Sentido y sensibilidad — Jane Austen

Una edición de 1997 con dos ISBN y un título que su propio traductor consideraba equivocado

Portada de Sentido y sensibilidad de Jane Austen, Ediciones B, 1997
Portada del ejemplar conservado en Librería5, publicado por Ediciones B en 1997 con traducción de Luis Magrinyà.

Hay algo especialmente extraño en esta edición de Sentido y sensibilidad: el hombre cuyo nombre figura en la página legal como traductor no quería llamar así a la novela. Luis Magrinyà había publicado su traducción en 1993 con el título Juicio y sentimiento y, cuando años después le preguntaron por la alternativa popularizada en España, fue tajante: «Sentido y sensibilidad es, perdóneme, un disparate. Es un calco automático». Nuestro ejemplar de Ediciones B lleva precisamente ese título y, por si fuera poco, encierra otra anomalía: el ISBN impreso dentro del libro no coincide con el ISBN de su contraportada.

El traductor no estaba de acuerdo con el título

Sense and Sensibility plantea un problema de traducción que comienza antes incluso de la primera frase.

El inglés sense del título no significa aquí simplemente «sentido» en la acepción habitual del castellano. Está relacionado con juicio, sensatez, prudencia y capacidad para gobernar la conducta. Sensibility, por su parte, pertenece a un vocabulario del siglo XVIII relacionado con la receptividad emocional, la intensidad de los sentimientos y el culto cultural a la sensibilidad.

Por eso el título ha provocado soluciones españolas extraordinariamente distintas durante más de ochenta años. Un estudio de la Jane Austen Society of North America reconstruye, entre otras, estas variantes:

  • 1942: Juicio y sentimiento.
  • 1946: Cordura y sensibilidad.
  • 1965: Hacia la dicha por la senda del amor, en una versión muy abreviada.
  • 1996: se consolida en España Sentido y sensibilidad, coincidiendo con la repercusión de la película de Ang Lee.

En 1993, antes de aquel fenómeno cinematográfico, Luis Magrinyà propuso a Rialp una nueva traducción y recuperó el título Juicio y sentimiento. No fue un encargo impuesto: él mismo ha contado que eligió la novela porque por entonces estaba mal representada en castellano y quería traducirla.

Cuando posteriormente se le preguntó por Sentido y sensibilidad, explicó su objeción: de una persona puede decirse que tiene juicio, sensatez o buen sentido, pero decir simplemente que «tiene sentido» significa otra cosa en español. Su elección, Juicio y sentimiento, pretendía que la oposición del título resultara inmediatamente comprensible.

La paradoja de nuestro ejemplar es magnífica: Ediciones B acredita a Luis Magrinyà como traductor de la novela, pero publica su traducción bajo un título que el propio Magrinyà consideraba un mal calco.

Entre 1993 y 1997 ocurrió algo decisivo: llegó la película

La traducción de Magrinyà había nacido como Juicio y sentimiento. Pero en diciembre de 1995 se estrenó la adaptación dirigida por Ang Lee, con guion de Emma Thompson, y la situación editorial cambió radicalmente.

En España la película llegó a los cines el 29 de febrero de 1996 con el título Sentido y sensibilidad. El registro oficial del ICAA contabiliza cerca de 1,7 millones de espectadores, una dimensión considerable para una adaptación de una novela publicada en 1811.

Los estudios sobre la recepción hispana de Austen señalan precisamente la adaptación de 1995 como el momento en que la novela pasó de una presencia editorial relativamente discreta a una nueva fase de comercialización internacional. Las editoriales multiplicaron ediciones y el título utilizado por la película adquirió una fuerza que ya no dependía únicamente de criterios filológicos.

Nuestro ejemplar aparece en febrero de 1997, prácticamente un año después del estreno español.

No podemos demostrar únicamente a partir del volumen que esta cubierta concreta fuese concebida como una edición vinculada oficialmente a la película. Sí podemos situarla con seguridad dentro del auge editorial producido inmediatamente después de aquella adaptación y de la consolidación española del título Sentido y sensibilidad.

Dos ISBN dentro del mismo ejemplar

La peculiaridad material más rara del volumen está a simple vista cuando se comparan dos partes del mismo libro.

La página legal dice:

Interior del libro ISBN: 84-406-6778-7
1.ª edición: febrero de 1997
Depósito legal: B. 1.245-1997
Contraportada ISBN: 84-406-7266-7
Código de barras: 9788440672667
Precio: 995 ptas., IVA incluido

No es una diferencia de lectura ni una confusión de un catálogo de Internet: los dos números están impresos físicamente en nuestro ejemplar.

Y los registros externos confirman que ambos ISBN han circulado asociados a ediciones de Jane Austen de Ediciones B. El número 84-406-6778-7 aparece catalogado en registros bibliográficos de la obra y el 84-406-7266-7 figura igualmente como una edición de 1997, con registros que le atribuyen 496 páginas.

