Yo soy Lulú, ¿y tú? — Antonio Montero

La portada vende a Lulú; la contraportada devuelve la palabra a Samira

Portada de Yo soy Lulú, ¿y tú?, de Antonio Montero, publicado por Martínez Roca en 2005
Portada del ejemplar conservado en Librería5. Martínez Roca presentó el libro como «Crónica de una princesa que se convirtió en prostituta de lujo».

La misma mujer aparece dos veces en este libro y parece dos personas distintas. En la portada, Lulú posa sobre una alfombra con la estética calculada de la prostitución de lujo. En la contraportada aparece Samira de niña, junto a otros niños, y una frase cambia por completo la lectura de la imagen anterior: pide que quien conozca su historia pueda entenderla a ella y «a otras miles de mujeres» como ella. Entre ambas fotografías, Antonio Montero construye en primera persona el recorrido que el propio índice resume con una crudeza casi suficiente para contar la historia: Una niña privada de infancia y de cariño, Vendida como un cordero, La huida, Ser prostituta en Madrid, Maternidad.

Antes de Lulú está Samira

El subtítulo elegido para la cubierta parece diseñado para que sea imposible pasar de largo: «Crónica de una princesa que se convirtió en prostituta de lujo». Princesa, prostitución, dinero y una fotografía deliberadamente sensual. Todo conduce hacia el personaje de Lulú.

Pero el libro empieza en otro lugar.

La solapa presenta a la protagonista como Samira, una mujer marroquí cuya infancia habría estado marcada por el desprecio y los malos tratos. Según el testimonio que recoge el volumen, fue entregada siendo adolescente a un jeque árabe y permaneció durante años sometida a él antes de conseguir escapar.

Conviene formularlo con precisión. Librería5 puede documentar lo que este libro afirma, cómo lo cuenta y cómo fue presentado editorialmente; eso no equivale a convertir automáticamente cada episodio biográfico narrado en un hecho independientemente demostrado. En una obra testimonial esa diferencia importa.

El subtítulo promete la historia de una «princesa». El índice, sin embargo, organiza el relato alrededor de privación, venta, huida, frontera, dependencia, reinicio y maternidad. El lujo llega mucho después.

Esa distancia entre el reclamo de cubierta y la arquitectura interna es una de las cosas más interesantes del ejemplar. Si uno se queda en la portada puede creer que tiene delante una crónica de sexo, famosos y vida nocturna. El libro quiere presentar otra causalidad: Lulú no aparece como punto de partida, sino como una identidad construida después de Samira.

El índice cuenta una biografía antes de leerla

El volumen está dividido en una introducción y catorce capítulos. Sus títulos forman por sí solos una especie de biografía comprimida.

  • 1. Una niña privada de infancia y de cariño — página 17
  • 2. El enigma de Sakib, Latifa y Marie Thérèse — página 23
  • 3. Vendida como un cordero — página 43
  • 4. El sueño de la libertad — página 71
  • 5. La frontera — página 91
  • 6. La huida — página 105
  • 7. Fátima: una amiga de verdad — página 113
  • 8. La amante del general — página 125
  • 9. La mujer del cuadro — página 145
  • 10. Hogar, amargo hogar — página 175
  • 11. Volver a empezar — página 185
  • 12. La boda — página 213
  • 13. Ser prostituta en Madrid — página 229
  • 14. Maternidad — página 265

Hay un detalle revelador: «Ser prostituta en Madrid» no aparece hasta el capítulo 13.

La prostitución de lujo ocupa casi todo el espacio promocional de la cubierta, pero en la organización narrativa es una etapa muy tardía. Antes han pasado doce capítulos.

La portada comercializa el resultado de la transformación; el índice intenta explicar el proceso que condujo hasta él.

Eso modifica incluso la pregunta que propone el título. Yo soy Lulú, ¿y tú? parece al principio una provocación. Después del índice puede leerse de otra manera: ¿cuánto de aquello que llamamos identidad es elección y cuánto es la forma aprendida de sobrevivir a lo que ocurrió antes?

Una elección que no se presenta como libertad sencilla

La frase impresa en la contraportada contiene probablemente la clave conceptual del libro.

«¿Qué otra cosa podíamos ser? No porque no hayamos tenido elección, sino porque precisamente nuestra elección ha sido ésta.»

Es una formulación bastante más incómoda que el argumento fácil de «no tuvo elección».

Samira no niega en esa frase la existencia de una decisión. Lo que hace es desplazar la cuestión hacia las condiciones en las que se decide. El problema deja de ser únicamente si una persona eligió A o B y pasa a ser qué experiencias, posibilidades económicas, relaciones de poder, miedos y alternativas reales existían cuando llegó el momento de escoger.

