De la A de aura y archivo akáshico a la Z de Zen: T. Lobsang Rampa intentó meter en un solo libro viajes astrales, chakras, médiums, reencarnación, piedras, respiración, dieta y hasta una advertencia contra determinadas posturas de yoga.
La sabiduría de los antepasados no es una novela ni una nueva autobiografía del supuesto lama tibetano que había conquistado a millones de lectores con El tercer ojo. Es algo más extraño: un diccionario destinado a explicar el universo oculto según T. Lobsang Rampa.
Publicado originalmente en inglés en 1965 como Wisdom of the Ancients, el libro avanza alfabéticamente por términos procedentes del hinduismo, el budismo, el ocultismo occidental y la cosmología particular del autor. Aura, karma, kundalini, viaje astral, registro akáshico, médiums, mantras, nirvana, telepatía o Zen quedan sometidos al mismo método: abandonar el lenguaje especializado y explicarlo todo mediante ejemplos cotidianos.
Un diccionario, pero del mundo invisible
El planteamiento del libro es sorprendentemente práctico.
Rampa parte de la idea de que buena parte del conocimiento espiritual resulta innecesariamente oscuro porque quienes lo explican utilizan palabras demasiado complicadas. Su solución consiste en elaborar un diccionario.
No se limita, sin embargo, a proporcionar equivalencias breves. Algunas entradas ocupan varias páginas y se convierten en pequeños ensayos.
El resultado es una mezcla difícil de clasificar. Hay vocabulario procedente del hinduismo y del budismo, conceptos teosóficos, ideas comunes al ocultismo occidental y términos que adquieren dentro de la obra un significado específicamente rampiano.
- registro akáshico;
- cuerpo astral;
- viaje astral;
- aura;
- chakras;
- karma;
- kundalini;
- levitación;
- mantras;
- médiums;
- reencarnación;
- telepatía;
- yoga;
- Zen.
El libro funciona así como un mapa del universo que Rampa había ido construyendo en sus obras anteriores.
El archivo donde estaría grabado todo lo ocurrido
Una de las entradas más representativas es la dedicada al registro akáshico.
Para explicarlo, Rampa pide imaginar una cámara cinematográfica que hubiera existido desde el principio de los tiempos y hubiera filmado absolutamente todo: personas, acontecimientos, lugares y acciones.
El universo conservaría de esa manera una especie de memoria total.
Pero Rampa va todavía más lejos. En ese registro no sólo quedarían almacenados los hechos pasados y presentes. También podrían observarse, según él, las probabilidades más fuertes del futuro.
Ese procedimiento explica buena parte del atractivo de Rampa. No exige que el lector domine un sistema filosófico previo. Le ofrece imágenes.
Salir del cuerpo mientras éste duerme
El viaje astral ocupa otro lugar central.
Rampa sostiene que durante el sueño el cuerpo físico descansa mientras una parte diferente del individuo puede separarse temporalmente de él.
La comparación vuelve a ser doméstica: abandonar el cuerpo sería algo parecido a quitarse la ropa al acostarse.
El cuerpo astral podría desplazarse por el mundo, encontrarse con otras entidades y acceder a planos distintos de existencia. La conexión con el organismo físico permanecería a través del llamado cordón de plata.
Para Rampa no se trata de una experiencia excepcional reservada a unos pocos místicos. Afirma que todos poseemos esa capacidad, aunque normalmente no recordemos lo ocurrido al despertar.
Los sueños serían, en parte, recuerdos deformados de esas excursiones.
El aura: colores que revelarían quiénes somos
El aura se explica mediante otra analogía tomada del mundo físico.
Así como un imán produce un campo a su alrededor, Rampa imagina al cuerpo humano rodeado por líneas de fuerza coloreadas.
Los colores formarían una estructura aproximadamente ovoide y variarían según el estado físico, mental y espiritual del individuo.
Un clarividente entrenado podría, según el autor, interpretar esos colores e incluso detectar enfermedades.
