Los cinco elementos — Alfonso Acero Visiedo

Antes de reunirlos en un solo volumen, Alfonso Acero había dedicado un libro independiente a cada uno: agua, tierra, fuego, aire y éter. Los cinco elementos es el punto donde aquellas cinco rutas vuelven a encontrarse.

La cubierta propone tres acciones muy sencillas: respira, sonríe, escucha. El resto del libro parece crecer alrededor de ellas.

Alfonso Acero Visiedo utiliza los cinco elementos de la naturaleza como instrumentos simbólicos para observarse, relajarse y prestar atención a aquello que normalmente queda oculto bajo el ruido cotidiano. No pretende escribir un tratado de física ni una historia de la filosofía: tierra, agua, fuego, aire y éter funcionan aquí como caminos para hablar del cuerpo, de las emociones, de la serenidad y del conocimiento de uno mismo.

Los cinco elementos de Alfonso Acero Visiedo, Casa Eolo, 2010
Cubierta del ejemplar conservado en Librería5. La edición incluía un CD con la voz del autor.

Un libro que había empezado cinco libros antes

Para entender Los cinco elementos hay que mirar la bibliografía que aparece en sus propias páginas.

Alfonso Acero ya había publicado anteriormente una colección titulada Elementos, en Ediciones Apóstrofe. Cada volumen estaba dedicado a uno de los cinco principios:

Agua
Tierra
Fuego
Aire
Éter

No era además un trabajo exclusivamente escrito. Parte de aquella serie se comercializó con grabaciones de relajación guiada y la voz del propio autor.

Por eso María Ángeles Royo, psicóloga clínica y autora del texto de presentación incluido en nuestro ejemplar, define Los cinco elementos como la culminación del trabajo anterior de Acero.

El volumen de 2010 no inaugura el sistema de los elementos: intenta reunirlo. Cinco libros anteriores terminan concentrados en una sola propuesta.

Respira, sonríe, escucha

La frase aparece repetida en la cubierta y en la página de título con una disposición gráfica cada vez más pequeña.

Respira.

Sonríe.

Escucha.

Son tres verbos deliberadamente elementales.

Respirar obliga a prestar atención al cuerpo. Sonreír introduce una actitud emocional. Escuchar exige dejar de producir ruido durante unos instantes.

La propuesta del libro parte precisamente de esa reducción. Antes de elaborar grandes teorías sobre uno mismo, Acero invita a regresar a acciones básicas y a observar la naturaleza.

La contracubierta lo resume como «un pensamiento para cada momento».

La naturaleza convertida en espejo

El libro parte de una idea sencilla: mirar los elementos que existen fuera de nosotros para reconocer cualidades que también pueden utilizarse como imágenes de nuestra experiencia interior.

Una piedra permanece.

El agua se adapta.

El fuego transforma.

El aire circula.

El éter representa aquello que no se deja reducir fácilmente a materia visible.

No afirmamos que ésas sean exactamente las correspondencias empleadas en cada capítulo del libro, porque las páginas disponibles no contienen el índice completo. Lo que sí consta expresamente es que Acero utiliza tierra, fuego, agua, aire y éter como «principios o esencias» para conducir al lector hacia su interior.

La naturaleza deja así de ser paisaje y se convierte en herramienta meditativa.

¿De dónde salen los cinco elementos?

Acero utiliza un esquema que posee una historia muchísimo más antigua que su propio método.

La filosofía griega clásica desarrolló la idea de cuatro elementos terrestres: tierra, agua, aire y fuego. Más tarde el éter o quintaesencia fue utilizado para designar una sustancia diferente, asociada al cielo y a los astros.

También distintas tradiciones filosóficas y médicas de la India trabajan con una serie de cinco grandes elementos: tierra, agua, fuego, aire y espacio o éter.

Eso no significa que Los cinco elementos pueda atribuirse exclusivamente a Aristóteles, al Ayurveda o a una escuela oriental determinada.

Las páginas disponibles no identifican una doctrina filosófica concreta como fuente exclusiva del sistema de Alfonso Acero. Lo comprobable es que utiliza una combinación simbólica muy antigua —tierra, agua, fuego, aire y éter— y la adapta a su propio trabajo de relajación y desarrollo personal.

El agua ya había tenido su propio libro

La trayectoria editorial de Acero permite comprender cómo trabajó esta idea antes de 2010.

Uno de los títulos anteriores fue Relajación guiada: elemento agua. El volumen se publicó acompañado de CD y estaba expresamente planteado como una práctica de relajación.

Otro hizo lo mismo con la tierra.

Y la serie culminó con Éter: elemento mágico, cuyo subtítulo invitaba a «descubrir el poder de la serenidad».

Es decir, los elementos no constituían capítulos secundarios de su obra. Durante años fueron una de sus principales formas de organizarla.

El éter: el elemento que no podemos coger

La presencia del quinto elemento hace que el sistema se aparte inmediatamente de una simple celebración ecológica de la naturaleza.

Tierra, agua, aire y fuego son reconocibles mediante los sentidos.

El éter es diferente.

Históricamente ha servido para representar aquello que llena el espacio, lo celeste, lo sutil o aquello que existe más allá de los cuatro elementos materiales.

En la obra anterior de Acero el éter recibió incluso el calificativo de «elemento mágico».

Eso da una pista importante sobre el recorrido del sistema: comienza en la naturaleza visible y termina en el terreno de la serenidad, la interioridad y lo espiritual.

Un libro para leer y también para escuchar

El disco incluido en la edición no era un regalo promocional colocado al azar.

