Diccionario Akal de cultura y civilización francesa — Jesús Cantera Ortiz de Urbina y Nicolás Campos Plaza

Para sus autores, la cultura francesa no terminaba en las fronteras de Francia: también estaba en Quebec, Bélgica, Suiza, África y allí donde la lengua francesa había producido cultura.

La contracubierta de este diccionario contiene una declaración de principios bastante más interesante de lo que cabría esperar de una obra de consulta. Jesús Cantera Ortiz de Urbina y Nicolás Campos Plaza explican que por «civilización y cultura francesa» no entienden solamente Francia como nación, sino también aquello que reúne el concepto de francofonía.

Eso cambia por completo la escala del libro. El Diccionario Akal de cultura y civilización francesa, publicado en 2002, no pretende responder únicamente quién fue un rey francés o dónde se encuentra una determinada ciudad. Quiere reunir un mundo cultural construido por la historia, la lengua, las instituciones, la literatura, el arte, la política y la expansión internacional del francés.

Diccionario Akal de cultura y civilización francesa, de Jesús Cantera Ortiz de Urbina y Nicolás Campos Plaza
Cubierta del ejemplar conservado en Librería5, publicado por Ediciones Akal en 2002.

Francia no basta para explicar lo francés

La decisión editorial más interesante del diccionario aparece expresada con claridad en su contracubierta. Los autores amplían la idea de civilización francesa hasta incluir la francofonía y, por tanto, fenómenos culturales relacionados directamente con Francia aunque se desarrollen fuera de sus fronteras.

La obra incorpora así personalidades del África francófona y autores belgas, suizos y canadienses de expresión francesa. La lengua funciona como un espacio cultural capaz de superar al Estado que históricamente desempeñó el papel central en su expansión.

El título dice «cultura y civilización francesa», pero la verdadera unidad del diccionario no es únicamente un país: es una red histórica construida alrededor de Francia y de la lengua francesa.

Esta amplitud evita además un problema frecuente en las obras de «civilización»: reducir una cultura a una cronología de reyes, guerras, escritores y monumentos. Aquí el concepto es deliberadamente más extenso.

¿Qué cabe dentro de un diccionario de civilización?

La contracubierta detalla el proyecto con una amplitud poco habitual. Entre las materias incluidas aparecen:

  • hechos y acontecimientos históricos;
  • asuntos políticos, religiosos y culturales;
  • ciudades y lugares importantes;
  • regiones, provincias y comarcas;
  • ríos, canales, lagos, montes y puertos;
  • reyes, presidentes y otras figuras históricas;
  • científicos, escritores y artistas;
  • obras literarias, filosóficas y científicas;
  • pintura, escultura y arquitectura;
  • centros de enseñanza y academias;
  • editoriales, periódicos y revistas;
  • manufacturas y grandes empresas;
  • administración y legislación;
  • órdenes y congregaciones religiosas;
  • movimientos, organizaciones y partidos políticos.

Visto así, «diccionario» puede resultar incluso una descripción demasiado modesta. La consulta es alfabética, pero la intención se aproxima a la de una pequeña enciclopedia cultural.

Dos especialistas en Filología Francesa

El proyecto tampoco surgió de una reunión ocasional entre dos autores.

Jesús Cantera Ortiz de Urbina desarrolló una trayectoria filológica extraordinariamente amplia. Su formación inicial incluyó la Filología Semítica, pero buena parte de su vida académica quedó vinculada al francés. Llegó a ser catedrático de Filología Francesa en la Universidad Complutense de Madrid y trabajó también en traducción, fraseología y paremiología.

Su biografía ayuda a comprender ese interés por las lenguas como fenómenos culturales. Había nacido en San Sebastián en 1923 y pasó parte de su juventud entre distintos lugares, incluido Burdeos. Su conocimiento del francés acabaría convertido primero en docencia y después en investigación universitaria.

Nicolás Campos Plaza perteneció asimismo al ámbito de la Filología Francesa. En 1988 defendió en la Universidad Complutense una tesis significativamente relacionada con el contenido de este diccionario: La prensa francesa y el movimiento estudiantil de mayo del 68: estudio lexicométrico del vocabulario.

El director de aquella tesis era precisamente Jesús Cantera.