Rampa llega a predecir que algún día existirían instrumentos capaces de mostrar las auras a personas carentes de clarividencia.
Ese límite resulta importante al leer el libro hoy: unas páginas pretenden explicar conceptos religiosos; otras presentan como reales fenómenos paranormales cuya existencia no está demostrada científicamente.
Kundalini: la serpiente que conviene no despertar
La entrada dedicada a la kundalini es una de las más intensas.
Rampa la define como una fuerza vital situada en la parte inferior del cuerpo y recurre a la conocida imagen oriental de una serpiente enrollada.
Si esa fuerza ascendiera a través de los chakras, sostiene, podrían desarrollarse facultades extraordinarias: clarividencia, telepatía, psicometría y una conciencia mucho más amplia.
Pero inmediatamente después empieza a advertir al lector.
Despertar la kundalini sin conocimiento suficiente sería, en su descripción, extremadamente peligroso. Rampa insiste en que no debería intentarse simplemente siguiendo instrucciones de un libro y que sería necesaria la supervisión de un maestro competente.
Incluso reinterpreta el relato bíblico de Adán, Eva y la serpiente como una alegoría del despertar de esa energía.
El resultado es un buen ejemplo de su método sincrético: ideas hindúes, Biblia, ocultismo y psicología popular aparecen integrados dentro del mismo sistema.
Médiums verdaderos, médiums falsos
La credulidad de Rampa tiene curiosamente sus propios límites.
El libro acepta la existencia de médiums capaces de comunicarse con otros planos, pero advierte que proclamarse médium no demuestra nada.
Rampa reconoce expresamente la existencia de farsantes capaces de utilizar habilidad psicológica para devolver al cliente, transformada, la información que éste mismo acaba de proporcionar.
Por tanto, dentro de un libro que admite telepatía, fantasmas y viajes astrales encontramos también una advertencia contra el engaño.
¿Qué es el Zen según Rampa?
Al llegar a la Z encontramos el Zen.
Rampa lo presenta esencialmente como un estado de quietud mental obtenido al detener el flujo ordinario del pensamiento para permitir que actúe la intuición.
La explicación es sencilla, quizá demasiado.
Y ahí aparece uno de los grandes problemas de La sabiduría de los antepasados: la accesibilidad se consigue muchas veces a costa de reducir tradiciones filosóficas y religiosas enormemente complejas a unas pocas ideas fácilmente digeribles.
No estamos ante un diccionario académico de religiones orientales.
Estamos ante el diccionario de Rampa.
Ésa es una diferencia fundamental.
Respirar para modificar la mente
Después de la Z el libro cambia de formato.
El primer suplemento está dedicado a la respiración.
Rampa considera que aprender a controlar el ritmo respiratorio constituye una herramienta básica para la meditación y el trabajo espiritual. Propone comenzar lentamente y desarrollar la práctica durante semanas o meses.
Entre los ejercicios aparece la respiración alterna: inhalar por una fosa nasal, cambiar, expulsar por la otra y repetir después el proceso en sentido inverso.
También insiste en no forzar la retención del aire y dedica numerosas advertencias al lector demasiado impaciente.
Curiosamente, la estructura del capítulo es bastante menos espectacular que algunas afirmaciones metafísicas del diccionario. Repite constantemente una idea sensata: no intentar avanzar más rápido de lo que permite el propio cuerpo.
Las piedras como emisoras
El segundo suplemento está dedicado a las piedras.
Aquí el libro entra plenamente en el terreno esotérico.
Rampa sostiene que las piedras poseen vibraciones propias y llega a compararlas con transmisores de radio que influirían positiva o negativamente en quienes permanecen cerca de ellas.
A partir de ahí recorre distintos minerales y gemas atribuyéndoles propiedades específicas.
La concepción resulta muy familiar desde el presente porque ideas semejantes terminaron incorporándose a gran parte de la espiritualidad comercial contemporánea: cristales, piedras protectoras, vibraciones y correspondencias personales.
En 1965, Rampa ya estaba ofreciendo todo ese vocabulario a un público masivo.
