Los hermanos Karamazov — Fiódor Dostoievski

Durante sus años de presidio en Siberia, Dostoievski conoció a un hombre condenado por matar a su padre. Las pruebas parecían suficientes para enviarlo a trabajos forzados, pero el escritor dudó de su culpabilidad. Años después supo que había tenido razón: otro hombre confesó el crimen.

Aquel preso se llamaba Dmitri Ilinski. Décadas más tarde, cuando Dostoievski construyó la última gran novela de su vida, volvió sobre una situación inquietantemente parecida: Dmitri Karamazov desea la muerte de su padre, lo amenaza y tiene motivos para matarlo, pero acaba siendo condenado por un parricidio que no ha cometido.

Los hermanos Karamazov convirtió aquel mecanismo de novela criminal en algo mucho mayor, una investigación sobre la distancia entre cometer el mal, desearlo, permitirlo y sentirse responsable de él. Nuestro ejemplar pertenece a una edición de Rodegar de 1967 que añade sus propias rarezas: apenas supera las trescientas páginas, acredita una «versión española» de Manuel Araquistain y conserva incluso la huella de una revisión religiosa.

Los hermanos Karamazov de Fedor Dostoievski, edición Rodegar de 1967
Edición de Rodegar de 1967 conservada en Librería5, con portada de Barrera Soligó.

El hombre condenado por un parricidio que no había cometido

La historia central de Los hermanos Karamazov posee una raíz biográfica que Dostoievski llevaba consigo desde mucho antes de imaginar a los Karamazov. Durante su reclusión en Siberia conoció a Dmitri Ilinski, antiguo oficial que había sido condenado por asesinar a su padre para hacerse con una herencia. Las pruebas circunstanciales parecían comprometerlo y el condenado proclamaba su inocencia, pero Dostoievski quedó sorprendido por la distancia entre el crimen brutal que se le atribuía y el hombre que tenía delante.

El caso apareció ya transformado en sus recuerdos de presidio. Con el tiempo llegó una noticia todavía más extraordinaria: Ilinski había sido condenado injustamente y otra persona había terminado confesando el asesinato. William J. Leatherbarrow, en su estudio para Cambridge University Press sobre la última novela de Dostoievski, considera que aquel episodio contribuyó claramente a la creación de Dmitri Karamazov. Incluso en las primeras notas preparatorias del escritor aparece todavía el nombre de Ilinski asociado al personaje que terminaría convirtiéndose en el hermano mayor.

Dostoievski no trasladó simplemente un expediente criminal a la ficción. Dmitri Karamazov está construido para que resulte culpable ante casi cualquiera que observe los hechos desde fuera. Mantiene una relación desastrosa con su padre, discute con él por dinero, compite por la misma mujer, habla violentamente de matarlo y se encuentra atrapado en circunstancias que parecen confirmar sus propias amenazas. Cuando Fiódor Pávlovich Karamazov aparece asesinado, Dmitri no necesita haber cometido físicamente el crimen para convertirse en el sospechoso perfecto.

Ahí comienza la verdadera transformación literaria del caso Ilinski. La novela distingue entre responsabilidad penal, intención, deseo y culpabilidad moral. Dmitri puede ser inocente de la sangre de su padre y al mismo tiempo preguntarse qué significa haber deseado aquella muerte. La cuestión se extiende después a los otros hermanos y convierte un argumento de asesinato en una discusión mucho más inquietante sobre las distintas formas de participar en el mal sin ejecutar directamente el acto final.

Una familia construida alrededor de una pregunta moral

El padre, Fiódor Pávlovich, difícilmente puede desempeñar el papel tradicional de centro respetable de una familia. Es un hombre egoísta, vulgar, lascivo y negligente que ha dejado crecer a sus hijos prácticamente al margen de cualquier vínculo familiar coherente. Dmitri representa la pasión y el desorden; Iván, la inteligencia escéptica que somete las creencias recibidas a una crítica despiadada; Aliosha, formado junto al starets Zósima, intenta encontrar una respuesta religiosa basada en la compasión y la responsabilidad hacia los demás. A su alrededor se encuentra Smerdiakov, cuya posición dentro de la familia vuelve todavía más turbia la pregunta de quién pertenece realmente a ella y qué obligaciones nacen de esa pertenencia.

Dostoievski utiliza las diferencias entre los hermanos para hacer que las grandes cuestiones filosóficas de la novela nunca permanezcan como ideas abstractas. La existencia de Dios, la libertad, el sufrimiento de los inocentes, la justicia o la responsabilidad se discuten porque los personajes necesitan vivir de acuerdo con alguna respuesta. Las ideas tienen consecuencias: pueden justificar una acción, destruir una conciencia, alimentar una esperanza o proporcionar a otro personaje una excusa que su autor quizá nunca pretendió ofrecerle.

