Autoliberación interior no nació como un libro escrito ante una mesa. Nació de la voz de Anthony de Mello durante un curso impartido en Barcelona en 1986, apenas un año antes de su muerte.
De Mello llevaba años enseñando una idea que podía formularse con una palabra: despertar. Según él, buena parte de nuestra vida transcurre condicionada por expectativas, miedos, dependencias, ideas aprendidas y etiquetas que hemos aceptado hasta confundirlas con nuestra propia identidad. La libertad comienza cuando somos capaces de observar esas programaciones en vez de obedecerlas automáticamente.
De aquel curso surgió un texto especialmente vivo. No tiene la arquitectura de un tratado académico, porque conserva algo del maestro que habla delante de un grupo, provoca, cuenta una historia, cambia de perspectiva y obliga al oyente a preguntarse por qué cree lo que cree. Psicología, espiritualidad cristiana, tradiciones orientales, humor y crítica de las seguridades religiosas terminan mezclándose en una obra que continuaría provocando discusión mucho después de la muerte de su autor.
Un libro nacido de una conferencia
Hay una diferencia importante entre escribir un libro y hablar ante personas que pueden reír, incomodarse, preguntar o quedarse en silencio. Autoliberación interior conserva algo de esa segunda situación porque procede de un curso que Anthony de Mello impartió en Barcelona en 1986. El material circuló poco después bajo el título La iluminación es la espiritualidad. Curso completo de autoliberación interior en la revista española Vida Nueva, y tras la muerte del jesuita fue convertido en el volumen que aquí conservamos.
La página legal de nuestro ejemplar guarda la pista material de esa historia. Lumen lo publicó en Argentina en 1988 «por licencia» de Vida Nueva. No estamos, por tanto, ante un manuscrito que De Mello preparara personalmente para esta edición y entregara terminado a una editorial argentina. Estamos ante la fijación escrita de una enseñanza originalmente oral, sometida después a un trabajo de edición, revisión, glosas e índice temático.
Este origen ayuda a comprender la forma de leerlo. De Mello no desarrolla una tesis durante ciento cincuenta páginas para demostrarla al final. Avanza mediante pequeñas sacudidas. Propone observar algo aparentemente cotidiano —un miedo, una dependencia, la necesidad de aprobación, una idea religiosa— y cambiar el punto desde el que lo contemplamos. Puede empezar con una experiencia psicológica y terminar en una cuestión espiritual; una anécdota puede funcionar como argumento y una pregunta ocupar el lugar que en otro libro tendría una conclusión.
Despertar y desprogramarse
Los primeros bloques del libro contienen dos de las palabras que mejor resumen el vocabulario de Anthony de Mello: despertar y desprogramarse. No utiliza «programación» en un sentido informático estricto, sino como imagen de todo aquello que una persona aprende tan profundamente que acaba reaccionando sin preguntarse de dónde procede la reacción. Familia, educación, cultura, expectativas sociales y religión pueden proporcionar convicciones valiosas, pero también automatismos que llegamos a considerar naturales simplemente porque llevan mucho tiempo dentro de nosotros.
La propuesta de De Mello no consiste en sustituir automáticamente una programación por otra más agradable. Su insistencia está en observar. Si alguien descubre que necesita continuamente la aprobación de otra persona, el primer paso no sería conseguir una técnica más eficiente para obtener esa aprobación, sino comprender por qué ha convertido la respuesta ajena en condición de su propia tranquilidad. Algo semejante ocurre con el miedo: antes de combatirlo como si fuese un enemigo exterior, conviene examinar qué aprendimos a temer, cuándo lo aprendimos y qué imágenes mentales mantienen viva esa amenaza.
De ahí nace una idea de felicidad bastante radical. Para De Mello, buscarla únicamente fuera de uno mismo crea una forma de dependencia: seré feliz cuando determinada persona me quiera, cuando consiga cierta posición, cuando desaparezca tal problema o cuando el mundo se comporte según mis preferencias. El curso intenta invertir la relación. La serenidad no debería depender enteramente de que la realidad obedezca nuestros deseos, porque entonces nuestra vida emocional queda en manos de acontecimientos y personas que no controlamos.
Eso tampoco equivale a recomendar indiferencia. Una de las tensiones interesantes de su pensamiento es que quiere distinguir amor y apego. Podemos preocuparnos profundamente por alguien sin convertirlo en responsable de nuestra propia identidad; podemos desear algo sin afirmar que nuestra existencia queda arruinada si no lo conseguimos. Esa diferencia permite comprender por qué el libro habla tanto de libertad sin proponer simplemente aislamiento.
El miedo, el amor y la dificultad de mirarse sin etiquetas
Conforme avanza el curso, la autoliberación deja de parecer una técnica y se convierte en una manera de observar la propia vida. De Mello examina la distancia entre lo que una persona es y la imagen que necesita mantener ante los demás. Cuanto mayor sea la inversión emocional en esa imagen —inteligente, buena, importante, piadosa, exitosa, necesaria— mayor puede ser el miedo a cualquier acontecimiento que la contradiga.
