Por qué la fundadora de los Focolares se negaba a dejar a María en los márgenes del cristianismo
«Muchas veces, nuestra religiosidad es poco mariana, o marginalmente mariana. Creo que esto es un error». La frase aparece en la contraportada de este pequeño libro de Chiara Lubich y contiene prácticamente todo el problema que quiere plantear. No habla una autora para quien María fuese una devoción secundaria: desde 1962, el movimiento que había fundado estaba reconocido por la Iglesia con el nombre oficial de Obra de María. Para entender por qué un movimiento construido alrededor de la unidad cristiana quiso llevar ese nombre hay que entrar en una idea mucho más extraña que la simple veneración: para Lubich, el cristiano no debía limitarse a mirar a María. Debía llegar, de alguna manera, a «ser María» para los demás.
María no debía quedarse en un margen piadoso
La contraportada de nuestro ejemplar resume la tesis con una contundencia poco habitual:
«Debemos ir a Jesús por María».
«Aprender a conversar con Ella como con la madre más dulce, la más eficaz abogada».
«Debemos habitar con Ella para saber cómo Jesús nos quiere».
Leído aisladamente, podría parecer simplemente otro texto de espiritualidad mariana. Dentro de la historia de Chiara Lubich significa algo más.
La finalidad declarada de los Focolares no era construir una organización dedicada específicamente al culto mariano. Su centro era la oración de Jesús del Evangelio de Juan —«que todos sean uno»— y una espiritualidad comunitaria nacida durante la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, María fue entrando en la propia identidad del movimiento hasta darle su nombre jurídico.
De una ciudad bombardeada a la «Obra de María»
El recorrido permite comprender por qué el título María, corazón de la humanidad no es una exageración aislada.
- 1943: Chiara Lubich, entonces una joven maestra de Trento, sitúa el comienzo del futuro Movimiento de los Focolares en su consagración a Dios del 7 de diciembre.
- 1944: después de un violento bombardeo que obliga a evacuar a su familia, permanece en Trento con el primer grupo de compañeras.
- 1949-1959: las reuniones estivales de los Focolares dan origen a la Mariápolis, literalmente «ciudad de María».
- 1962: Juan XXIII concede la primera aprobación pontificia al movimiento con el nombre de Opera di Maria, Obra de María.
- 1983: Editorial Ciudad Nueva publica en Madrid la edición de María, corazón de la humanidad que conservamos.
El actual Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida explica la razón de aquella denominación: la Obra de María quiere ser, en la medida de lo posible, un reflejo de la Virgen. La propia tradición de los Focolares lo ha expresado mediante un paralelismo preciso: así como María engendró a Cristo, la comunidad intenta hacer posible su presencia en medio de las personas mediante el amor recíproco.
Por eso la mariología de Lubich acaba desembocando inmediatamente en una teoría de la comunidad.
La propuesta más radical del libro: no mirar a María, sino repetir su recorrido
Algunas páginas de María, corazón de la humanidad han seguido citándose décadas después en materiales de formación cristiana y permiten reconstruir con bastante seguridad uno de los ejes del volumen.
Lubich explica que los distintos episodios evangélicos de la vida de María pueden ser contemplados como etapas sucesivas de la vida espiritual. No se trataría únicamente de recordar la Anunciación, Belén, Caná o el Calvario: el creyente puede encontrar en esas escenas modelos para situaciones concretas de su propia existencia.
La idea termina llegando bastante más lejos.
En un texto citado como perteneciente a la página 25 del libro, Lubich relata que preguntó interiormente a Jesús por qué había permanecido en la Tierra en la Eucaristía sin dejar también a María de una manera semejante.
La respuesta que dice haber percibido cambia el sentido de toda la pregunta:
«No la traje porque quiero volver a verla en ti».
Lo que sigue ya no es una propuesta de contemplación sino de imitación. Abrir los brazos a la humanidad, aliviar sufrimientos, enjugar lágrimas, convertirse para otro en una presencia maternal.
Ahí empieza a entenderse por qué el título habla del corazón de la humanidad y no simplemente de «María, madre de Jesús».
Una María universal para una espiritualidad obsesionada con la unidad
La conexión entre María y humanidad aparece muy pronto en el pensamiento de Lubich.
