Tratado de las buenas maneras — Alfonso Ussía


Alfonso Ussía · Antonio Mingote · Humor y sátira social

Tratado de las buenas maneras, de Alfonso Ussía, es cualquier cosa menos un solemne manual de urbanidad. Bajo la apariencia de una lección sobre modales, protocolo y comportamiento social, Ussía construye una sátira de la cursilería, el esnobismo, las apariencias y esa peculiar habilidad humana para hacer el ridículo precisamente cuando más se intenta aparentar distinción. Las ilustraciones de Antonio Mingote completan el juego convirtiendo el libro en un retrato humorístico de toda una forma de entender la sociedad.

Ficha bibliográfica
Título
Tratado de las buenas maneras
Subtítulo
Para que no sea usted un cursi ni un hortera
Autor
Alfonso Ussía
Ilustraciones
Antonio Mingote
Editorial
Editorial Planeta, S. A.
Colección
Fábula, n.º 272
Edición
23.ª edición
Fecha de esta edición
Octubre de 1995
Primera edición
Febrero de 1992
Lugar de edición
Barcelona
Páginas
154
Encuadernación
Rústica / tapa blanda ilustrada
ISBN
84-320-8907-9
EAN / ISBN-13
978-84-320-8907-7
Depósito legal
B. 35.442-1995
Idioma
Castellano
23.ª edición · octubre de 1995 La página de créditos del ejemplar indica que las ediciones 1.ª a 22.ª aparecieron entre febrero de 1992 y junio de 1995.

Un tratado que no pretende ser un tratado

El título puede inducir a engaño, aunque ese engaño forma parte precisamente del juego. Tratado de las buenas maneras adopta la apariencia de un manual destinado a enseñar al lector cómo comportarse correctamente, pero Alfonso Ussía utiliza esa estructura para hacer exactamente lo contrario de un tratado académico: observar, exagerar y ridiculizar determinados hábitos sociales.

Su objetivo no es enseñar simplemente dónde colocar una copa o cómo utilizar los cubiertos. Lo que le interesa es algo mucho más fértil para el humor: la frontera entre la educación y la afectación, entre la elegancia y la cursilería, entre las buenas maneras y el deseo desesperado de parecer distinguido.

De ahí el subtítulo que figura en la propia cubierta: Para que no sea usted un cursi ni un hortera. En pocas palabras resume el territorio en el que se mueve todo el libro.

Las buenas maneras son el pretexto. El verdadero asunto del libro es la apariencia social: qué hacemos para parecer educados, distinguidos o importantes y cómo, precisamente al intentarlo demasiado, podemos conseguir el efecto contrario.

La cursilería como objeto de estudio

Ussía parte de una materia especialmente apropiada para la sátira: la necesidad humana de aparentar. El cursi no es necesariamente quien desconoce las normas sociales. A veces es justamente quien las conoce, o cree conocerlas, y convierte su cumplimiento en una representación destinada a demostrar a los demás su posición, su gusto o su refinamiento.

El resultado es un catálogo humorístico de comportamientos, situaciones, personajes y convenciones en el que el supuesto profesor de urbanidad termina actuando como observador de la comedia social.

La obra pertenece claramente a una tradición humorística que utiliza los códigos de comportamiento de las clases acomodadas como materia prima. La buena educación deja entonces de ser solamente un conjunto de reglas y se convierte en una forma de leer a las personas: lo que quieren ser, lo que quieren que los demás crean que son y aquello que inevitablemente terminan revelando.

Antonio Mingote: el segundo autor del chiste

Las ilustraciones de Antonio Mingote no constituyen un simple acompañamiento decorativo. Su dibujo comparte con la prosa de Ussía la misma mirada hacia las convenciones sociales, los tipos humanos y el contraste entre la dignidad que un personaje pretende exhibir y la situación ridícula en la que realmente se encuentra.

La propia cubierta ofrece un magnífico ejemplo. Un caballero impecablemente vestido recibe las enseñanzas de un personaje desmesurado mientras intenta mantener una actitud de perfecta compostura. Antes incluso de comenzar la lectura, la ilustración ya ha explicado qué clase de tratado tenemos delante.

La colaboración entre ambos dota además al volumen de una personalidad gráfica muy marcada. Texto e imagen trabajan en la misma dirección: observar la sociedad y deformarla lo justo para que resulte todavía más reconocible.

Un éxito editorial visible en la propia página de créditos

Este ejemplar posee una particularidad especialmente interesante desde el punto de vista bibliográfico. La página legal no se limita a indicar «23.ª edición». También reconstruye parcialmente la trayectoria anterior del libro:

1.ª a 22.ª ediciones: de febrero de 1992 a junio de 1995.
23.ª edición: octubre de 1995.

Esto significa que entre la aparición de la primera edición, en febrero de 1992, y junio de 1995 se sucedieron veintidós ediciones. Apenas unos meses después apareció la vigésimo tercera, que es precisamente la que corresponde al ejemplar fotografiado por Librería5.

