En 1912 un alumno español podía abrir su libro de Geografía y descubrir que, antes de estudiar países, fronteras o capitales, tenía que empezar mucho más lejos: por los sistemas astronómicos, el sistema solar y la Luna.
El ejemplar de Elementos de geografía de Manuel Zabala Urdaniz conservado en Librería5 pertenece a la 14.ª edición, corregida e ilustrada. Su cubierta lo presenta como Geografía General I y resume el contenido con una fórmula que hoy resulta reveladora: «Nociones de Geografía astronómica, física y política».
Pero quizá la frase más interesante aparezca en la portada interior. El volumen estaba destinado al «primer curso de Geografía según las disposiciones vigentes». No era una expresión burocrática colocada por rutina. El libro había sido construido para encajar directamente en el bachillerato establecido por el Estado, y su propia organización permite reconstruir qué significaba estudiar Geografía en España a comienzos del siglo XX.
Cuando la Geografía empezaba en el cielo
El índice del volumen obliga a abandonar por un momento nuestra división actual de las materias. Después de una primera lección dedicada a definir la Geografía y organizar su plan general, Zabala abre una sección titulada «Geografía astronómica». El alumno empieza por los sistemas astronómicos y el sistema solar, pasa después a estudiar la Tierra como astro y continúa con las zonas y climas astronómicos, la Luna y las coordenadas de latitud y longitud. Sólo entonces aparece el siguiente gran bloque: «Geografía física».
No se trata simplemente de una extravagancia terminológica. Para aquella enseñanza escolar, situar correctamente la Tierra significaba comenzar por su posición dentro de un sistema mayor. La forma y los movimientos del planeta permitían explicar después los climas, las coordenadas y otras herramientas necesarias para describir el espacio terrestre. La Geografía funcionaba así como una disciplina mucho más sintética, capaz de empezar en el sistema solar y descender progresivamente hacia el relieve, los territorios y las sociedades.
La página conserva además pequeñas marcas azules junto a varias lecciones. Son detalles mínimos, pero forman parte de la historia material del ejemplar. Un manual escolar antiguo no sólo transmite aquello que su autor decidió enseñar; conserva también, cuando ha sobrevivido al uso, las huellas de quienes tuvieron que estudiarlo.
Un libro escrito para el bachillerato de 1903
La portada interior proporciona la clave para entender la estructura de la obra. Bajo el nombre de Zabala se lee «Primer curso de Geografía según las disposiciones vigentes» y, a continuación, «Geografía general y en especial de Europa». Esa formulación coincide casi literalmente con el plan oficial de bachillerato aprobado en 1903, que asignaba al primer año la materia «Geografía general y de Europa» y reservaba para el segundo la «Geografía especial de España».
El libro era, por tanto, una pieza de una arquitectura educativa definida por el Estado. Un adolescente no estudiaba aquellos contenidos porque Zabala hubiera decidido libremente que ésa era la secuencia ideal, sino porque existía un currículo que establecía materias y cursos. El autor podía desarrollar, ordenar, ilustrar y actualizar el contenido, pero el marco quedaba fijado administrativamente.
El plan de 1903 tuvo además una vida larga. Continuó organizando el bachillerato durante más de veinte años, hasta la reforma de 1926. De ahí que existiera un mercado estable para manuales capaces de seguir aquella distribución. En nuestro ejemplar la propia materialidad del libro convierte una disposición administrativa en algo tangible: el nombre de una asignatura establecido por decreto terminó estampado en miles de páginas destinadas a alumnos concretos.
Catorce ediciones y todavía no había terminado
La cifra que aparece en nuestra portada —14.ª edición— adquiere sentido cuando se sigue la trayectoria bibliográfica de la obra. Los estudios dedicados a la historia del libro geográfico español no han podido determinar con precisión la fecha de la primera edición de Elementos de geografía, pero sí permiten seguir algunos puntos de su recorrido. Se conoce una cuarta edición de 1896 y una decimoséptima de 1918; entre ambas se encuentra nuestra decimocuarta, publicada en 1912. También está registrada una decimosexta edición de 1916.
No sabemos cuántos ejemplares componían cada tirada y sería arriesgado convertir automáticamente diecisiete ediciones en una cifra de lectores. Lo importante es la continuidad. Durante más de dos décadas el manual siguió siendo revisado, impreso y adaptado, mientras su autor pasaba de la enseñanza secundaria valenciana a uno de los institutos más importantes de Madrid y participaba directamente en la administración educativa.
También cambió físicamente la obra. Las referencias conservadas muestran ediciones anteriores más voluminosas y otras posteriores repartidas en distintos tomos. En esta etapa, la cubierta de nuestro ejemplar señala claramente que tenemos la primera parte de Geografía General, centrada en las nociones astronómicas, físicas y políticas. El sistema permitía dividir un programa amplio en volúmenes manejables y actualizar sucesivamente los materiales.
Manuel Zabala: del aula a la política y de la política al aula
El currículum impreso bajo el nombre del autor resulta casi tan extenso como el título del libro. Manuel Zabala Urdaniz había estudiado Filosofía y Letras y Derecho y desarrolló buena parte de su carrera como catedrático de Geografía e Historia. Después de enseñar en Valencia, en marzo de 1899 fue trasladado oficialmente a la cátedra del Instituto de San Isidro de Madrid, uno de los centros históricos de la enseñanza secundaria española.