Ese matiz está también en el texto de solapa. La transformación en Lulú se describe como parte de una lucha por escapar y, de manera particularmente significativa, como el aprendizaje de «cómo se aprende a fingir».

Lulú sería entonces algo más complejo que un nombre profesional. Dentro de la lógica con la que el propio libro se presenta, es un personaje defensivo: una identidad capaz de operar en un mundo en el que Samira había aprendido que mostrarse vulnerable podía resultar peligroso.

La portada y la contraportada cuentan dos historias distintas

Contraportada de Yo soy Lulú, ¿y tú?, con una fotografía infantil de Samira y una cita de su testimonio
La contraportada sustituye la imagen adulta de Lulú por una fotografía de infancia y coloca junto a ella una petición explícita de comprensión.

No parece casual que el diseño reserve las dos caras principales del libro para dos representaciones tan diferentes de la misma protagonista.

Portada Mujer adulta, pose sensual, lujo visual, nombre «Lulú» y un subtítulo construido alrededor de princesa y prostitución.
Contraportada Fotografía infantil en blanco y negro y una frase que pide al lector que intente comprender cómo se llega hasta aquella vida.

El objeto físico contiene así su propia tensión editorial.

Para vender el libro necesita a Lulú. Para justificar que su historia sea contada necesita recuperar a Samira.

La cubierta atrae mediante aquello que el público espera encontrar en una confesión sobre prostitución de lujo: cuerpo, dinero, famosos, vida nocturna. La contracubierta realiza el movimiento contrario. Obliga a mirar una fotografía infantil después de haber visto la imagen adulta.

De repente ya no es tan fácil observar la portada como un simple reclamo erótico.

Madrid aparece al final, pero es el Madrid que vendía el libro

La presentación editorial asegura que, una vez en España, Samira convertida ya en Lulú trabajó en algunos de los locales de prostitución más conocidos del Madrid de la época. El propio volumen enumera Sombras, Las Geishas, D'Angelo y Pigmalión.

También afirma que entre sus clientes hubo actores, políticos, banqueros, empresarios y futbolistas, y añade otro elemento pensado inevitablemente para despertar curiosidad: Samira era madre de un niño cuyo padre sería «un personaje muy conocido».

La estrategia promocional resulta transparente. El libro procede del mundo de la crónica social española de comienzos del siglo XXI y sabe perfectamente qué promesas llaman la atención: poder, sexo, nombres famosos y secretos.

Pero el índice vuelve a introducir una corrección interesante. La entrada en ese Madrid ocupa el penúltimo capítulo; el libro no termina en la prostitución, sino en «Maternidad».

Es una elección estructural que merece atención porque evita que «prostituta de lujo» funcione como identidad definitiva del personaje. El último movimiento narrativo vuelve a situar a Samira fuera del papel que la portada había utilizado para presentarla.

¿Quién está contando realmente esta historia?

En cubierta aparece un único autor: Antonio Montero.

La solapa, sin embargo, dice expresamente que la historia está narrada en primera persona. Y la página legal introduce un detalle todavía más importante: el copyright de 2005 aparece atribuido separadamente a Samira Snoussi y a Antonio Montero, además de los derechos editoriales de Martínez Roca.

Eso permite describir con mayor precisión la naturaleza del volumen.

No es una autobiografía publicada directamente bajo el nombre de Samira, porque el autor acreditado es Montero. Pero tampoco conviene tratarla como una novela inventada por él cuando el propio objeto editorial se presenta como testimonio de Samira, utiliza una voz en primera persona y reconoce a Snoussi en la página de derechos.

El libro ocupa un territorio intermedio: la experiencia se presenta como la de Samira; la construcción periodística y literaria lleva la firma de Antonio Montero.

Ese detalle importa especialmente porque todavía hoy una ficha rápida puede empujar el libro indistintamente hacia «biografía», «narrativa», «erótica» o «testimonio». Nuestro ejemplar permite ver algo más preciso: Martínez Roca lo publicó dentro de MR Testimonio y lo presentó como una historia real narrada desde la perspectiva de su protagonista.

Un paparazzo convierte la entrevista en libro

También el perfil de Antonio Montero ayuda a entender el resultado.

La solapa biográfica del ejemplar lo presenta como periodista nacido en Madrid el 24 de junio de 1963. Comenzó sus estudios de Periodismo en 1982 y se licenció en 1987. Antes incluso de terminar la carrera había cubierto como reportero la boda del príncipe Andrés de Inglaterra con Sarah Ferguson.

Trabajó después para la agencia Korpa y fundó la agencia de prensa Teleobjetivo. La propia edición lo describe abiertamente como paparazzi, le atribuye más de 1.200 reportajes y numerosas portadas, y recuerda sus colaboraciones televisivas en programas como Tómbola, Tela Marinera, Rumore Rumore, Sabor a ti y, en el momento de publicarse este volumen, ¿Dónde estás corazón?, de Antena 3.