El dato resulta más expresivo que cualquier adjetivo publicitario. No permite saber por sí solo cuántos ejemplares se imprimieron —las tiradas pueden variar considerablemente—, pero sí permite apreciar la rapidez con la que el libro volvió una y otra vez a imprenta durante sus primeros años de circulación.

Por eso esta copia no debe catalogarse simplemente como «Planeta, 1995». Su condición de 23.ª edición constituye parte de la historia material concreta del ejemplar.

Una fotografía de la España de los años noventa

Como sucede con buena parte del humor basado en las costumbres, el paso del tiempo añade al libro una segunda lectura. Lo que para sus primeros lectores eran referencias inmediatas a formas de comportamiento contemporáneas puede leerse hoy también como una pequeña fotografía social de comienzos de los años noventa.

Las modas cambian, desaparecen determinadas expresiones y se transforman los códigos de relación social, pero el mecanismo que Ussía observa continúa siendo perfectamente reconocible: el afán por diferenciarse, la necesidad de pertenecer, el miedo a parecer vulgar y la voluntad de transmitir a los demás una determinada imagen de uno mismo.

En ese sentido, el libro envejece de una manera peculiar. Algunas escenas pertenecen inequívocamente a su época; otras parecen demostrar que las formas de la cursilería cambian mucho más deprisa que la cursilería misma.

El comienzo de tres tratados

El éxito de Tratado de las buenas maneras llevó a Alfonso Ussía a continuar la fórmula. Al primer volumen le siguieron Tratado de las buenas maneras II y Tratado de las buenas maneras III.

Los tres libros terminarían formando una pequeña serie dedicada a diseccionar, siempre desde el humor, las convenciones, usos, pretensiones y contradicciones de la vida social.

Años después, Editorial Planeta reunió los tres títulos en un único volumen, Los tres tratados de las buenas maneras, confirmando así que aquella obra publicada originalmente en 1992 había terminado adquiriendo entidad propia dentro de la producción de Ussía.

Contraportada de Tratado de las buenas maneras de Alfonso Ussía, Colección Fábula, Planeta
Contraportada del ejemplar de la Colección Fábula de Editorial Planeta.

La edición de Planeta de 1995

El ejemplar catalogado pertenece a la Colección Fábula de Editorial Planeta y corresponde a la 23.ª edición, publicada en octubre de 1995. La primera edición había aparecido en febrero de 1992.

La página de créditos identifica a Hans Romberg como responsable del diseño de colección y cubierta, mientras que la ilustración de portada es un dibujo de Antonio Mingote.

La composición fue realizada por Fotoinformática, S. A.; se utilizó papel Offset Ahuesado de Papelera del Oria, S. A.; la impresión corrió a cargo de Talleres Gráficos Soler, S. A., y la encuadernación de Serveis Gràfics 106, S. L.

El volumen lleva el ISBN 84-320-8907-9, correspondiente al EAN 978-84-320-8907-7, y el depósito legal B. 35.442-1995.

Sobre Alfonso Ussía

Alfonso Ussía desarrolló una larga trayectoria como escritor, periodista y columnista, caracterizada especialmente por el humor, la sátira social y la creación de personajes capaces de exagerar hasta el absurdo determinadas formas de hablar, pensar y comportarse.

En Tratado de las buenas maneras ya aparecen con claridad algunos de los mecanismos que caracterizarían buena parte de su obra posterior: el gusto por la caricatura, la observación de las clases acomodadas, la ridiculización del esnobismo y la explotación humorística de la distancia existente entre la imagen que una persona tiene de sí misma y la que ofrece a los demás.

Un libro que se ríe del deseo de no hacer el ridículo

Hay una pequeña paradoja en el corazón de este Tratado. Las reglas de cortesía nacen, entre otras cosas, para evitar situaciones incómodas, facilitar la convivencia y saber cómo comportarse. Pero cuanto mayor es la preocupación por demostrar que uno domina esas reglas, mayor puede ser también el riesgo de convertirlas en una representación.

Ahí encuentra Ussía su territorio. No se ríe simplemente de quien desconoce una norma, sino también —y sobre todo— de quien transforma la corrección en afectación, la elegancia en ostentación y la educación en una forma de superioridad social.

Tratado de las buenas maneras utiliza los modales como excusa para hablar de algo mucho más permanente: nuestra necesidad de parecer algo ante los demás. Ussía pone el texto, Mingote dibuja el gesto y, entre ambos, la solemnidad termina inevitablemente convertida en caricatura.
Edición catalogada: Alfonso Ussía, Tratado de las buenas maneras: para que no sea usted un cursi ni un hortera. Ilustraciones de Antonio Mingote. Barcelona, Editorial Planeta, octubre de 1995. 23.ª edición. Colección Fábula, n.º 272. 154 páginas. ISBN 84-320-8907-9. Las fotografías corresponden al ejemplar catalogado por Librería5.