A la sombra de la guillotina — Fernando Díaz-Plaja

A la sombra de la guillotina, de Fernando Díaz-Plaja

La Revolución Francesa vista desde su lado más oscuro: el Terror, la violencia política y una sociedad que aprendió a convivir con la muerte

Portada del libro A la sombra de la guillotina de Fernando Díaz-Plaja Portada de A la sombra de la guillotina, de Fernando Díaz-Plaja. Colección Memoria de la Historia, Planeta-De Agostini.

Hay acontecimientos históricos cuya grandeza parece inseparable de sus contradicciones. Pocos ejemplos resultan tan evidentes como la Revolución Francesa. De ella nacieron ideas que acabarían transformando Europa: ciudadanía, igualdad jurídica, soberanía nacional, derechos individuales y el cuestionamiento definitivo de una sociedad organizada en estamentos. Pero junto a aquella formidable explosión política apareció también otra realidad: persecuciones, ejecuciones, cárceles abarrotadas, venganzas, depuraciones y una maquinaria destinada a matar con una eficacia casi administrativa.

Fernando Díaz-Plaja eligió precisamente esa segunda cara de la Revolución para escribir A la sombra de la guillotina. El título resulta extraordinariamente preciso. La guillotina no es únicamente el instrumento que aparece detrás de los acontecimientos narrados: es también el símbolo de una época en la que la muerte dejó de ser excepcional para convertirse en una presencia cotidiana.

Título: A la sombra de la guillotina

Autor: Fernando Díaz-Plaja

Colección: Memoria de la Historia

Editorial de este ejemplar: Planeta-De Agostini

Año de esta edición: 1997

Primera edición: 1988

ISBN: 84-395-4568-1

Depósito legal: B. 46.309-1995

Materia: Revolución Francesa, Francia del siglo XVIII, Terror revolucionario, historia de Europa.

La Revolución Francesa y sus dos rostros

La propia presentación editorial del libro parte de una contradicción que ha acompañado a la Revolución Francesa desde 1789. Existe una cara luminosa: la proclamación de principios que hoy parecen inseparables de la idea moderna de ciudadanía. Y existe otra mucho más difícil de contemplar: la violencia desatada cuando una revolución comienza a considerar enemigos no solamente a quienes combaten contra ella, sino también a quienes son sospechosos de poder hacerlo.

Libertad, igualdad y fraternidad forman parte del imaginario universal. También pertenecen a aquella historia las ejecuciones públicas, las acusaciones políticas, los tribunales revolucionarios y la sucesión de facciones que, una tras otra, descubrieron que la herramienta creada para eliminar a sus adversarios podía terminar utilizándose contra ellas.

La Revolución prometía construir un mundo nuevo, pero durante sus años más terribles nadie podía estar completamente seguro de vivir lo suficiente para verlo.

Ése es el territorio en el que se mueve Díaz-Plaja. No se limita a presentar una sucesión de fechas y gobiernos. Busca acercarse a lo que significaba vivir dentro de una revolución, cuando las instituciones cambiaban, las palabras adquirían significados peligrosos y una simple sospecha podía tener consecuencias irreversibles.

Contracubierta de A la sombra de la guillotina de Fernando Díaz-Plaja Contracubierta del ejemplar. El texto editorial contrapone la herencia luminosa de la Revolución Francesa con los años sangrientos del Terror.

Cuando la guillotina se convirtió en una institución

La guillotina posee una extraña posición en la historia. Fue concebida, paradójicamente, como un instrumento racional y hasta igualitario. Frente a los diferentes métodos de ejecución reservados tradicionalmente a las distintas clases sociales, la nueva máquina prometía una muerte rápida y uniforme. Ante su cuchilla, al menos en teoría, todos eran iguales.

Pero el instrumento destinado a racionalizar la pena capital terminó convertido en uno de los grandes símbolos del Terror.

Su imagen resume perfectamente una contradicción propia del siglo XVIII: la combinación de racionalidad, tecnología y violencia política. La muerte podía organizarse, reglamentarse y ejecutarse con una eficacia desconocida hasta entonces. No hacía falta la furia descontrolada de una multitud. Bastaban una sentencia, un procedimiento y una máquina.

Ésa es probablemente una de las razones por las que la guillotina continúa produciendo inquietud más de dos siglos después. No representa solamente la crueldad. Representa algo quizá más perturbador: la crueldad convertida en procedimiento.

Robespierre y la paradoja del Terror

No es casualidad que la cubierta del volumen reproduzca un retrato de Maximilien Robespierre. Pocas figuras están tan estrechamente asociadas al período más dramático de la Revolución.

Robespierre representa una de las grandes paradojas políticas de aquel tiempo. Hombre de principios severos, defensor de una determinada idea de virtud republicana y enemigo declarado de numerosos privilegios del Antiguo Régimen, acabó convertido en uno de los nombres inseparables del Terror.

La revolución había comenzado combatiendo el poder absoluto. Sin embargo, en su búsqueda de enemigos terminó creando mecanismos capaces de ejercer un poder igualmente aterrador sobre los individuos.

