió esa incómoda pregunta en un ensayo publicado en mayo de 2006, justo cuando la convivencia y la educación ciudadana entraban de lleno en el debate público español.

La contracubierta de Aprender a convivir comienza acumulando síntomas: naciones enfrentadas, parejas que se rompen, vecinos que no se hablan, agresividad, conflictos familiares y falta de compasión. Después aparece el verdadero problema. Queremos enseñar a los niños a relacionarse, pero quienes deben enseñarles son precisamente unos adultos que tampoco han resuelto demasiado bien la cuestión.

Nuestro ejemplar añade una pequeña rareza bibliográfica. En la cubierta puede leerse con grandes letras «4.ª edición». Sin embargo, la página legal cuenta una historia algo diferente: primera edición en mayo de 2006 y cuarta impresión en junio del mismo año. En apenas un mes el libro había llegado ya a su cuarta tirada.

Cubierta de Aprender a convivir de José Antonio Marina, Editorial Ariel
Ejemplar de Aprender a convivir conservado en Librería5.

La «4.ª edición» que en realidad es una cuarta impresión

La cubierta de nuestro ejemplar anuncia «4.ª edición». La página legal, sin embargo, permite precisar mucho mejor qué tenemos entre las manos:

Primera edición: mayo de 2006.
Cuarta impresión: junio de 2006.

Bibliográficamente no es lo mismo una nueva edición que una nueva impresión. Una edición puede incorporar revisiones, modificaciones o cambios sustanciales; una reimpresión reproduce esencialmente la misma edición porque hacen falta nuevos ejemplares.

Por eso describimos el volumen conservado en Librería5 como cuarta impresión de la primera edición, pese a la fórmula utilizada comercialmente en la portada.

El detalle ofrece además una información interesante. La ficha actual de la editorial fecha la publicación el 16 de mayo de 2006. Si en junio ya se estaba realizando la cuarta impresión, las reimpresiones se sucedieron con extraordinaria rapidez.

No conocemos las tiradas y, por tanto, no podemos convertir ese dato en una cifra de ventas. Pero la velocidad está impresa físicamente en el propio libro.

Los adultos también tienen que aprender

La pregunta inicial de Marina parece sencilla: si el ser humano es un animal social, ¿por qué resulta tan difícil vivir con los demás?

La respuesta le obliga a introducir una incomodidad pedagógica. Los niños necesitan aprender a convivir, pero sus maestros naturales son padres, profesores y adultos que acumulan a su vez divorcios, disputas, enemistades, conflictos laborales, violencia política y toda clase de malentendidos.

Marina recurre incluso a una viñeta de El Roto en la que un joven diagnostica el problema generacional con una expresión magnífica: sus padres pertenecen a «otra degradación».

El libro no pregunta solamente cómo educar a los niños. Pregunta quién educa a los adultos que pretenden educarlos.
Contracubierta de Aprender a convivir de José Antonio Marina
La contracubierta plantea el problema que atraviesa todo el ensayo: educadores y educandos tienen que aprender a convivir.

Tres formas de convivencia

Marina organiza su investigación alrededor de tres grandes espacios. El primero es la convivencia íntima: pareja, familia, amigos y compañeros de trabajo. Es el territorio de los vínculos más próximos, pero precisamente por eso también uno de los lugares donde el conflicto puede resultar más intenso.

El autor no propone eliminar el conflicto, algo prácticamente imposible, sino aprender a resolverlo. Una de sus expresiones centrales es la «autonomía vinculada»: conseguir que la independencia personal no obligue a destruir los vínculos afectivos y éticos con los demás.

El segundo ámbito es la convivencia política. Aquí la cuestión deja de ser cómo vivimos con quienes queremos y pasa a ser cómo compartimos sociedad con desconocidos, vecinos, instituciones y ciudadanos con proyectos vitales, creencias e intereses diferentes.

Para Marina esa convivencia necesita derechos, pero también obligaciones. La confianza social depende en buena medida de que podamos esperar que los otros cumplan ciertos deberes incluso cuando nadie los está vigilando.

El tercer territorio resulta quizá el más extraño: la convivencia con uno mismo.

Podemos discutir con nuestra propia conducta, avergonzarnos de lo que hemos hecho, sentir que no somos quienes queríamos ser o mantener una imagen de nosotros mismos incompatible con nuestros actos. Por eso Marina incorpora al análisis la autoestima, el amor propio, la dignidad y la relación entre aquello que somos y aquello que pretendemos llegar a ser.

La convivencia no aparece en el libro como una simple cuestión de buenos modales. Atraviesa la psicología, la familia, la educación, la ética y finalmente la política.

Felicidad privada y felicidad pública

Detrás de las distintas partes del ensayo aparece una idea que conecta Aprender a convivir con buena parte del pensamiento de José Antonio Marina.

La inteligencia no puede valorarse solamente por su capacidad para conocer cosas. También importa el uso que hacemos de ella.

Una persona puede ser extraordinariamente hábil y fracasar sistemáticamente al dirigir su propia vida. Una sociedad puede acumular conocimiento científico, riqueza y tecnología y continuar produciendo formas miserables de convivencia.

Marina intenta conectar por eso dos aspiraciones que suelen presentarse como enemigas: la búsqueda individual de la felicidad y la construcción de condiciones sociales que permitan también vivir a los demás.

La felicidad privada necesita un espacio público habitable.