Yo soy Lulú, ¿y tú? fue, según esa misma nota biográfica, su primer libro.

La elección de tema resulta menos extraña de lo que parece. Montero procedía de una profesión construida alrededor de la vida privada de personas conocidas. Samira contaba una historia en la que, según el propio libro, su trabajo la había situado también en contacto con famosos y poderosos, aunque desde un lugar radicalmente distinto.

Los dos mundos se encontraban precisamente allí donde la información pública tropieza con aquello que sucede en privado.

«Princesa» es la palabra más espectacular y también la más problemática

El subtítulo necesita solamente nueve palabras para construir un arco completo: «Crónica de una princesa que se convirtió en prostituta de lujo».

Pero ese enunciado simplifica mucho lo que la propia solapa cuenta a continuación.

La historia presentada por el libro no describe a una mujer que abandona voluntariamente una existencia palaciega para entrar en el sexo de pago. Habla de una adolescente que habría sido entregada a un jeque, de abuso, de años de sometimiento, de fuga, de fronteras y de sucesivos intentos de reconstruir su vida.

La palabra «princesa» funciona, por tanto, mucho mejor como reclamo editorial que como resumen suficiente de la experiencia narrada.

No hemos encontrado en el material del propio ejemplar documentación independiente que permita verificar por separado la identidad del jeque, las circunstancias exactas de aquel vínculo o cada episodio anterior a la llegada a España. La entrada conserva por ello la distinción entre lo que el libro testimonia y lo que podemos comprobar materialmente en esta edición.

Esa cautela no debilita el interés del volumen. Al contrario: permite leerlo también como documento de una forma concreta de construir testimonios en la España mediática de 2005.

La página legal guarda un dato que la portada oculta

Nuestro ejemplar corresponde a la primera edición, mayo de 2005, de Ediciones Martínez Roca, S. A., Madrid.

La página legal registra tres líneas de derechos:

  • © 2005, Samira Snoussi;
  • © 2005, Antonio Montero;
  • © 2005, Ediciones Martínez Roca, S. A.

Es un detalle pequeño y, al mismo tiempo, decisivo. El nombre de Samira no aparece en la cubierta como autora, pero tampoco queda reducida jurídicamente a personaje de un relato ajeno.

El volumen identifica además la fotocomposición con J. A. Diseño Editorial, S. L. y la impresión con Top Printer Plus, S. L. L.. El diseño de cubierta corresponde a Germán Carrillo y Carlos Moreno; la fotografía de portada se atribuye al estudio PdV y la de contracubierta figura como cortesía del autor.

Ficha del ejemplar conservado en Librería5

Autor
Antonio Montero
Protagonista del testimonio
Samira Snoussi, «Lulú»
Título
Yo soy Lulú, ¿y tú?
Subtítulo
Crónica de una princesa que se convirtió en prostituta de lujo
Editorial
Ediciones Martínez Roca, S. A.
Colección
MR Testimonio
Lugar
Madrid
Edición
Primera edición, mayo de 2005
ISBN
84-270-3064-9
ISBN-13
978-84-270-3064-0
Depósito legal
M. 15.878-2005
Fotocomposición
J. A. Diseño Editorial, S. L.
Impresión
Top Printer Plus, S. L. L.
Diseño de cubierta
Germán Carrillo / Carlos Moreno
Fotografía de cubierta
Estudio PdV
Fotografía de contracubierta
Cortesía del autor
Estructura
Introducción y catorce capítulos; el último, «Maternidad», comienza en la página 265.

Los datos de edición, ISBN, depósito legal, derechos, impresión y estructura proceden directamente de la página legal y del índice del ejemplar conservado en Librería5. La presentación biográfica de Antonio Montero y la descripción de la trayectoria de Samira proceden de las solapas de esta misma edición.

La mujer de la portada no explica por sí sola el libro

Hay una tentación evidente al catalogar Yo soy Lulú, ¿y tú?: reducirlo a su subtítulo.

Una princesa. Una prostituta de lujo. Famosos. Dinero. Sexo. Madrid.

Son justamente las palabras que hacen vendible una historia como ésta y las que la propia edición coloca delante del lector.

Pero el objeto completo introduce una corrección mucho más interesante. En una cara está Lulú. En la otra está una niña. En la página legal aparece el nombre Samira Snoussi. En el índice, la prostitución madrileña tarda doce capítulos en llegar. Y después de ella todavía queda uno: Maternidad.

Quizá la pregunta realmente incómoda del título no sea «¿quién es Lulú?», sino cuánto hay que borrar de una persona para que el mundo empiece a verla únicamente por el personaje que aprendió a representar.