Y la propia lógica revolucionaria acabó alcanzando a quienes habían contribuido a construirla.

La guillotina no distinguía entre aristócratas y revolucionarios. Por ella pasaron representantes del mundo que desaparecía y protagonistas del mundo que estaba naciendo. Luis XVI murió bajo su cuchilla. María Antonieta también. Danton terminó ejecutado. Robespierre acabaría siguiendo el mismo camino.

Una de las imágenes más poderosas de la Revolución Francesa es precisamente ésta: los hombres que enviaban a otros a la guillotina podían terminar, apenas unas semanas o unos meses después, esperando su propio turno.

Más que reyes, ministros y revolucionarios

Una de las virtudes de la divulgación histórica de Fernando Díaz-Plaja es su interés por sacar la historia de los despachos y devolverla a las calles.

Porque una revolución no está formada únicamente por grandes discursos, constituciones y dirigentes. También está formada por personas que intentan encontrar comida, conservar un empleo, proteger a sus familias, saber qué puede decirse en público y descubrir qué uniforme, saludo o palabra resulta conveniente utilizar cuando el poder cambia de manos.

Ésa es la dimensión humana que vuelve especialmente atractivo un libro como A la sombra de la guillotina. El lector no contempla la Revolución desde la distancia de una cronología escolar. Entra en una sociedad sometida a una transformación continua.

Las calles, las cárceles, las fiestas, los rumores, las canciones políticas y las pequeñas anécdotas permiten comprender algo que las fechas por sí solas difícilmente explican: cómo una gran convulsión histórica altera la existencia cotidiana.

El miedo como parte de la vida diaria

Cuando pensamos en el Terror revolucionario resulta fácil imaginar únicamente las ejecuciones. Sin embargo, para quienes vivieron aquellos acontecimientos probablemente resultaba igualmente decisivo todo lo que ocurría antes de llegar al patíbulo.

La sospecha.

La denuncia.

El rumor.

La acusación.

La necesidad de demostrar entusiasmo político.

El temor a ser considerado demasiado moderado por unos o demasiado extremista por otros.

Durante una revolución, incluso el lenguaje puede convertirse en una cuestión de supervivencia. Las palabras dejan de ser inocentes porque pueden revelar —o parecer revelar— una posición política.

Por eso la sombra de la guillotina era mucho mayor que la propia máquina. No afectaba únicamente a quienes terminarían ejecutados. Se extendía sobre todos aquellos que sabían que, en determinadas circunstancias, podían acabar siendo considerados enemigos.

La Revolución que devora a sus protagonistas

Hay una idea que atraviesa toda la memoria histórica del período: la Revolución terminó persiguiendo a muchos de sus propios hijos.

El proceso fue extraordinariamente rápido. Los revolucionarios que un día parecían demasiado audaces podían convertirse poco después en moderados. Quienes exigían medidas más radicales podían ser acusados posteriormente de extremismo. Las alianzas cambiaban, las facciones desaparecían y los vencedores de una jornada podían ser los acusados de la siguiente.

Esto convierte los años del Terror en algo más que un episodio sangriento. Constituyen también una extraordinaria lección sobre el funcionamiento del poder político cuando desaparecen los límites capaces de contenerlo.

Cuando la legitimidad depende de demostrar quién es el revolucionario más puro, siempre existe alguien dispuesto a acusar al anterior de no serlo suficientemente.

Y cuando la eliminación física del adversario se convierte en una herramienta política aceptable, ninguna victoria garantiza la seguridad del vencedor.

Fernando Díaz-Plaja: contar la historia para que se lea

Fernando Díaz-Plaja perteneció a una generación de historiadores y divulgadores que entendieron algo fundamental: una obra histórica no tiene por qué resultar ilegible para ser rigurosa.

Su producción fue amplísima y estuvo marcada por una constante voluntad de acercar acontecimientos, personajes y mentalidades históricas al lector general.

En lugar de convertir el pasado en una acumulación de nombres y fechas, Díaz-Plaja buscaba con frecuencia el detalle humano, la contradicción, la anécdota y la escena reveladora.

Ese estilo resulta especialmente adecuado para la Revolución Francesa, uno de esos períodos en los que la historia parece avanzar a una velocidad extraordinaria. En apenas unos años desaparece una monarquía secular, se proclama una república, muere un rey, Europa entra en guerra, surgen nuevas instituciones, se persigue a antiguos revolucionarios y finalmente el propio Terror acaba consumiendo a sus principales representantes.

Todo sucede casi demasiado deprisa.

Por eso una narración que se detiene en las personas y en los episodios concretos puede ayudar a comprender mejor la magnitud del cambio.

La guillotina como símbolo de modernidad

Existe además una lectura particularmente interesante del fenómeno. La guillotina no pertenece realmente al mundo medieval. Es un producto de la modernidad.

Su lógica es racional.

Su funcionamiento es mecánico.

Su aplicación pretende ser uniforme.