Los propios catálogos, sin embargo, tampoco son completamente coherentes en fechas, número de páginas, formato o colección. Algunos atribuyen el primer ISBN a 1996, otros a 1997; existen además registros de 494, 496 e incluso 412 páginas para ejemplares aparentemente relacionados.

Lo seguro no es explicar por qué ocurrió, sino documentar que ocurrió: este ejemplar combina una página legal con el ISBN 84-406-6778-7 y una cubierta con el ISBN 84-406-7266-7.

Podría deberse a la reutilización editorial de interiores o cubiertas entre tiradas próximas, a una modificación de formato o simplemente a un error de producción. No hemos encontrado documentación que permita escoger una explicación sin especular.

La novela empieza con dinero, no con amor

Las adaptaciones cinematográficas y las cubiertas románticas pueden hacer olvidar lo brutal que resulta el comienzo de la novela.

Antes de Edward Ferrars, Willoughby, el coronel Brandon y los grandes desencantos sentimentales, Jane Austen plantea un problema de propiedad.

Muere el señor Dashwood y las condiciones bajo las que está vinculada la finca de Norland dejan a su viuda y a sus hijas en una posición económicamente muy inferior a la del heredero masculino, John Dashwood. La situación no deriva simplemente de una supuesta regla automática según la cual «las mujeres no podían heredar»: intervienen las disposiciones patrimoniales concretas que pesan sobre la propiedad. El resultado práctico, sin embargo, es devastador para ellas.

El padre moribundo consigue que John prometa ayudar a su madrastra y a sus hermanas.

Y entonces llega el capítulo 2.

John empieza pensando en entregarles 3.000 libras. Su esposa Fanny comienza a razonar con él. La cantidad se reduce. Después se sustituye por la posibilidad de una renta. Después también la renta parece excesiva. Finalmente Fanny logra convencer a su marido de que probablemente su padre nunca quiso que entregase dinero alguno: bastaría con ayudarlas en la mudanza y enviar de vez en cuando pescado o caza cuando estuvieran de temporada.

Lo prodigioso de la escena es que John no se considera cada vez más egoísta.

Se considera cada vez más razonable.

Austen convierte una estafa moral en una conversación doméstica perfectamente educada: dos personas hablan durante unas páginas y consiguen transformar una promesa de miles de libras en prácticamente nada sin dejar de sentirse virtuosas.

Precisamente éste es uno de los pasajes favoritos de Luis Magrinyà. El traductor lo ha señalado como ejemplo de la «objetividad algo despiadada» de Austen: la narradora apenas necesita intervenir mientras el matrimonio se convence a sí mismo.

¿Cuánto dinero les queda realmente a las Dashwood?

La familia formada por la señora Dashwood y sus tres hijas dispone de un capital conjunto de unas 10.000 libras, que produce alrededor de 500 libras anuales. No están en la miseria material, pero han descendido de posición social y, sobre todo, han perdido el patrimonio del que dependían sus expectativas.

Austen vuelve una y otra vez sobre cifras muy concretas porque el matrimonio no puede separarse de ellas.

Edward Ferrars puede amar a Elinor, pero necesita ingresos suficientes para casarse. Willoughby puede parecer el héroe romántico perfecto, pero sus decisiones están condicionadas por su situación económica. Lucy Steele entiende perfectamente cuánto vale una herencia y qué ocurre cuando cambia de manos. Incluso Marianne, la gran defensora del sentimiento, calcula que una familia necesitaría entre 1.800 y 2.000 libras al año para vivir como ella considera adecuado, mientras Elinor se ríe y responde que para ella 1.000 libras ya serían riqueza.

Por eso Cambridge describe la novela como una obra en la que el dinero y la pasión destructiva pesan tanto como el romance, y Oxford sitúa en su centro la condición precaria de las mujeres sin fortuna propia dentro de un sistema que restringe sus opciones.

Elinor no es simplemente la razón y Marianne simplemente el sentimiento

La contraportada de esta edición presenta una oposición muy limpia: Elinor es prudente y juiciosa; Marianne, espontánea y dominada por sus sentimientos.

Es una manera útil de introducir la novela, pero se queda corta.

El término sensibility pertenecía a una discusión cultural muy viva cuando Austen comenzó a escribir la obra. La sensibilidad intensa podía considerarse prueba de refinamiento moral, capacidad de empatía y gusto artístico, pero también había desarrollado una retórica de lágrimas, exaltación, espontaneidad y sufrimiento que la literatura de finales del siglo XVIII empezaba a parodiar.

Marianne encarna parte de ese mundo: juzga a las personas por cómo leen poesía, por el entusiasmo con que contemplan un paisaje y por la intensidad con que expresan sentimientos.

Elinor practica la contención, pero no carece de emociones. Buena parte de la novela se sostiene precisamente sobre la diferencia entre sentir intensamente y exhibir lo que se siente.

Y Austen no termina demostrando que una hermana estaba bien construida y la otra equivocada.

Marianne tiene que aprender que la intensidad emocional no convierte automáticamente una percepción en verdadera. Elinor tiene que atravesar sufrimientos que demuestran que el autocontrol tampoco elimina el dolor.