Uno de los momentos más célebres del original completo, la leyenda del Gran Inquisidor, nace precisamente dentro de una conversación entre Iván y Aliosha. El problema que plantea no consiste simplemente en decidir si alguien cree o no cree, sino en preguntar cuánto valor tiene la libertad humana cuando esa libertad produce sufrimiento, incertidumbre y responsabilidad. Frente a la tentación de construir un mundo seguro mediante la obediencia, Dostoievski coloca una libertad que puede ser terrible pero sin la cual tampoco existe una auténtica decisión moral.

La estructura criminal termina dando cuerpo a ese debate. El asesinato obliga a abandonar las formulaciones puramente teóricas y somete a los personajes a una prueba concreta. Ya no basta con explicar qué es la responsabilidad; cada miembro de la familia debe preguntarse hasta qué punto sus palabras, deseos, silencios y decisiones participaron en aquello que finalmente ocurrió.

La última novela de Dostoievski

El escritor comenzó a trabajar intensamente en Los hermanos Karamazov durante 1878, uno de los años más dolorosos de su vida. En mayo murió su hijo pequeño Alexéi después de sufrir un ataque epiléptico. Poco después Dostoievski viajó al monasterio de Óptina Pústyñ acompañado por el filósofo Vladímir Soloviov y conversó allí con el célebre starets Ambrosio. Aquella experiencia no explica por sí sola la creación de Aliosha y Zósima, pero pertenece directamente al clima emocional y religioso en que la novela adquirió su forma definitiva.

La publicación comenzó por entregas en Russkii Vestnik, El Mensajero Ruso, en 1879. Durante casi dos años los lectores fueron recibiendo sucesivamente las distintas partes hasta que la serialización terminó en noviembre de 1880. La primera edición en libro apareció a finales de aquel mismo año, aunque llevaba 1881 en su portada, y la acogida fue extraordinaria. Dostoievski había conseguido reunir una trama de crimen, drama familiar, sátira, teología, psicología y proceso judicial dentro de una obra que sus lectores podían seguir también con la expectación propia de una novela por entregas.

La muerte convirtió además al libro en un final que su autor no había planeado exactamente como tal. Dostoievski falleció en febrero de 1881, apenas unos meses después de terminarlo. Había pensado continuar la historia de Aliosha dentro de un proyecto posterior y existen notas y testimonios sobre la dirección que podría haber tomado esa segunda novela. Por eso Los hermanos Karamazov es simultáneamente una culminación y una interrupción: acabó siendo la última palabra novelística del escritor porque su vida terminó antes que su proyecto.

La cercanía de la muerte ha contribuido a que la obra se lea a menudo como síntesis definitiva de todo Dostoievski, pero su vitalidad procede precisamente de que las discusiones no parecen cerradas. Los personajes reciben respuestas provisionales, sufren consecuencias y toman decisiones, pero las preguntas continúan siendo demasiado grandes para quedar resueltas mediante una doctrina sencilla. El asesinato se esclarece; el problema de la culpa permanece.

Una versión española de apenas trescientas páginas

Nuestro ejemplar obliga a distinguir la obra original de la forma concreta en que algunos lectores españoles pudieron conocerla durante los años sesenta. Los registros bibliográficos identifican esta edición como publicada por Ediciones Rodegar en Barcelona en 1967, dentro de la colección Grandes Obras. La página interior acredita la «versión española» a Manuel Araquistain y la portada a Barrera Soligó. Los catálogos consultados registran 303 páginas, una extensión extraordinariamente reducida para una novela que en traducciones completas suele ocupar varios centenares más y que en algunas ediciones actuales supera las mil.

Un registro de otro ejemplar idéntico describe expresamente el texto como «versión reducida». Esa indicación coincide con la enorme diferencia de extensión y hace muy probable que Rodegar publicara una adaptación abreviada. Sin embargo, la propia página de créditos de nuestro volumen no utiliza las palabras «abreviada» ni «reducida», por lo que no conocemos, sin realizar un cotejo textual completo, la naturaleza exacta de las supresiones ni qué partes del original fueron conservadas íntegramente.

Para catalogar correctamente el ejemplar conviene mantener esa diferencia: es seguro que contiene una «versión española» de Manuel Araquistain y que consta de unas 303 páginas; existen fuertes indicios externos de que se trata de una versión reducida, pero el propio libro no explica el criterio de abreviación.

La reducción no era extraña dentro de una industria editorial que intentaba acercar enormes clásicos internacionales a un público muy amplio mediante volúmenes baratos, manejables y visualmente atractivos. La colección Grandes Obras de Rodegar publicó numerosos títulos canónicos y recurrió repetidamente a cubiertas de Barrera Soligó. La misma firma aparece, por ejemplo, en una edición de Ana Karenina publicada por Rodegar al año siguiente.