Y ese espacio público depende, a su vez, de personas capaces de convivir.

Mayo de 2006: el libro apareció en el momento exacto

Hay una coincidencia histórica que da a esta primera edición un interés adicional.

La Ley Orgánica de Educación fue publicada en el Boletín Oficial del Estado el 4 de mayo de 2006. La ficha editorial de Aprender a convivir sitúa su publicación el 16 de mayo. La nueva ley entró en vigor el día 24.

Durante aquellas mismas semanas, por tanto, un ensayo de Marina sobre convivencia, educación, ética y ciudadanía llegaba a las librerías mientras la legislación educativa española colocaba precisamente la educación ciudadana y la convivencia democrática en el centro de un gran debate público.

La LOE introducía nuevos contenidos de educación para la ciudadanía en Primaria y Secundaria y hablaba expresamente de derechos humanos, valores democráticos, prevención de conflictos y preparación para el ejercicio de la ciudadanía.

No podemos afirmar que el libro fuese escrito como respuesta a aquella ley. Su elaboración es anterior y forma parte de una investigación mucho más amplia de Marina.

Pero la coincidencia permite leerlo dentro de su momento histórico.

El 20 de junio de 2006, durante la presentación del libro en Barcelona, Marina insistió además en un asunto que sigue resultando reconocible: la educación no podía delegarse completamente en la escuela. Criticó la separación entre familias y centros educativos y la tendencia de ciertos padres a respaldar automáticamente a sus hijos frente al profesor.

En 2006 la discusión parecía ser cómo enseñar ciudadanía a los niños. Marina introducía una pregunta anterior: ¿en qué estado ciudadano se encuentran los adultos que van a enseñársela?

De aprender a vivir a aprender a convivir

El libro tampoco apareció aislado dentro de la obra del autor.

Dos años antes, Ariel había publicado Aprender a vivir. Allí Marina se ocupaba del desarrollo de la personalidad, los recursos personales y sociales y la posibilidad de educar el carácter.

Aprender a convivir prolonga aquella investigación hacia el exterior. Una vez preguntado cómo puede una persona dirigir su vida, aparece inevitablemente la siguiente dificultad: esa vida tendrá que desarrollarse junto a otras personas que también pretenden dirigir la suya.

La relación entre ambos libros quedó definitivamente reconocida en 2009, cuando Ariel los reunió en un solo volumen bajo el título El aprendizaje de la sabiduría. Marina revisó entonces algunos capítulos y añadió un nuevo prólogo.

El título conjunto resulta revelador. Para el autor, aprender a vivir y aprender a convivir no son dos asignaturas secundarias. Constituyen una forma de sabiduría práctica.

José Antonio Marina: de la inteligencia a la ética

La propia solapa de nuestro ejemplar resume el proyecto intelectual de José Antonio Marina como una teoría de la inteligencia que comienza en la neurología y termina en la ética.

Antes de este libro había investigado la creación, los sentimientos, el lenguaje, la voluntad, la religión, la inteligencia y la política. Entre sus reconocimientos figuran el Premio Anagrama de Ensayo, el Premio Nacional de Ensayo y el Premio Giner de los Ríos de Innovación Educativa.

Aprender a convivir permite entender bastante bien por qué asuntos aparentemente distintos terminan conectándose.

La neurología estudia cómo funciona nuestra inteligencia.

La psicología pregunta cómo dirigimos nuestra conducta.

La educación intenta transmitir recursos para hacerlo mejor.

Y la ética aparece cuando esa conducta entra inevitablemente en contacto con la felicidad, los derechos y la dignidad de otras personas.

Nuestro ejemplar

El volumen conservado en Librería5 pertenece a la primera edición de Ariel de 2006 y corresponde, según su página legal, a la cuarta impresión realizada en junio de ese mismo año.

Está encuadernado en rústica con solapas. La cubierta combina un cielo lleno de nubes con una larga fila de personas sobre una estrecha franja verde. El título y el nombre del autor ocupan casi toda la mitad superior, mientras que un círculo rojo anuncia la discutible fórmula «4.ª edición».

La fotografía de cubierta está acreditada a Getty Images.

Título
Aprender a convivir
Autor
José Antonio Marina
Editorial
Editorial Ariel, S. A.
Primera edición
Mayo de 2006
Ejemplar de Librería5
4.ª impresión, junio de 2006
ISBN-10
84-344-4493-3
ISBN-13
978-84-344-4493-5
Depósito legal
B. 27.008-2006
Encuadernación
Rústica con solapas
Copyright
© 2006, Empresas Filosóficas, S. L.
Derechos de edición en español
© 2006, Editorial Ariel, S. A.
Preimpresión
ATEMPS
Impresión
A&M Gràfic, S. L.
Lugar de impresión
Santa Perpètua de Mogoda, Barcelona
Fotografía de cubierta
Getty Images

Quizá el detalle material más interesante siga siendo aquel pequeño conflicto entre portada y página legal.

La portada quiere decirnos que tenemos una «4.ª edición».

La página de créditos nos permite contar una historia mejor: el libro apareció en mayo y en junio ya estaba siendo impreso por cuarta vez.

Para un ensayo dedicado a preguntarse por qué los seres humanos no sabemos convivir, parece que hubo bastantes lectores dispuestos a intentar averiguarlo.

Fuentes utilizadas para contextualizar la obra