Cuando el diccionario apareció en 2002, la colaboración reunía por tanto a un maestro y a un antiguo doctorando que llevaban años trabajando sobre lengua, prensa, cultura, traducción y sociedad francesas.

De Mayo del 68 a un diccionario de civilización

La especialización de Campos Plaza permite apreciar mejor uno de los rasgos del libro. Una civilización no se expresa únicamente en sus grandes escritores: también lo hace en periódicos, instituciones, lenguaje político, administración, movimientos sociales y conflictos.

Que la contracubierta incluya expresamente editoriales, periódicos, revistas, organismos administrativos y partidos políticos entre sus campos de interés encaja con una concepción de la cultura bastante más amplia que la historia tradicional de las artes.

Un periódico de Mayo del 68, una región francesa, una institución religiosa, un poeta canadiense de expresión francesa o una gran empresa pueden formar parte del mismo mapa porque todos ayudan a reconstruir cómo funciona una sociedad.

Un libro de 2002 que continúa en las universidades

La utilidad de una obra de referencia cultural tiene un problema inevitable: envejece. Cambian gobiernos, instituciones, empresas, fronteras administrativas y referencias contemporáneas.

Sin embargo, más de veinte años después de su publicación, este diccionario continúa apareciendo en bibliografías universitarias relacionadas con la cultura francesa y la traducción.

La guía académica 2025-2026 de la Universidad de Murcia para Cultura aplicada a la traducción C-A (francés-español), por ejemplo, todavía incluye la obra de Cantera y Campos Plaza entre su bibliografía complementaria. También ha figurado como bibliografía básica en programas universitarios dedicados a historia y cultura francesas.

Eso no significa que una entrada escrita en 2002 pueda sustituir información contemporánea actualizada. Significa algo más interesante: la estructura histórica y cultural reunida por sus autores sigue siendo útil como instrumento de referencia.

El ejemplar conservado en Librería5

La página legal permite documentar directamente nuestra copia sin depender de fichas comerciales.

Título
Diccionario Akal de cultura y civilización francesa
Autores
Jesús Cantera Ortiz de Urbina y Nicolás Campos Plaza
Editorial
Ediciones Akal, S. A.
Lugar editorial
Tres Cantos, Madrid
Año
2002
ISBN
84-460-1202-2
ISBN-13
978-84-460-1202-3
Depósito legal
M.35.209-2002
Impresión
Lavel, Humanes (Madrid)
Contracubierta del Diccionario Akal de cultura y civilización francesa
La contracubierta explica la amplitud del proyecto y extiende expresamente la idea de cultura francesa al conjunto de la francofonía.

631 o 634 páginas

Existe una pequeña discrepancia bibliográfica que conviene conservar en lugar de resolver artificialmente.

La revista académica TRANS. Revista de Traductología, que publicó en 2003 una reseña de la obra, la describe como un volumen de 631 páginas. Algunos catálogos comerciales actuales contabilizan, en cambio, 634 páginas.

Las imágenes disponibles de nuestro ejemplar no incluyen la última página numerada. La diferencia podría responder a distintos criterios de cómputo de páginas preliminares o finales, pero no disponemos de información suficiente para afirmarlo. Por esa razón no asignamos una paginación concreta a nuestro ejemplar.

Una fotografía cultural tomada en 2002

Hay otra forma de leer hoy este diccionario. Una obra de civilización es inevitablemente una fotografía de su propio momento.

Las entradas históricas pueden conservar buena parte de su vigencia; las dedicadas a instituciones, empresas, administración o política contemporánea, en cambio, permiten observar qué se consideraba necesario explicar sobre Francia en el cambio de siglo.

Ese envejecimiento parcial no reduce necesariamente su interés. Lo transforma. El libro sirve simultáneamente como obra de consulta sobre la cultura francesa y como documento de cómo dos especialistas españoles intentaron organizar, en 2002, una realidad tan difícil de encerrar en un volumen como la historia cultural de Francia y de la francofonía.

Y quizá ahí se encuentre la mejor definición del ejemplar: no un diccionario para traducir palabras francesas, sino un diccionario para intentar comprender el mundo que existe detrás de ellas.

Fuentes principales utilizadas para contextualizar la obra