En un texto publicado en 1959, cuando las Mariápolis reunían ya a miles de personas de numerosos países, Chiara imaginaba una humanidad capaz de superar la autosuficiencia de las naciones y vivir las diferencias como bienes puestos al servicio mutuo.
En ese contexto introduce a María de una manera muy concreta: observa que pueblos diferentes la habían hecho suya bajo advocaciones diferentes —Fátima en Portugal, Lourdes en Francia, Częstochowa en Polonia— y la presenta como un vínculo ya existente en el corazón de muchas naciones.
La imagen es interesante porque la dimensión mariana se integra en el objetivo mayor de Lubich: convertir la humanidad en una familia.
Ese universalismo no terminó limitado al catolicismo. Los Focolares iniciaron contactos estructurados con cristianos luteranos en 1961; después llegaron ortodoxos, anglicanos y otras Iglesias. Desde el Premio Templeton de 1977, el movimiento desarrolló además un diálogo sostenido con otras religiones.
El propio Movimiento reconoce hoy esa dificultad y trata de presentar a María, ante cristianos de distintas Iglesias, sobre todo como mujer bíblica, discípula y modelo de quien vive la Palabra.
La otra María de Chiara Lubich: la mujer que pierde a su Hijo
Para comprender la espiritualidad mariana de Lubich conviene evitar una lectura exclusivamente dulce.
En su pensamiento posterior y en la tradición espiritual de los Focolares aparece con enorme importancia María Desolada: la madre que permanece al pie de la cruz y acepta perder incluso a aquel que había dado sentido a toda su existencia.
Ese motivo es paralelo a otro todavía más central para Lubich: Jesús abandonado, el Cristo que en la cruz grita el abandono del Padre.
La conexión tiene consecuencias fuertes. María no sería modelo solamente cuando acepta la Anunciación o cuando interviene en Caná, sino precisamente cuando todo aquello que parecía promesa desaparece ante ella.
Estudios posteriores sobre la mística de Lubich han subrayado este punto: para ella, «ser María» incluye aprender a atravesar la desolación sin cerrar la relación con los demás.
Eso aleja bastante el libro de una simple acumulación de elogios marianos.
La página 27 todavía se estaba citando casi cuarenta años después
Hay una forma sencilla de comprobar que este pequeño volumen no desapareció completamente después de agotarse.
La Delegación Episcopal de Catequesis de la Archidiócesis de Madrid utilizó María, corazón de la humanidad en materiales formativos publicados décadas después. Entre los pasajes recuperados se encuentra uno de la página 27 en el que Lubich presenta a María como una presencia materna próxima al ser humano y orientada hacia Cristo.
Otro material de la misma Delegación vuelve a citar la página 10 para explicar la vida de María como itinerario espiritual y la página 25 para desarrollar la idea de «ser María».
La portada también pertenece a la historia de los Focolares
La página de créditos de nuestro ejemplar contiene un dato que en principio parece secundario:
Portada: Escultura de Ave Cerquetti, Loppiano (Florencia).
Pero Ave Cerquetti no era una escultora elegida al azar de un archivo fotográfico.
Silvana «Ave» Cerquetti nació en Roma en 1930, estudió escultura en la Academia de Bellas Artes y entró en contacto con los Focolares en la década de 1950. Después de adherirse definitivamente al movimiento, Chiara Lubich le pidió que no abandonara su vocación artística, sino que la pusiera al servicio de una forma de creación comunitaria.
De ahí nació, junto con otras artistas, el Centro Ave Arte. El taller pasó de Roma a Grottaferrata y finalmente, en 1965, a Loppiano, la ciudadela internacional de los Focolares próxima a Florencia.
La propia página legal de nuestro volumen señala precisamente Loppiano como lugar de procedencia de la escultura utilizada en la cubierta.
El detalle adquiere además una dimensión inesperadamente actual. Ave Cerquetti murió en Padua el 3 de julio de 2026, a los 95 años. El Movimiento de los Focolares la recordó pocas semanas después como una de las figuras que convirtieron el arte sacro en otra expresión de la espiritualidad de la unidad.