Pero su actividad no quedó encerrada en el instituto. Había presidido instituciones culturales valencianas y participado en la Sociedad Geográfica de Madrid. También tuvo una carrera política dentro del liberalismo de la Restauración: fue alcalde de Valencia en 1893-1894 y diputado a Cortes por Liria en la legislatura de 1898. Cuando aparece esta edición de 1912, la propia portada puede presentarlo además como consejero de Instrucción Pública.
Esa combinación resulta muy característica de la época. Quien redactaba un manual escolar podía ser simultáneamente profesor, administrador educativo, miembro de sociedades científicas y representante político. Zabala no observaba desde fuera el sistema para el que escribía: participaba en algunas de las instituciones que lo organizaban.
Su actividad docente alcanzó además ámbitos menos previsibles. Consta entre los profesores que impartieron Geografía Económica en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, institución dedicada desde el siglo XIX a ampliar las posibilidades educativas y profesionales de las mujeres. La Geografía que enseñaba Zabala formaba parte, por tanto, de un proceso de expansión y transformación de la educación que iba mucho más allá del aula masculina tradicional de bachillerato.
El autor del manual también mandaba salir de excursión
La existencia de un manual tan sistemático puede inducir a imaginar una pedagogía basada exclusivamente en escuchar al profesor y memorizar resúmenes. La trayectoria de Zabala ofrece una imagen más compleja. Desde el Instituto de San Isidro impulsó en 1906 El Excursionista Escolar, publicación dedicada a difundir excursiones e intercambios entre centros educativos.
El excursionismo escolar formaba parte de una renovación pedagógica que pretendía sacar una parte del conocimiento fuera del aula. Las excursiones permitían observar paisajes, monumentos, formaciones naturales y testimonios históricos directamente, al tiempo que modificaban la relación entre profesores y alumnos. Frente a una enseñanza puramente verbal y enciclopédica aparecía la posibilidad de aprender ante el objeto y el territorio reales.
No existe necesariamente una contradicción entre ambas cosas. El libro proporcionaba conceptos, nombres y sistemas de clasificación; la excursión permitía enfrentarlos después con aquello que existía fuera de sus páginas. Para un profesor de Geografía, esta relación entre mapa, explicación y territorio tenía una lógica especialmente fuerte.
Nuestro ejemplar de 1912
El volumen conservado en Librería5 fue impreso en Madrid por el Establecimiento Tipográfico de Jaime Ratés, situado en la plaza de San Javier, número 6. La portada interior lo identifica inequívocamente como la 14.ª edición, «corregida e ilustrada», de 1912. No tenemos que reconstruir esos datos a partir de catálogos posteriores: están impresos en la propia copia.
La encuadernación es de tela roja, con el apellido «Zabala», el título Geografía General y el número 1 estampados en plateado. Debajo aparece el contenido resumido como «Nociones de Geografía astronómica, física y política». La superficie presenta roces y desgaste propios de la edad y del uso, mientras que en el índice permanecen algunas pequeñas señales de lápiz azul junto a varias lecciones.
- Título formal
- Elementos de geografía
- Título de cubierta
- Geografía General I
- Autor
- Manuel Zabala Urdaniz
- Parte
- Primer curso de Geografía
- Contenido indicado
- Geografía general y en especial de Europa; nociones de Geografía astronómica, física y política
- Edición
- 14.ª edición, corregida e ilustrada
- Año
- 1912
- Lugar
- Madrid
- Impresión
- Establecimiento Tipográfico de Jaime Ratés
- Dirección de imprenta
- Plaza de San Javier, núm. 6
- Encuadernación
- Tela roja con estampación plateada
- Peculiaridades
- Pequeñas marcas azules de lectura en el índice
Más de un siglo después, el contenido permite comprobar cuánto ha cambiado la organización de las disciplinas escolares. Astronomía, geografía física y geografía política aparecen bajo una misma cubierta; el título reproduce la estructura del plan oficial de estudios y el currículum del autor ocupa varias líneas porque profesor, político y administrador educativo podían ser la misma persona.
Pero quizá la imagen más sencilla sea también la más eficaz. En 1912 un estudiante abría su primer libro de Geografía y, para aprender dónde estaba Europa, comenzaba preguntándose dónde estaba la Tierra.
Fuentes utilizadas para contextualizar la obra
- Gaceta de Madrid, 16 de septiembre de 1903 — plan oficial de bachillerato que asignaba «Geografía general y de Europa» al primer curso.
- Universitat de Barcelona — estudio histórico El libro de geografía en España (1800-1939), difusión y sucesivas ediciones de los manuales de Manuel Zabala Urdaniz.
- Google Books — registro bibliográfico de la 16.ª edición de Elementos de geografía, publicada en 1916.
- Gaceta de Madrid, 5 de marzo de 1899 — traslado de Manuel Zabala Urdaniz a la cátedra de Geografía e Historia del Instituto de San Isidro.
- Congreso de los Diputados — documentación de la legislatura de 1898 y acta de Manuel Zabala Urdaniz por el distrito de Liria.
- Real Sociedad Geográfica — enseñanza de la Geografía en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer y participación de Manuel Zabala Urdaniz.
- Asociación Nacional para la Defensa del Patrimonio de los Institutos Históricos — Zabala, el Instituto San Isidro y la difusión del excursionismo escolar.
- Societat Bibliogràfica Valenciana — documentación biográfica sobre Manuel Zabala Urdaniz y su trayectoria valenciana.