Comer para vivir, no vivir para comer
El tercer suplemento se ocupa de la alimentación.
El autor combina máximas tradicionales de moderación con opiniones personales mucho más discutibles.
No defiende un vegetarianismo absoluto. Su principio fundamental consiste en comer lo necesario, evitar los excesos y rechazar el alcohol dentro de la disciplina espiritual.
Pero, como ocurre en el resto del volumen, esas recomendaciones relativamente convencionales conviven con explicaciones fisiológicas y espirituales propias del sistema del autor.
La estructura vuelve a ser reveladora: espiritualidad, cuerpo y alimentación no aparecen como ámbitos separados. Para Rampa forman parte de una misma maquinaria.
El extraño apéndice: por qué «NO» hacer ejercicio
El último suplemento posee el título más divertido del libro: por qué no se debería hacer ejercicio.
Leído literalmente parece una defensa del sofá.
No lo es.
Rampa se refiere sobre todo a determinadas posturas y contorsiones asociadas al hatha yoga. Se burla del occidental adulto que descubre el yoga en un libro e intenta colocarse inmediatamente los pies detrás de la cabeza o adoptar posiciones para las que nunca ha preparado el cuerpo.
Su recomendación es bastante explícita: quien haya superado aproximadamente los veinte años y no esté habituado a esas prácticas debería evitar lanzarse repentinamente a ejercicios violentos o contorsiones complejas.
Al mismo tiempo, el propio libro contiene ejercicios respiratorios y prácticas de relajación.
Un escritor que quiere hablar sin palabras grandes
Buena parte del encanto del libro procede del tono.
Rampa detesta el lenguaje solemne.
Cuando tiene que explicar una idea abstracta busca coches, películas, radios, ropa, trenes, animales o situaciones domésticas con las que construir una comparación.
Puede hablar del alma y unos párrafos después hacer una broma. Puede explicar un concepto sánscrito y compararlo con el funcionamiento de un automóvil.
Esa accesibilidad fue probablemente una de las grandes razones de su éxito.
El lector no tenía que entrar en un monasterio, estudiar pali, sánscrito o tibetano ni enfrentarse a tratados filosóficos.
Rampa ofrecía una espiritualidad preparada para el consumo doméstico.
El problema es que el lama no era un lama
Todo esto adquiere un significado diferente cuando recordamos quién escribió el libro.
T. Lobsang Rampa no era el nombre de nacimiento de un monje tibetano.
Era la identidad adoptada por Cyril Henry Hoskin, nacido en Devon, Inglaterra, en 1910.
El escándalo había estallado años antes de publicarse Wisdom of the Ancients. Después del enorme éxito de El tercer ojo, especialistas en el Tíbet desconfiaron de la historia del supuesto lama y promovieron una investigación privada.
La investigación llevó hasta Hoskin, quien no había vivido en el Tíbet.
Rampa no abandonó entonces su identidad.
Su explicación fue todavía más extraordinaria: aceptó que el cuerpo había pertenecido a Cyril Hoskin, pero sostuvo que el espíritu del auténtico lama Lobsang Rampa había pasado a ocuparlo.
La propia contracubierta de nuestra edición española cuenta esa historia con absoluta naturalidad.
Una falsificación que terminó creando un mundo propio
Sería fácil cerrar aquí la cuestión llamando simplemente impostor a Rampa.
Históricamente, sin embargo, ocurrió algo más interesante.
Sus descripciones del Tíbet no son consideradas fiables por los especialistas y su identidad tibetana quedó desacreditada. Pero sus libros alcanzaron millones de lectores y contribuyeron enormemente a construir una imagen occidental del Tíbet asociada con poderes psíquicos, auras, viajes astrales, lamas misteriosos y conocimientos secretos.
Es decir: Rampa no explicó correctamente el Tíbet.
Pero ayudó a crear un Tíbet imaginario extremadamente influyente.
Algunos estudiosos posteriores del budismo tibetano han reconocido incluso que su primer contacto juvenil con el tema fueron los libros de Rampa.