La escultura reproducida en un modesto libro español de 1983 queda así conectada con una trayectoria artística que continuó durante décadas en iglesias, capillas, esculturas, vidrieras y proyectos realizados en diversos países.
Una pequeña duda bibliográfica: ¿qué texto italiano se tradujo?
La página de créditos de nuestro ejemplar es muy precisa en casi todo y curiosamente imprecisa en esto.
Dice:
Traducción: Equipo de Redacción de Ciudad Nueva.
Los catálogos comerciales que hemos podido contrastar describen la edición como traducida del italiano. Sin embargo, la propia página legal no proporciona título original, editorial italiana ni fecha de una edición de partida.
Tampoco hemos localizado con suficiente seguridad un volumen italiano de Chiara Lubich publicado con un título directamente equivalente a Maria, cuore dell'umanità que permita identificarlo como el original de esta edición.
La duda resulta especialmente interesante porque la edición española de 1992 volvió a publicar María, corazón de la humanidad con otro ISBN —84-86987-36-9—, mientras la Biblioteca Nacional de España registra por separado la edición con depósito legal de 1983 y la de 1992.
Ficha del ejemplar conservado en Librería5
- Autora
- Chiara Lubich
- Título
- María, corazón de la humanidad
- Editorial
- Editorial Ciudad Nueva
- Lugar
- Madrid
- Fecha
- 1983
- Traducción
- Equipo de Redacción de Ciudad Nueva
- ISBN
- 84-85159-51-9
- ISBN-13
- 978-84-85159-51-2
- Depósito legal
- M-14404-1983
- Impresión
- Gráficas DIN
- Dirección de imprenta
- Camino de Perales, 124, Madrid
- Portada
- Escultura de Ave Cerquetti, Loppiano (Florencia)
- Fotografía de contraportada
- Archivo C.N.
- Precio impreso
- 350 pesetas
- Colección
- Una espiritualidad para nuestro tiempo, según catalogación externa
- Formato
- Aproximadamente 20 × 13 cm según catalogación externa
- Paginación
- Los catálogos consultados oscilan entre 96 y 100 páginas
Título, autora, editorial, año, traducción, ISBN, depósito legal, imprenta, responsables gráficos y precio proceden directamente del ejemplar conservado en Librería5. Colección, formato y paginación se han contrastado con catálogos externos; se conserva la discrepancia de páginas en lugar de fijar una cifra no comprobada directamente.
Una contraportada que explica mejor el título después de conocer su historia
La frase que parecía excesiva al principio empieza entonces a ser bastante precisa.
Para Chiara Lubich, María podía llamarse «corazón de la humanidad» porque representaba simultáneamente acogida, maternidad, sufrimiento, unidad y capacidad de hacer presente a Cristo en otro.
Y esa idea terminó desplegándose en objetos muy concretos: un movimiento reconocido como Obra de María, reuniones llamadas Mariápolis, una editorial llamada Ciudad Nueva, una ciudadela en Loppiano y hasta la escultura que aparece en la cubierta de este ejemplar.
- El ejemplar conservado en Librería5: portada, contraportada y página de créditos de Editorial Ciudad Nueva, Madrid, 1983.
- Movimiento de los Focolares: cronología oficial de Chiara Lubich, nacimiento de la Mariápolis y aprobación como Obra de María.
- Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida: ficha oficial de la Opera di Maria y significado de su denominación.
- Centro Chiara Lubich: María Reina del mundo, texto de 1959 sobre María, los pueblos y la unidad.
- Delegación Episcopal de Catequesis de Madrid: utilización de María, corazón de la humanidad y cita de la página 27.
- Delegación Episcopal de Catequesis de Madrid: referencias a las páginas 10 y 25 y desarrollo de la idea de «ser María».
- Movimiento de los Focolares: María y el diálogo entre cristianos de distintas Iglesias.
- Movimiento de los Focolares, julio de 2026: trayectoria de la escultora Ave Cerquetti y origen del Centro Ave Arte.
- Loppiano: historia del Centro Ave Arte y su traslado a la ciudadela en 1965.
- Registros de la edición de 1983: formato, colección y paginaciones atribuidas por el mercado bibliográfico.