A Gao Xingjian le dijeron que tenía cáncer de pulmón y debía prepararse para morir. Semanas después, una nueva revisión descartó el diagnóstico. Casi al mismo tiempo, el escritor volvía a encontrarse bajo presión política y decidió desaparecer de Pekín.
Emprendió entonces largos viajes por el sur y sudoeste de China. En uno de ellos recorrió unos quince mil kilómetros durante cinco meses, atravesando montañas, bosques, reservas naturales, pueblos y comunidades minoritarias. Aquella experiencia acabaría entrando en una obra que necesitó alrededor de siete años de escritura y que Gao confesó haber compuesto sin esperar realmente que pudiera publicarse.
La montaña del alma apareció finalmente en Taipéi en 1990. Diez años después, Gao Xingjian recibió el Premio Nobel de Literatura. Nuestro ejemplar pertenece a la edición de Planeta DeAgostini de 2005 dentro de la Biblioteca Oriental y conserva además una historia de traducción mucho más compleja de lo que revela a primera vista su página legal.
Una segunda vida convertida en viaje
La idea de huir y comenzar de nuevo tenía para Gao Xingjian un significado muy distinto del que suele tener en una novela de viajes. Durante la Revolución Cultural había sufrido la persecución dirigida contra intelectuales y artistas, fue enviado a reeducación en el campo y tuvo que quemar una maleta llena de manuscritos para evitar que pudieran convertirse en pruebas contra él. Continuó escribiendo en secreto, pero durante años la mera conservación de un texto personal podía convertirse en un riesgo.
Cuando la situación cultural china se abrió parcialmente a finales de los años setenta, Gao pudo publicar y comenzó a experimentar con formas literarias alejadas del realismo oficial. Sus ensayos sobre la novela moderna y sus piezas teatrales introdujeron técnicas relacionadas con el modernismo europeo y el teatro de autores que conocía bien gracias a su formación como especialista en lengua francesa. El éxito inicial fue acompañado muy pronto por la controversia. Obras como Parada de autobús fueron atacadas durante las campañas contra la llamada «contaminación espiritual» y el margen que parecía haber ganado volvió a estrecharse.
En aquellos años apareció además un peligro de otra naturaleza. Gao recibió un diagnóstico de cáncer de pulmón, la enfermedad que había matado a su padre, y durante semanas creyó que se encontraba ante una muerte inmediata. Una segunda revisión descartó finalmente el cáncer. Él mismo explicaría después que aquella experiencia modificó su relación con el tiempo: si quería realizar algo, debía hacerlo sin esperar indefinidamente una ocasión mejor.
La amenaza de nuevas represalias políticas terminó empujándolo fuera de Pekín. Gao recorrió amplias regiones del curso del Yangtsé y zonas montañosas del sudoeste utilizando transportes públicos, bicicletas, recorridos a pie y cualquier medio que le permitiera continuar. Uno de aquellos viajes alcanzó unos quince mil kilómetros y cinco meses de duración. Visitó reservas naturales, entrevistó a especialistas, observó comunidades minoritarias y reunió relatos, canciones, mitos y recuerdos que no podían encontrarse en la versión uniforme de China que ofrecían los discursos oficiales.
La montaña del alma comenzó a escribirse en ese periodo y creció durante unos siete años. El viaje real proporcionó lugares, voces y experiencias, pero la novela no intenta reconstruir un itinerario como si fuera un cuaderno de expedición. La geografía se transforma gradualmente en una búsqueda interior donde el desplazamiento por China y el desplazamiento por la propia conciencia terminan siendo difíciles de separar.
Una novela que se niega a ser una sola cosa
La estructura explica por qué resulta difícil resumir La montaña del alma mediante una trama convencional. Hay caminos, pueblos, montañas, encuentros, historias escuchadas y recuerdos personales, pero el libro absorbe continuamente otros géneros. Por sus páginas pasan el diario de viaje, la narración oral, la leyenda, la reflexión filosófica, la observación de la naturaleza, la memoria de la Revolución Cultural, el relato erótico y formas cercanas al ensayo o a la poesía en prosa.
Gao encontró además una solución narrativa especialmente radical para hablar de sí mismo sin construir una autobiografía ordinaria. El protagonista se desdobla mediante pronombres. En diferentes momentos aparece como «yo» y como «tú»; ese «tú» genera a su vez una «ella», mientras otras figuras pueden aparecer como nuevas proyecciones y distancias del sujeto. El propio escritor explicó posteriormente que utilizar distintas personas gramaticales para representar a un mismo personaje le permitía observarlo desde fuera y ampliar su espacio psicológico.
El procedimiento convierte el viaje en una conversación consigo mismo. El «yo» puede experimentar algo mientras el «tú» lo contempla desde otra distancia, contradice sus certezas o explora deseos que la primera voz no formula de la misma manera. La identidad deja así de presentarse como una pieza compacta y empieza a funcionar como un conjunto de perspectivas que se observan entre sí.
