Qué hay detrás de los récords, las técnicas de memoria y la «lectura fotográfica»
La contraportada de este libro dice que Ramón Campayo consiguió quince récords mundiales de memoria en Alemania en 2003, todos en menos de una hora. La cifra parece absurda hasta que buscamos las marcas una por una: los quince récords existen y pueden reconstruirse. Pero aparece entonces una segunda sorpresa. El acontecimiento de Starnberg no era el Campeonato Mundial de Memoria que normalmente se entiende por ese nombre. Aquel año ese campeonato se celebró en Malasia y lo ganó Andi Bell. Campayo estaba compitiendo en otra cosa: los Impossibility Challenger World Record Games, un festival internacional de récords donde la memoria compartía programa con desafíos físicos y habilidades extraordinarias.
Quince récords en una hora: cómo puede suceder algo así
El 9 de noviembre de 2003, en Starnberg, cerca de Múnich, Ramón Campayo afrontó varias pruebas de memoria extremadamente corta: una secuencia de cifras aparecía durante uno, dos o tres segundos y después debía reproducirla correctamente.
Los registros históricos de memoria rápida permiten reconstruir las quince plusmarcas conseguidas ese día.
| Prueba | Marcas sucesivas de Campayo | Récords obtenidos |
|---|---|---|
| Números decimales · 1 segundo | 14 → 15 → 16 dígitos | 3 |
| Números binarios · 1 segundo | 24 → 27 → 30 dígitos | 3 |
| Números binarios · 2 segundos | 33 → 36 → 39 → 42 dígitos | 4 |
| Números binarios · 3 segundos | 36 → 39 → 42 → 45 → 48 dígitos | 5 |
| Total | 15 | |
Así se entiende una cifra que, presentada sin contexto, parece casi sobrenatural. No fueron quince disciplinas completamente distintas. En varias pruebas Campayo fue mejorando sucesivamente su propia marca, y cada nueva mejora constituía un nuevo récord.
Eso no hace trivial la hazaña. Memorizar correctamente decenas de cifras vistas durante uno, dos o tres segundos continúa siendo una capacidad excepcional. Lo que hace es explicar cómo pueden acumularse quince plusmarcas en un periodo tan corto.
El «Campeonato del Mundo» de la contraportada era otro campeonato
Aquí la terminología necesita más precisión que las marcas.
Los World Memory Championships habían sido creados en 1991 por Tony Buzan y Raymond Keene y utilizaban un formato de varias disciplinas acumulativas: nombres y caras, números, cartas, palabras, fechas, números hablados y otras pruebas.
Su edición de 2003 no se celebró en Alemania.
Se celebró en Malasia, reunió a 46 competidores adultos y el campeón fue el británico Andi Bell.
Campayo estaba en Starnberg participando en los Impossibility Challenger World Record Games, organizados por el Sri Chinmoy Marathon Team. No era un campeonato dedicado exclusivamente a memoria. El programa reunía intentos de récord de naturaleza muy distinta: pruebas mentales, resistencia, equilibrio, fuerza, malabarismo y todo tipo de desafíos poco convencionales.
Los organizadores describían aquella reunión de Starnberg como un festival de «desafíos imposibles». Entre ellos estaban precisamente las pruebas de memorización rapidísima de números.
Por tanto, no necesitamos elegir entre «todo es cierto» y «todo es falso».
Lo impreciso es identificar aquella competición sin matices con el World Memory Championship que ya existía como campeonato internacional específico de memoria y que en 2003 se disputó en Malasia.
Hay otro detalle histórico relevante. Las competiciones del sistema Speed-Memory, especializado precisamente en exposiciones brevísimas de números, comenzaron posteriormente, en 2007. El propio Campayo figura como creador de ese sistema competitivo.
El libro pertenece, por tanto, a un momento en que las extraordinarias marcas personales del autor ya existían, pero el circuito competitivo que después las convertiría en una disciplina propia todavía estaba tomando forma.
Lo interesante es que Campayo no necesita que creamos en una «memoria fotográfica»
Alrededor de los grandes memorizadores aparece con frecuencia la explicación más seductora: poseen una memoria fotográfica y simplemente «ven» mentalmente páginas, números o cartas.
La investigación moderna sobre atletas de memoria ofrece una imagen menos misteriosa y, en cierto modo, más impresionante.
Los competidores de élite suelen utilizar estrategias aprendidas: transforman información abstracta en imágenes llamativas, personajes, objetos y recorridos espaciales. Una cifra deja de ser una cifra y se convierte en algo que el cerebro puede visualizar y relacionar con otra cosa.
Eso se parece bastante al corazón práctico de Desarrolla una mente prodigiosa.