En ese contexto aparece su crítica a las etiquetas. Una descripción puede resultar útil, pero se vuelve peligrosa cuando sustituye a aquello que pretende describir. Lo mismo puede ocurrir con los conceptos que utilizamos sobre nosotros mismos, sobre otras personas e incluso sobre Dios. El lenguaje ayuda a orientarnos, aunque también puede hacernos creer que conocemos una realidad simplemente porque hemos conseguido ponerle nombre.
El amor ocupa buena parte de ese recorrido. De Mello intenta separarlo de la posesión, la necesidad y la manipulación. La dependencia puede disfrazarse fácilmente de cariño cuando alguien afirma querer mucho a otra persona pero, en la práctica, exige que esa persona piense, responda o permanezca exactamente como él necesita. Liberarse interiormente supondría reconocer qué parte de nuestros afectos está dirigida hacia el otro y qué parte busca únicamente proteger nuestra propia seguridad.
El libro puede resultar provocador precisamente porque no reserva ese examen para los conflictos evidentes. También lo aplica a virtudes, convicciones morales y experiencias religiosas. Aquello que una persona considera sacrificio puede esconder necesidad de reconocimiento; lo que llama fidelidad puede ser miedo; una certeza espiritual puede funcionar como refugio frente a la incertidumbre. Su procedimiento consiste en preguntar una y otra vez qué queda cuando retiramos las explicaciones con las que solemos justificarnos.
Un jesuita entre Ignacio de Loyola y Oriente
La mezcla de lenguajes tiene sentido dentro de la biografía de Anthony de Mello. Nacido en Bombay en 1931 y formado como jesuita, estudió filosofía en Barcelona, psicología en Estados Unidos y desarrolló después una larga actividad como director espiritual. En la India fundó el Sadhana Institute, destinado a la formación y al acompañamiento espiritual. Los Ejercicios de san Ignacio de Loyola fueron una de las grandes estructuras de su formación, pero De Mello fue incorporando también técnicas de atención y relatos procedentes de tradiciones budistas, taoístas, hindúes y sufíes.
No entendía necesariamente esas historias como invitaciones a cambiar de religión. Su forma habitual de utilizarlas consistía en buscar una experiencia que precediera a la explicación doctrinal: observar, guardar silencio, percibir el cuerpo, descubrir un apego o contemplar una situación desde un ángulo inesperado. De ahí que una misma conferencia pudiera pasar sin demasiada dificultad de una escena del Evangelio a un cuento oriental o a una observación psicológica.
Barcelona posee además un curioso papel doble en su vida. Allí había estudiado filosofía siendo joven y allí regresó décadas después como maestro espiritual reconocido internacionalmente. El curso de 1986 del que nació Autoliberación interior se sitúa, por tanto, casi al final de una trayectoria que había comenzado también en parte en la misma ciudad.
De Mello murió inesperadamente en Nueva York en junio de 1987, mientras se encontraba en Estados Unidos para impartir conferencias. Tenía cincuenta y cinco años. El carácter repentino de la muerte explica que una parte significativa de su obra posterior haya quedado formada por materiales procedentes de cursos, notas y grabaciones que otras personas organizaron editorialmente después.
Una espiritualidad que terminó provocando una controversia doctrinal
La combinación de cristianismo y tradiciones orientales que había convertido a De Mello en un autor internacionalmente popular también acabó generando problemas teológicos. En 1998, once años después de su muerte, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una notificación sobre sus escritos. El documento reconocía expresamente que sus obras contenían elementos válidos de sabiduría oriental y señalaba que sus primeros textos, aun mostrando influencias budistas y taoístas, permanecían dentro de líneas reconocibles de la espiritualidad cristiana.
La valoración cambiaba al ocuparse de determinadas formulaciones posteriores. La Congregación consideraba problemáticas sus ideas sobre la posibilidad de hablar de Dios, la revelación, la persona de Cristo, el valor de las religiones y la existencia de criterios morales objetivos. Según el documento, algunas de esas posiciones terminaban alejándose de contenidos esenciales de la fe católica.
La controversia tiene una relación directa con nuestro libro. La nota explicativa que acompañó la notificación cita expresamente La iluminación es la espiritualidad. Curso completo de autoliberación interior, publicado en *Vida Nueva* en 1987. Es el mismo curso que está en el origen editorial del volumen que conservamos.
Hay otro matiz importante. La propia Congregación señalaba que no todas las publicaciones atribuidas a De Mello habían sido preparadas personalmente por él: algunas fueron editadas después de su muerte a partir de escritos, apuntes o grabaciones. El problema resulta especialmente interesante en un autor cuya enseñanza dependía tanto del contexto oral, del diálogo con el auditorio y de la provocación. Una frase pronunciada en una conferencia puede tener una función distinta cuando queda aislada e impresa como afirmación definitiva.