Su procedimiento puede repetirse.

Hay en ella algo inquietantemente burocrático.

En épocas anteriores, la ejecución pública podía adoptar formas brutales y ritualizadas. La guillotina introduce otra idea: la máquina realiza siempre el mismo movimiento. La identidad del condenado resulta técnicamente irrelevante.

Rey o plebeyo, aristócrata o revolucionario, moderado o jacobino: el mecanismo funciona de la misma manera.

La igualdad revolucionaria adquiere así una de sus imágenes más oscuras.

Un libro sobre el momento en que las ideas se vuelven peligrosamente reales

La Revolución Francesa puede estudiarse desde la teoría política, el derecho, la economía, la historia militar o las transformaciones sociales. Pero existe otro modo de acercarse a ella: observar lo que sucede cuando las ideas abandonan los libros y comienzan a modificar violentamente la realidad.

Conceptos aparentemente abstractos —pueblo, nación, virtud, libertad, traición, enemigo— pasan entonces a determinar quién gobierna, quién obedece, quién es sospechoso y, finalmente, quién vive.

A la sombra de la guillotina se sitúa precisamente en ese punto en el que la historia intelectual se convierte en experiencia humana.

Y ahí reside buena parte de su interés.

La cara luminosa y la cara sombría de 1789

La contracubierta del propio volumen resume el planteamiento con especial claridad. La Revolución Francesa enseñó a Europa una nueva forma de comprender los derechos del hombre y del ciudadano. Ésa fue su cara luminosa.

Pero todo nacimiento histórico puede ir acompañado de violencia.

La metáfora utilizada en la presentación editorial es significativa: habla de la sangre derramada como la sangre de un parto, a la vez humano e ideológico.

El problema aparece cuando el parto parece no terminar nunca.

Cuando la violencia inicialmente justificada como instrumento excepcional comienza a alimentarse a sí misma, la revolución corre el riesgo de necesitar enemigos para conservar su propia dinámica.

La guillotina deja entonces de ser simplemente una consecuencia de la crisis y comienza a convertirse en uno de sus motores.

Una lectura especialmente recomendable para...

Este libro puede interesar naturalmente a cualquier lector atraído por la Revolución Francesa, pero también a quienes disfrutan de una forma de divulgación histórica menos académica y más narrativa.

Resultará especialmente atractivo para quien quiera conocer no sólo qué sucedió entre 1789 y el Terror, sino también qué aspecto podía tener aquella sociedad desde dentro: sus personajes, sus contradicciones, sus miedos y la velocidad con la que podían cambiar las fortunas políticas.

No estamos ante una novela histórica ni ante un tratado universitario especializado. Estamos ante una obra de divulgación destinada a acercar al lector general uno de los períodos más fascinantes y violentos de la historia europea.

Esta edición de Planeta-De Agostini

El ejemplar mostrado pertenece a la colección Memoria de la Historia de Planeta-De Agostini.

La página de créditos indica que la obra fue publicada originalmente por Editorial Planeta en 1988 y que esta edición corresponde a Planeta-De Agostini, 1997.

La cubierta utiliza como motivo central un retrato de Robespierre atribuido a J. Boze, conservado en el Museo Carnavalet de París, una elección particularmente acertada para una obra dedicada a los años en que la Revolución alcanzó su fase más terrible.

El volumen posee el ISBN 84-395-4568-1.

Página de créditos de A la sombra de la guillotina de Fernando Díaz-Plaja Página de créditos del ejemplar: Planeta-De Agostini, 1997. ISBN 84-395-4568-1.

¿Por qué sigue interesando el Terror?

Más de dos siglos después, la Revolución Francesa continúa provocando discusiones porque plantea preguntas que nunca han desaparecido.

¿Puede la libertad imponerse mediante la violencia?

¿En qué momento la defensa de una revolución se convierte en represión?

¿Qué ocurre cuando un régimen político comienza a dividir a la población entre ciudadanos virtuosos y enemigos?

¿Hasta dónde puede llegar un Estado cuando considera que su propia supervivencia está amenazada?

¿Y qué sucede cuando los mecanismos creados para combatir a los adversarios terminan escapando al control de quienes los crearon?

Estas preguntas explican por qué los años de Robespierre, Danton y el Comité de Salvación Pública continúan fascinando a historiadores, escritores y lectores.

La Revolución Francesa pertenece al pasado. Los dilemas que planteó, bastante menos.

Valoración de Librería5: A la sombra de la guillotina es una buena puerta de entrada a los años más dramáticos de la Revolución Francesa. Fernando Díaz-Plaja combina divulgación histórica y narración para mostrar no sólo a los grandes protagonistas del período, sino también el clima político y humano de una sociedad en la que la guillotina terminó convirtiéndose en el símbolo de una revolución que comenzó proclamando derechos universales y acabó atravesando uno de los episodios de violencia política más célebres de la historia moderna.

Ejemplar fotografiado para Librería5. Los datos de edición e ISBN proceden de la página de créditos del propio volumen.