La Montaña del Alma anunciada por el título participa de esa misma ambigüedad. La búsqueda comienza como la posibilidad de alcanzar un lugar del que el viajero ha oído hablar, pero cuanto más avanza el libro menos importante resulta localizarlo cartográficamente. La montaña puede seguir existiendo como destino y al mismo tiempo convertirse en horizonte interior, una promesa que obliga a continuar caminando aunque alcanzar físicamente un punto concreto ya no sea lo esencial.
Buscar otra China fuera de la uniformidad
Durante el recorrido aparecen formas de cultura que Gao temía que pudieran desaparecer o quedar reducidas a simples curiosidades. Escucha relatos locales, observa ceremonias, se interesa por prácticas chamánicas, tradiciones taoístas y budistas, cantos populares y mitologías transmitidas oralmente. También atraviesa bosques y reservas donde la observación de plantas y animales ocupa páginas que se apartan por completo del desarrollo convencional de una novela.
Esta búsqueda posee una dimensión política sin convertirse por ello en una novela política programática. Gao desconfiaba profundamente de las ideologías que exigían al escritor representar a una colectividad y también de la obligación de convertir la literatura en instrumento de una causa. Había vivido una época en la que incluso escribir para uno mismo podía ser peligroso y terminó defendiendo precisamente el derecho del individuo a hablar con una voz que no tuviera que justificarse ante un partido, una nación o un movimiento literario.
La experiencia de la Revolución Cultural atraviesa el libro desde esa perspectiva individual. No aparece simplemente como una lección histórica añadida desde fuera, sino en recuerdos, vidas alteradas, conversaciones y huellas que el viajero encuentra a lo largo de su recorrido. Junto a ellas aparecen capas culturales muchísimo más antiguas. El resultado impide reducir China a una única narración histórica: el presente político convive con religiones, mitos, lenguas, pueblos y memorias que vienen de tiempos muy distintos.
La naturaleza cumple una función semejante. Los espacios alejados de las grandes ciudades proporcionan al protagonista un refugio, pero Gao tampoco los idealiza como un paraíso intacto. La transformación del paisaje, la desaparición de especies y el deterioro de determinados entornos aparecen dentro de una preocupación más general por aquello que puede perderse cuando una sociedad pretende avanzar borrando las formas anteriores de vida.
El libro que su autor no esperaba publicar
Gao ha explicado que comenzó La montaña del alma en un momento en que sus obras sufrían nuevas prohibiciones y que la escribió fundamentalmente para sí mismo. La afirmación resulta importante porque coincide con una idea que desarrollaría años después: la literatura puede existir antes de cualquier utilidad pública y ofrecer al escritor un espacio donde conservar su propia conciencia incluso cuando no existe la posibilidad inmediata de encontrar lectores.
La novela fue terminada después de que Gao hubiera abandonado China. En 1987 se instaló en Europa y acabó estableciéndose en Francia. Tras la represión de Tiananmén en 1989 rompió con el Partido Comunista Chino; una obra teatral relacionada con aquellos acontecimientos agravó definitivamente su enfrentamiento con el régimen, que prohibió sus escritos. Lingshan apareció en Taipéi en 1990, lejos del sistema editorial de la China continental.
La situación dio al libro una trayectoria internacional peculiar. Gao escribía en chino pero vivía en Francia, donde también desarrollaba una importante actividad como pintor y dramaturgo. Su obra comenzó a circular mediante traducciones y representaciones teatrales por distintos países mientras permanecía marginada oficialmente en su lugar de origen. Esa posición entre lenguas y sistemas culturales terminaría siendo una característica fundamental de su recepción.
En el año 2000 la Academia Sueca le concedió el Premio Nobel de Literatura. El reconocimiento no recayó únicamente sobre La montaña del alma, pero la novela ocupó un lugar central en la valoración de su obra. La Academia destacó su capacidad para abrir nuevos caminos en la narrativa y el teatro escritos en chino, así como una combinación de invención lingüística y mirada crítica que no podía reducirse a una literatura nacional o política determinada.
Una traducción española que pasó por Francia
La página legal de nuestro ejemplar parece ofrecer una información sencilla: «Título original: Lingshan» y «Traducción: Liao Yanping y José Ramón Monreal». Los derechos de esa traducción están fechados en 2001 y corresponden a la versión publicada entonces por Ediciones del Bronce. La edición de Planeta DeAgostini de 2005 conserva ese mismo texto y abre además con una nota en la que los traductores agradecen la colaboración de Inés Blanca, Oskar Aragonés y Laura Robecchi durante el proceso.
Sin embargo, los estudios de traducción han reconstruido una historia más compleja. La investigadora Maialen Marín Lacarta identifica La montaña del alma como una traducción indirecta o mediada: Liao Yanping y José Ramón Monreal trabajaron a partir de la versión francesa de Noël y Liliane Dutrait. La referencia al título chino en la página legal puede llevar naturalmente a imaginar una traducción directa, pero el francés actuó como lengua intermedia.
El dato es todavía más interesante porque no parece responder simplemente a que una editorial española no encontrara un traductor del chino. Marín Lacarta explica que Gao recomendaba las traducciones francesas de Noël y Liliane Dutrait para la preparación de versiones en otras lenguas. La traducción intermedia formaba así parte de un mecanismo de circulación internacional en el que una versión aprobada o especialmente valorada podía convertirse en puente hacia nuevos mercados literarios.