Forma parte del método.

La cubierta anuncia expresamente que contiene CD y las páginas interiores precisan que incorpora la voz del autor.

Los catálogos bibliográficos describen ese complemento como una grabación con mantras y ejercicios de relajación.

Acero llevaba tiempo trabajando con ese formato. Varias de sus obras anteriores aparecieron igualmente acompañadas de audio.

El lector no recibe únicamente ideas sobre relajación. La intención es que cierre el libro en determinados momentos y escuche una voz que conduzca la práctica.

Visto desde 2026, el CD posee además otra dimensión.

En plena época de aplicaciones de meditación, podcasts y audios en streaming, insertar físicamente un disco dentro de un libro empieza a parecer una tecnología perteneciente a otra etapa de la autoayuda.

En 2010, sin embargo, era una manera directa de unir página y experiencia sonora.

La relajación como hilo de toda una obra

La lista de libros del propio autor demuestra que los cinco elementos pertenecen a un proyecto más amplio.

Entre sus publicaciones aparecen:

  • Relajación, fuente de energía y salud;
  • Automasaje;
  • Música y frases relajantes;
  • una colección de «pensamiento positivo» dedicada al sueño, bienestar, creatividad, motivación y flexibilidad;
  • la colección individual de los cinco elementos;
  • El séptimo sentido.

No estamos, por tanto, ante un escritor que en 2010 descubriera ocasionalmente la meditación.

El tema atraviesa toda su bibliografía.

Alfonso Acero Visiedo

Las páginas preliminares del propio libro ofrecen una biografía poco habitual en este género.

Alfonso Acero Visiedo se presenta como aragonés, nacido en Torralba de los Frailes, localidad zaragozana situada en el entorno del Monasterio de Piedra.

El texto firmado por María Ángeles Royo lo define como terapeuta, humanista y poeta.

También señala experiencia profesional en fisioterapia en el Instituto Médico Julon, en el GYM Country Club y en el CN Granollers, además de años de colaboración en una escuela de relajación del Centro Integral de Salud, donde impartía seminarios, conferencias y clases.

En otras obras reaparece además esa relación entre naturaleza y origen aragonés. El séptimo sentido, por ejemplo, sitúa su universo poético precisamente alrededor de los paisajes próximos al Monasterio de Piedra.

Eso permite ver los elementos desde otra perspectiva: para Acero la naturaleza no es sólo una abstracción filosófica. También forma parte de un paisaje biográfico.

Una propuesta de bienestar, no un tratado médico

Los textos editoriales emplean palabras como salud, felicidad, bienestar y relajación.

Conviene situarlas correctamente.

Los cinco elementos pertenece al ámbito del desarrollo personal y la meditación, no al de la medicina clínica basada en evidencia.

Observar la naturaleza, practicar relajación o dedicar atención consciente a la respiración pueden formar parte de experiencias personales de bienestar. Eso es diferente de atribuir a los elementos poderes terapéuticos específicos o utilizar el libro como sustituto de un tratamiento sanitario.

Esta distinción permite leer la obra justamente por lo que es: una propuesta simbólica y práctica de introspección.

La edición de Casa Eolo

Nuestro ejemplar pertenece a la edición original de Casa Eolo de 2010.

La editorial tenía su sede en Huesca y formó parte del ecosistema editorial aragonés. Poco después de publicarse el libro impulsó incluso, junto con la Fundación Bolskan, una red social literaria y concursos de escritura a través de Internet.

El volumen presenta una producción bastante personal: el copyright corresponde al propio Alfonso Acero y a Casa Eolo, mientras Josep Saus firma la portada y las ilustraciones.

Contracubierta de Los cinco elementos de Alfonso Acero Visiedo
La contracubierta define la propuesta del libro como una invitación a «vivir cada día con los cinco elementos».
Título
Los cinco elementos
Autor
Alfonso Acero Visiedo
Editorial
Casa Eolo S. L.
Lugar
Huesca
Año
2010
ISBN
978-84-937735-0-2
Depósito legal
B-5020-2010
Portada e ilustraciones
Josep Saus
Complemento
CD con la voz del autor
Precio impreso
15,90 €

El libro tuvo una segunda vida

La obra no desapareció con aquella edición.

Ocho años después, en 2018, Los cinco elementos volvió a publicarse bajo el sello Scribo Editorial.

La nueva edición tenía otro ISBN y 248 páginas.

La reedición resulta significativa porque indica que el proyecto continuó teniendo recorrido suficiente para regresar al mercado casi una década después de la edición de Casa Eolo.

Qué queda al cerrar el libro

Lo más interesante de Los cinco elementos quizá sea su insistencia en simplificar.

La cultura contemporánea del bienestar produce continuamente técnicas, métodos, cursos y terminologías nuevas.

Acero parte, en cambio, de cosas que llevan delante de nosotros desde mucho antes de que existiera ningún manual de autoayuda.

Tierra.

Agua.

Fuego.

Aire.

Y un quinto elemento reservado para aquello que resulta más difícil señalar con el dedo.

Después reduce todavía más el método a tres verbos:

Respira.

Sonríe.

Escucha.

Se puede aceptar o no el simbolismo espiritual de los elementos. Pero la idea central del libro queda clara: antes de intentar dominar el mundo exterior, detenerse durante unos minutos, observar y prestar atención.

Quizá por eso la frase más representativa no esté en ninguna teoría complicada, sino en la contracubierta de nuestro ejemplar:

«Vivir cada día con los cinco elementos. Un pensamiento para cada momento».

Fuentes utilizadas para contextualizar la obra