Campayo insiste en las asociaciones inverosímiles: cuanto más absurda, exagerada, móvil o sorprendente sea una escena mental, mayor posibilidad existe de recuperarla después. También desarrolla los llamados casilleros mentales, estructuras que permiten convertir números en letras, palabras e imágenes y utilizarlas después como posiciones estables donde colocar información.
No es exactamente el mismo procedimiento que el clásico «palacio de la memoria», pero pertenece a la misma gran familia de técnicas: dar estructura e imágenes a datos que inicialmente carecen de ellas.
La ciencia da bastante respaldo a las mnemotecnias
En 2017 un equipo dirigido por Martin Dresler estudió a algunos de los mejores atletas de memoria del mundo y comparó sus cerebros con los de personas sin entrenamiento. Después enseñó técnicas mnemónicas durante seis semanas a participantes normales.
El resultado fue significativo: los entrenados mejoraron su memoria y comenzaron a mostrar patrones de conectividad cerebral más parecidos a los de los atletas. Parte de la mejora seguía siendo detectable meses después.
Un trabajo posterior de 2021 encontró además que el entrenamiento mediante el método de loci podía favorecer recuerdos más duraderos. Metaanálisis realizados sobre esta técnica también encuentran efectos positivos relevantes, aunque advierten de limitaciones metodológicas en parte de los estudios.
Eso permite hacer una distinción importante.
Las extraordinarias marcas personales de Ramón Campayo no demuestran automáticamente que cada afirmación de su libro sea correcta. Pero la idea básica de que una persona corriente puede mejorar enormemente ciertas tareas de memoria mediante entrenamiento mnemotécnico sí tiene un respaldo experimental considerable.
Los campeones de memoria no son simplemente personas a las que la naturaleza entregó un disco duro mayor. Una parte sustancial de su rendimiento procede de aprender a codificar la información de otra manera y practicar esa codificación hasta convertirla en una habilidad extremadamente rápida.
Qué enseña realmente el libro
Desarrolla una mente prodigiosa no es únicamente un manual para memorizar listas de números.
Campayo construye un sistema completo orientado sobre todo a estudiantes y opositores. La obra avanza desde las técnicas puras de memoria hacia el estudio, los exámenes y finalmente cuestiones psicológicas mucho más amplias.
- Memoria: tipos de información, asociación y visualización.
- Supermemoria: asociaciones inverosímiles y casilleros mentales.
- Lectura fotográfica: agrupación visual de palabras y aumento de velocidad.
- Sistema de estudio: temario personal, resúmenes, mapas, memorización y repasos.
- Exámenes y oposiciones: desarrollo, test, oral y estrategias de preparación.
- Psicotecnia: ejercicios y resolución de problemas de aptitud.
- Preparación psicológica: nervios, tensión y actitud ante las pruebas.
- Desarrollo personal: preocupación, fobias y lo que Campayo denomina «poder creador de la mente».
Una de sus características más claras es la obsesión por convertir el estudio en un procedimiento. No basta con «estudiar mucho». Hay que decidir qué material conservar, resumirlo, transformarlo, asociarlo, memorizarlo y programar los repasos.
Ahí el libro conecta de manera muy natural con la experiencia de los opositores: temarios enormes, artículos, fechas, enumeraciones, leyes y datos que deben ser recuperados con precisión.
La frontera difícil está en la «lectura fotográfica»
La parte de memoria y la parte de lectura rápida no tienen exactamente el mismo respaldo científico.
Campayo propone leer mediante fijaciones visuales sobre grupos de varias palabras, reducir regresiones, evitar la pronunciación mental innecesaria y acostumbrar a los ojos a avanzar mediante saltos mayores.
Hasta ahí aparecen elementos razonables: los lectores expertos efectivamente realizan fijaciones y movimientos sacádicos y existen diferencias medibles entre lectores lentos y rápidos.
El problema surge con la magnitud de algunas promesas.
En el libro se sostiene que una buena técnica puede permitir leer tres o cuatro veces más rápido y se describen ritmos de cientos de palabras por minuto tras entrenamientos relativamente breves. El propio Campayo ha divulgado velocidades personales superiores a las 2.500 palabras por minuto con comprensión.
La revisión científica más amplia sobre lectura rápida, publicada en 2016 por Keith Rayner y otros investigadores en Psychological Science in the Public Interest, llega a una conclusión bastante más incómoda:
Los autores consideran improbable que una persona pase, por ejemplo, de unas 250 palabras por minuto a 500-750 y conserve exactamente el mismo nivel de comprensión detallada.
Eso no significa que cualquier lectura a 600 u 800 palabras por minuto sea ficticia. Podemos recorrer un texto muy rápidamente, seleccionar información, aprovechar conocimientos previos y realizar una lectura eficaz para determinados objetivos.