Una misteriosa «revisión religiosa» en la España de 1967

La página de créditos contiene otra línea que llama especialmente la atención. Bajo el depósito legal aparece abreviado «Rev. Regsa.» seguido de «Rvdo. Dr. R. Serinanell». La abreviatura no se desarrolla en nuestra copia, pero otros libros vinculados a Rodegar durante esos mismos años identifican expresamente a **Ramón Serinanell** como responsable de la «revisión religiosa». La coincidencia de nombre y fórmula permite interpretar razonablemente la línea de nuestro ejemplar en ese sentido.

El detalle encaja con una época en la que determinados editores incorporaban revisiones de carácter moral o religioso a obras destinadas al gran público, pero sería incorrecto deducir automáticamente que Serinanell censuró determinados capítulos de Dostoievski. La página sólo acredita su intervención y no explica qué hizo. Tampoco podemos relacionar sin pruebas esa revisión con la probable reducción del texto de Manuel Araquistain: son dos características editoriales distintas cuya posible relación necesitaría documentación adicional.

El hecho resulta especialmente curioso precisamente por tratarse de Dostoievski. Pocas novelas parecen necesitar menos una capa suplementaria de preocupación religiosa: Los hermanos Karamazov está atravesada de principio a fin por discusiones sobre Dios, la Iglesia, el pecado, la libertad y la salvación. Sin embargo, en la Barcelona de 1967 alguien consideró apropiado dejar constancia editorial de que un reverendo doctor había revisado aquella versión.

La página termina con otra huella material de su fabricación: el depósito legal B. 5.989-1967 y la indicación de Polograf, en Onésimo Redondo, 11. Son datos pequeños, pero convierten un clásico ruso del siglo XIX en un objeto muy concreto de la historia editorial española de los años sesenta.

Nuestro ejemplar de Rodegar

La cubierta utiliza una composición dominada por marrones, ocres y negros. El nombre «Fedor M. Dostoievski» aparece en la parte superior y el título ocupa gran parte de la zona inferior, mientras tres figuras humanas llenan el centro de la imagen. El diseño evita representar una escena concreta del argumento y concentra la atención en los rostros, apropiadamente para una novela en la que las relaciones familiares y las conciencias de los personajes importan tanto como el asesinato que articula la trama.

La edición fue publicada por Rodegar en Barcelona en 1967 y pertenece a Grandes Obras. Los catálogos registran una encuadernación en cartoné y aproximadamente 303 páginas. La portada está acreditada a Barrera Soligó y Manuel Araquistain figura como responsable de la versión española. No aparece ISBN en las páginas conservadas; el dato identificativo fundamental de nuestra copia es, por tanto, el depósito legal B. 5.989-1967.

Título
Los hermanos Karamazov
Autor
Fedor M. Dostoievski
Nombre actual habitual
Fiódor Dostoievski
Título original
Братья Карамазовы — Brat'ia Karamazovy
Primera publicación
Por entregas en Russkii Vestnik, 1879-1880
Primera edición en libro
San Petersburgo, finales de 1880, con fecha 1881 en portada
Editorial de nuestro ejemplar
Ediciones Rodegar
Lugar
Barcelona
Colección
Grandes Obras
Año
1967
Versión española
Manuel Araquistain
Portada
Barrera Soligó
Páginas
303 según los registros bibliográficos consultados
Depósito legal
B. 5.989-1967
Impresión
Polograf, Onésimo Redondo, 11, Barcelona
Encuadernación
Cartoné ilustrado
Peculiaridades
La brevedad del volumen y registros de ejemplares idénticos apuntan a una versión reducida. La página de créditos incluye además una probable «revisión religiosa» del Rvdo. Dr. R. Serinanell.

Resulta tentador contemplar el volumen como una paradoja editorial. Una de las novelas más extensas, discursivas y filosóficamente densas del siglo XIX terminó comprimida en unas trescientas páginas para incorporarse a una colección popular llamada Grandes Obras. Aquello permitió probablemente que muchos lectores accedieran por primera vez al mundo de los Karamazov, aunque lo hicieran mediante una forma muy distinta del enorme original ruso.

Y debajo de todas esas transformaciones editoriales continúa la historia que Dostoievski llevó consigo desde Siberia. Había conocido a un hombre al que la justicia condenó porque todo parecía demostrar que había asesinado a su padre. Años después descubrió que era inocente. Cuando tuvo que escribir su última novela, volvió a colocar a otro Dmitri exactamente ante ese abismo: el lugar donde las pruebas parecen cerrar un caso mientras la verdad sigue estando en otra parte.

Fuentes utilizadas para contextualizar la obra