Por eso Autoliberación interior ocupa un lugar peculiar. Es simultáneamente testimonio de la etapa final de su pensamiento, transcripción de una experiencia pedagógica y pieza de la controversia posterior sobre los límites del diálogo entre espiritualidad cristiana y mística oriental.
El ejemplar argentino de 1988
El volumen conservado en Librería5 fue publicado por **Lumen en Argentina en 1988**, un año después de la muerte de De Mello. La página legal especifica que la publicación se realizó bajo licencia de Vida Nueva y señala expresamente que se trata de un «libro de edición argentina».
La edición posee además un aparato editorial propio. Lorenzo D. Ficarelli figura como responsable de la diagramación; las ilustraciones son de Haraldo Kimmich; y Pablo Valle y Saturnino Díaz Terán realizaron la revisión del texto, las glosas y el índice temático. Los registros bibliográficos correspondientes al mismo ISBN sitúan el volumen en 155 páginas.
- Título
- Autoliberación interior
- Autor
- Anthony de Mello
- Origen del texto
- Curso impartido en Barcelona en 1986
- Publicación previa
- Vida Nueva, 1987, como La iluminación es la espiritualidad. Curso completo de autoliberación interior
- Editorial
- Lumen
- Edición
- Argentina
- Año
- 1988
- ISBN
- 950-550-020-3
- ISBN-13
- 978-950-550-020-8
- Páginas
- 155
- Diagramación
- Lorenzo D. Ficarelli
- Ilustraciones
- Haraldo Kimmich
- Revisión, glosas e índice
- Pablo Valle y Saturnino Díaz Terán
Precisamente esa contracubierta documenta una segunda vida editorial de la obra. Lumen convirtió el curso en una cantera de pequeñas antologías ilustradas dedicadas a temas concretos: amor, autoconocimiento, miedo, felicidad, aprovechamiento de la vida o encuentro con Dios. Ocho volúmenes distintos podían construirse seleccionando y reorganizando fragmentos de un mismo curso.
Es una operación editorial que encaja especialmente bien con De Mello. Su método se apoyaba en unidades breves, historias y reflexiones capaces de conservar cierta autonomía. El libro principal reconstruye el recorrido del curso; las antologías posteriores permiten abrirlo por temas.
La libertad incómoda de cuestionar incluso aquello que nos libera
Más de tres décadas después, uno de los rasgos más llamativos de Autoliberación interior sigue siendo la desconfianza de De Mello hacia las soluciones cerradas. Un maestro espiritual podría haber aprovechado el concepto de «desprogramación» para ofrecer inmediatamente un nuevo programa completo. Él intenta evitar esa salida fácil: si el problema consiste en obedecer ciegamente ideas recibidas, aceptar sin examen las ideas del propio De Mello reproduciría exactamente el mismo mecanismo.
Ahí se encuentra también la fuente de su fuerza y de parte de su controversia. El procedimiento de cuestionar etiquetas puede aplicarse al éxito, al amor, a la familia o al miedo, pero De Mello no se detiene cuando llega a la religión. También allí pregunta qué diferencia existe entre una experiencia espiritual y el concepto con el que intentamos encerrarla. Para algunos lectores esa apertura hizo de él un puente extraordinario entre Oriente y Occidente; para otros desdibujó afirmaciones que dentro del cristianismo no podían reducirse simplemente a símbolos intercambiables.
El libro no resuelve esa disputa, pero permite entender por qué surgió. De Mello busca una libertad que no consista solamente en poder hacer lo que deseamos, sino en descubrir quién está deseando, de dónde viene ese deseo y qué parte de nuestra identidad depende de mantenerlo. Desde esa perspectiva, «autoliberarse» puede resultar bastante menos confortable que cumplir una lista de consejos.
Quizá por eso el origen oral sigue siendo tan importante. Estamos leyendo las huellas de un hombre que hablaba a un auditorio en Barcelona y trataba de conseguir que durante unas horas dejara de escuchar respuestas conocidas y empezara a observar sus propias reacciones. Al año siguiente De Mello murió inesperadamente. La conferencia quedó convertida en texto, el texto en libro y el libro, años después, en parte de una discusión teológica que su autor ya no pudo responder.
La autoliberación que propone comienza con una exigencia muy sencilla y bastante difícil: antes de cambiar el mundo que nos rodea, intentar descubrir cuánto de aquello que llamamos «yo» funciona todavía dormido.
Fuentes utilizadas para contextualizar la obra
- Editorial Lumen: ficha e índice de Autoliberación interior.
- Biblioteca Padre Juan Alberto Sancho S.J.: registro bibliográfico de la edición argentina de 1988.
- Universidad Pontificia de Salamanca: registro de La iluminación es la espiritualidad. Curso completo de autoliberación interior, publicado en Vida Nueva en 1987.
- Xavier University, Jesuit Resource: perfil biográfico de Anthony de Mello.
- Congregación para la Doctrina de la Fe: Notificación sobre los escritos del Padre Anthony de Mello S.J. y nota ilustrativa, 1998.