Pero entonces nos estamos aproximando al skimming, la lectura selectiva o el rastreo, y no necesariamente a una lectura íntegra de cada unidad de información con idéntico grado de comprensión.
Esta diferencia es importante porque permite valorar el libro sin meterlo entero en un mismo saco:
Las grandes promesas de lectura ultrarrápida manteniendo intacta la comprensión son mucho más controvertidas.
Otra rareza: nuestro ejemplar dice 2006, pero el libro ya circulaba en 2004
La página legal del ejemplar conservado en Librería5 plantea además un pequeño problema bibliográfico.
Nuestra copia declara:
- © 2006 Ramón Campayo;
- © 2006, de esta edición, Editorial EDAF;
- 14.ª edición, abril de 2007.
Sin embargo, el mismo título y el mismo ISBN —84-414-1577-3 / 978-84-414-1577-5— aparecen reiteradamente catalogados como edición de 2004.
Google Books registra EDAF, 2004. Catálogos libreros de la época sitúan su lanzamiento a finales de octubre o comienzos de noviembre de 2004. Y existen referencias de 2005 a lectores que ya conocían el libro, de modo que no puede haber nacido en 2006.
Incluso créditos conservados en posteriores versiones electrónicas atribuyen a Ramón Campayo y EDAF un copyright original de 2004.
No hemos encontrado documentación que explique por qué la página legal de esta decimocuarta edición cambió ambos copyrights a 2006.
Por tanto, lo prudente es conservar los dos niveles de información:
La obra apareció en EDAF en 2004.
Nuestro ejemplar es la 14.ª edición, de abril de 2007, y su página legal imprime un copyright de 2006.
Que hubiese alcanzado una decimocuarta edición en tan poco tiempo es, por sí mismo, una pista de la circulación que consiguió el título durante aquellos primeros años.
Ficha del ejemplar conservado en Librería5
- Autor
- Ramón Campayo
- Título
- Desarrolla una mente prodigiosa
- Editorial
- Editorial EDAF, S. L.
- Edición del ejemplar
- 14.ª edición
- Fecha
- Abril de 2007
- Copyright impreso
- © 2006 Ramón Campayo; © 2006 Editorial EDAF, S. L.
- Primera publicación
- 2004 según registros bibliográficos y comerciales anteriores
- ISBN
- 978-84-414-1577-5
- ISBN-10
- 84-414-1577-3
- Depósito legal
- M-18.062-2007
- Diseño de cubierta
- Ricardo Sánchez
- Impresión
- Ibérica Grafic, S. L., Fuenlabrada (Madrid)
- Extensión
- 240 páginas según catalogación editorial
- Formato
- 15 × 23 cm según catalogación editorial
La edición, fecha, copyright impreso, ISBN, depósito legal, diseño de cubierta e imprenta proceden directamente de nuestro ejemplar. La fecha de primera publicación y la extensión se han contrastado con registros externos.
Un libro situado justo en la frontera
El aspecto más interesante de Desarrolla una mente prodigiosa quizá sea precisamente que obliga a separar cosas que suelen presentarse juntas.
Ramón Campayo posee marcas de memoria rápida extraordinarias y documentadas. El «quince récords en menos de una hora» de la contraportada puede reconstruirse dígito por dígito.
También es cierto que esas marcas pertenecen a un circuito de récords diferente del World Memory Championship al que parece aludir la publicidad del libro.
Sus técnicas de asociación visual se sitúan dentro de una tradición mnemónica cuya eficacia general está respaldada por investigaciones modernas sobre atletas de memoria.
Pero cuando el libro pasa de «podemos entrenar la memoria» a «podemos leer tres o cuatro veces más rápido conservando la comprensión», la evidencia disponible se vuelve mucho menos complaciente.
Y quizá ahí esté la mejor manera de leerlo veinte años después: no como un catálogo de promesas que debamos aceptar o rechazar en bloque, sino como el testimonio de un competidor extraordinario tratando de convertir habilidades entrenadas durante años en un método que cualquier estudiante pudiera aprender.
Los quince récords ya son bastante extraños por sí solos. No necesitan convertirse en magia.
- Recordholders.org: historial de récords de memorización rápida.
- Impossibility Challenger: documentación del encuentro de Starnberg de 2003.
- World Memory Championships: historial oficial de campeones y sedes.
- Dresler y otros, Mnemonic Training Reshapes Brain Networks to Support Superior Memory, 2017.
- Wagner y otros, estudio sobre entrenamiento mnemónico y recuerdos duraderos, 2021.
- Rayner y otros, revisión científica sobre lectura rápida y comprensión, 2016.
- Google Books: registro de la edición EDAF de 2004.
- Editorial EDAF: ficha actual de Desarrolla una mente prodigiosa.