La ruta editorial resulta reveladora por sí misma. Una novela escrita en chino y publicada por primera vez en Taiwán llega a Francia a través de unos traductores franceses, pasa desde esa versión al castellano y acaba en 2005 dentro de una colección española denominada Biblioteca Oriental. El ejemplar físico contiene así, además de la obra, una pequeña historia sobre la forma en que la literatura atraviesa fronteras lingüísticas.
Nuestro ejemplar de la Biblioteca Oriental
La edición conservada en Librería5 fue publicada en 2005 por Editorial Planeta DeAgostini. La cubierta pertenece a la identidad visual de la Biblioteca Oriental: una franja lateral verde y negra incorpora verticalmente la palabra «Oriental», mientras una imagen de paisaje de estética pictórica china ocupa gran parte de la superficie. La página de créditos identifica a Virgilio Ortega como director editorial de la colección, a Centro Editor PDA, S. L. como responsable de la edición y realización, a Macarena de Eguillor e Isabel Jiménez en la edición y a Mercè Godas en el diseño de cubierta.
La contracubierta evita presentar la novela como un relato de argumento sencillo. Comienza con el encuentro casual de dos desconocidos en un tren y la noticia de una misteriosa montaña, pero rápidamente amplía el foco hacia el retrato de China, la naturaleza, las leyendas, los pueblos, las costumbres, la Revolución Cultural y las preguntas espirituales que recorren toda la obra. La presentación editorial entiende correctamente que el viaje inicial es sólo la puerta de entrada a un libro mucho más difícil de clasificar.
Los datos externos coincidentes atribuyen al volumen 651 páginas y encuadernación en tapa dura. La página legal proporciona el ISBN 84-674-1198-8 y el depósito legal B-2684-2005; la impresión corresponde a Cayfosa-Quebecor, en Santa Perpètua de Mogoda, y la distribución a Logista. La fotografía utilizada para la cubierta está acreditada a Corbis.
- Título
- La montaña del alma
- Autor
- Gao Xingjian
- Título original
- Lingshan
- Primera publicación
- Taipéi, Lianjing, 1990
- Traducción española
- Liao Yanping y José Ramón Monreal
- Primera publicación de esta traducción
- Ediciones del Bronce, 2001
- Editorial de nuestro ejemplar
- Editorial Planeta DeAgostini, S. A.
- Colección
- Biblioteca Oriental
- Año
- 2005
- Páginas
- 651
- ISBN
- 84-674-1198-8
- Depósito legal
- B-2684-2005
- Director editorial
- Virgilio Ortega
- Edición y realización
- Centro Editor PDA, S. L.
- Edición
- Macarena de Eguillor e Isabel Jiménez
- Diseño de cubierta
- Mercè Godas
- Fotografía de cubierta
- Corbis
- Impresión
- Cayfosa-Quebecor, S. A., Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona)
- Distribución
- Logista
- Encuadernación
- Tapa dura ilustrada
- Peculiaridad editorial
- La traducción española está acreditada únicamente a Liao Yanping y José Ramón Monreal, aunque estudios especializados documentan que se realizó mediante la versión francesa de Noël y Liliane Dutrait
La historia de este libro parece construida a partir de sucesivas desapariciones y reapariciones. Gao destruyó manuscritos durante la Revolución Cultural, creyó durante semanas que iba a morir, desapareció de Pekín para recorrer una China alejada de los grandes centros políticos y escribió una novela sin confiar en que llegara a publicarse. Después el manuscrito apareció en Taiwán, cruzó idiomas y fronteras y terminó convertido en una de las obras fundamentales asociadas al Nobel de 2000.
Quizá eso permita entender mejor por qué la montaña del título nunca necesita convertirse simplemente en un punto sobre un mapa. El viaje empieza buscando un lugar, pero acaba preguntándose qué puede conservar un individuo cuando desaparecen las certezas, los discursos colectivos y hasta la identidad aparentemente estable desde la que decía «yo». La montaña continúa delante porque, mientras exista algo que buscar, todavía queda camino.
Fuentes utilizadas para contextualizar la obra
- Nobel Prize — biografía de Gao Xingjian, obra y concesión del Premio Nobel de Literatura de 2000.
- Nobel Prize — discurso de Gao Xingjian sobre literatura, censura, escritura individual y utilización narrativa de los pronombres.
- Academia Sueca — presentación de Gao Xingjian y análisis de La montaña del alma, su estructura y su búsqueda cultural.
- City University of Hong Kong — testimonio de Gao sobre el diagnóstico erróneo de cáncer, su salida de Pekín y los viajes que alimentaron la novela.
- Universitat Autònoma de Barcelona — primera edición de Lingshan, traducciones españolas, historia editorial y traducción mediada desde el francés.
- Maialen Marín Lacarta, Universitat Autònoma de Barcelona — estudio sobre la traducción indirecta de narrativa china y el caso de La montaña del alma.
- IberLibro — registro bibliográfico de la edición Planeta DeAgostini de 2005, ISBN, 651 páginas y encuadernación.