De la teosofía al futuro New Age
El libro apareció en 1965, en un momento extraordinariamente fértil para este tipo de mezclas espirituales.
Occidente estaba redescubriendo yoga, meditación, religiones asiáticas, drogas psicodélicas, parapsicología y distintas formas de ocultismo.
Rampa encaja perfectamente en ese tránsito.
Su mundo no es estrictamente budista, hinduista, teosófico ni espiritista. Toma elementos de todos ellos y los organiza alrededor de una idea muy moderna: existe un conocimiento oculto universal que diferentes tradiciones han expresado con palabras distintas.
Ése acabaría siendo uno de los rasgos característicos de buena parte de la espiritualidad New Age.
La sabiduría de los antepasados parece casi un manual preparatorio de ese universo.
Una dedicatoria a quien hablaba con gatos siameses
Incluso antes de comenzar el diccionario aparece un detalle perfectamente rampiano.
El volumen está dedicado a la señora Ku’ei, a quien agradece haberle enseñado varias palabras del idioma de los gatos siameses y haberle dado ánimos.
El lector que conoce la obra de Rampa no debería sorprenderse demasiado.
Los gatos tuvieron una presencia extraordinaria en su imaginario y el autor llegó a publicar otro libro presentado como el relato telepático de una gata siamesa.
En cualquier otro escritor semejante dedicatoria podría parecer una broma.
En Rampa pertenece perfectamente al sistema.
El ejemplar conservado en Librería5
- Título
- La sabiduría de los antepasados
- Autor
- T. Lobsang Rampa
- Nombre real del autor
- Cyril Henry Hoskin
- Título original
- Wisdom of the Ancients
- Primera publicación original
- 1965
- Editorial original indicada
- Corgi Books, Londres
- Traducción
- L.S.R.
- Editorial española
- Ediciones Destino
- Primera edición española
- Diciembre de 1972
- Colección
- Destinolibro, nº 64
- Primera edición en Destinolibro
- Mayo de 1979
- ISBN
- 84-233-0997-5
- Depósito legal
- B. 18595-1979
- Impresión y encuadernación
- Printer Industria Gráfica, Sant Vicenç dels Horts, Barcelona
- Año de este ejemplar
- 1979
Qué queda al cerrar el libro
La sabiduría de los antepasados funciona hoy de dos maneras distintas.
Para quien acepte el sistema de Rampa, sigue siendo un manual de conceptos esotéricos y prácticas espirituales.
Para quien no lo acepte, quizá resulte todavía más interesante.
Es una fotografía extraordinariamente nítida de un momento en que Occidente quería encontrar en Oriente una alternativa a su propio racionalismo y estaba dispuesto a mezclar budismo, hinduismo, espiritismo, parapsicología y ciencia ficción espiritual en un mismo libro.
Rampa tenía una habilidad indiscutible: hacer que todo pareciera sencillo.
El registro akáshico era una película. El aura, un campo magnético coloreado. El cuerpo astral se quitaba el cuerpo físico como quien se quita un traje. Las piedras emitían como radios. La kundalini era una serpiente que convenía no despertar sin saber manejarla.
Puede discutirse casi cada una de sus afirmaciones.
Pero es difícil negar la eficacia narrativa del sistema.
Y quizá ésa sea la verdadera «sabiduría» que este ejemplar conserva: no la de unos antepasados tibetanos, sino la historia de cómo un inglés de Devon consiguió convencer a una parte enorme de Occidente de que podía explicarle, de la A a la Z, los secretos del mundo invisible.
Fuentes utilizadas para contextualizar la obra
- Open Library: Wisdom of the Ancients, edición y publicación original.
- Google Books: contenido y terminología de Wisdom of the Ancients.
- Store norske leksikon: T. Lobsang Rampa / Cyril Hoskin.
- Tricycle: influencia de Lobsang Rampa en la imagen occidental del Tíbet.
- Library and Archives Canada: estudio académico sobre Rampa como mito espiritual moderno.