El título funciona mejor como una tensión que como una ecuación: no se trata de escoger para siempre entre juicio y sentimiento, sino de averiguar qué ocurre cuando cualquiera de los dos pretende gobernar solo.

Antes de llamarse Sense and Sensibility se llamaba Elinor and Marianne

La historia del libro comenzó mucho antes de 1811.

Jane Austen redactó hacia 1795 una primera versión titulada Elinor and Marianne. La tradición familiar afirmó posteriormente que aquella obra estaba escrita en forma epistolar, aunque el manuscrito no se conserva y Jane Austen's House advierte expresamente que no existe prueba documental superviviente que permita afirmarlo con total seguridad. Austen revisó el texto en 1797-1798 y volvió a trabajar sobre él en Chawton en 1809-1810.

El cambio de Elinor and Marianne a Sense and Sensibility hace algo importante: convierte los nombres de las protagonistas en dos conceptos.

La novela deja de anunciar únicamente «la historia de estas dos hermanas» y propone desde el título una discusión sobre cómo vivir.

Jane Austen pagó el riesgo de su primera novela

Sense and Sensibility fue la primera novela de Austen que consiguió llegar a las librerías.

Thomas Egerton la publicó a finales de octubre de 1811 en tres volúmenes. Austen no figuraba con su nombre. La portada decía solamente «By a Lady». Además, Egerton publicó el libro por comisión: el riesgo económico recaía sobre la autora.

La apuesta salió bien.

Jane Austen's House calcula una primera tirada probable de entre 750 y 1.000 ejemplares. Se agotó en aproximadamente dos años y Austen obtuvo alrededor de 140 libras de beneficio.

No es un detalle menor en una novela obsesionada con rentas, herencias y dependencia económica: Austen escribió sobre mujeres que necesitaban dinero mientras asumía personalmente el riesgo financiero de publicar su propio libro.

La frase de Walter Scott de la contraportada tampoco habla de esta novela

Contraportada de Sentido y sensibilidad de Jane Austen, Ediciones B, con cita de Walter Scott
La contraportada contiene el segundo ISBN del ejemplar y una conocida frase de Walter Scott sobre el talento de Jane Austen.

Ediciones B coloca bajo la sinopsis una cita de Walter Scott que elogia la capacidad de Austen para describir «las intrigas, las emociones y las particularidades de la vida cotidiana».

La frase es auténtica.

Pero no procede de una reseña de Sense and Sensibility.

Scott la escribió en su diario el 14 de marzo de 1826, nueve años después de la muerte de Jane Austen, después de indicar que acababa de leer por tercera vez —como mínimo— Pride and Prejudice. Lo que sigue es un elogio general de la capacidad narrativa de Austen.

La contraportada no inventa la cita, pero elimina el contexto que explica de dónde procede: Walter Scott estaba hablando después de releer Orgullo y prejuicio, no reseñando Sentido y sensibilidad.

Ficha del ejemplar conservado en Librería5

Autora
Jane Austen
Título
Sentido y sensibilidad
Título original
Sense and Sensibility
Traducción
Luis Magrinyà
Editorial
Ediciones B, S. A.
Lugar
Barcelona
Edición indicada
1.ª edición, febrero de 1997
ISBN de la página legal
84-406-6778-7
ISBN-13 correspondiente
978-84-406-6778-6
ISBN de la contraportada
84-406-7266-7
ISBN-13 de la contraportada
978-84-406-7266-7
Depósito legal
B. 1.245-1997
Impresión
Litografía Rosés
Precio impreso
995 pesetas, IVA incluido
Paginación externa
Los registros consultados no son uniformes y oscilan según el ISBN y la edición atribuida; no fijamos una cifra para nuestro ejemplar sin comprobar el último folio numerado.

Fecha, traductor, editorial, depósito legal, imprenta e ISBN interior proceden directamente de la página legal del ejemplar. El segundo ISBN y el precio están impresos en su contraportada. La discrepancia entre ambos números se conserva como una peculiaridad documental del volumen y no se intenta resolver mediante una explicación no demostrada.

Un libro cuyo título sigue sin estar resuelto dos siglos después

La historia material de este ejemplar termina llevando de nuevo a la propia novela.

Una obra que comenzó llamándose Elinor and Marianne se convirtió en Sense and Sensibility. En español ha sido Juicio y sentimiento, Cordura y sensibilidad, Hacia la dicha por la senda del amor, Sensatez y sentimientos y Sentido y sensibilidad.

La traducción que conservamos nació como Juicio y sentimiento. La película ayudó a imponer otro título. Ediciones B reutilizó el texto de Magrinyà bajo ese nombre. Y nuestro ejemplar añade todavía una última capa de incertidumbre al identificarse con dos ISBN diferentes.

Resulta apropiado para una novela que desconfía constantemente de las apariencias.

Hasta su título obliga a hacer lo que Jane Austen exige a Elinor y Marianne: desconfiar de la primera impresión, mirar con más atención y distinguir entre lo que una cosa parece decir y lo que realmente significa.