Entre la obligación y el deseo / Juego perverso / Tormenta en el alma — Christina Hollis, Sharon Kendrick y Lee Wilkinson

Un príncipe capaz de gobernar un país. Un magnate griego capaz de trasladar a una mujer de Londres a Nueva York con una orden. Y un hombre que regresa tres años después convencido de que todavía quedan respuestas que le pertenecen.

Los tres empiezan desde una posición envidiable. Lysander Kahani posee una corona; Zak Constantinides, un imperio hotelero; Zander Devereux, dinero, seguridad y una costumbre peligrosa de conseguir aquello que desea. Ninguno parece necesitar aprender demasiado sobre el poder.

Entonces aparecen Alyssa, Emma y Caris.

Y el problema de estos hombres deja de ser conseguir una mujer. El problema es descubrir qué hacer cuando encuentran precisamente a aquella que no puede gobernarse como un país, trasladarse como una empleada ni obligarse a revelar un secreto antes de estar preparada.

Harlequin reunió en 2025 Entre la obligación y el deseo, Juego perverso y Tormenta en el alma dentro del Ómnibus Bianca n.º 496. Las tres novelas habían circulado en castellano desde 2012 y vuelven ahora juntas con una coincidencia difícil de ignorar: cuanto más acostumbrado está él a mandar, más intenso resulta el momento en que ella descubre que todavía puede decirle que no.

Cubierta de Entre la obligación y el deseo, Juego perverso y Tormenta en el alma, Harlequin Bianca
Tres novelas de Christina Hollis, Sharon Kendrick y Lee Wilkinson reunidas en 2025 dentro del Ómnibus Bianca n.º 496.

Tres hombres que dominan su mundo hasta que aparece la mujer equivocada

Las tres novelas podrían venderse fácilmente por sus decorados: un reino imaginario, hoteles de lujo entre Londres y Nueva York, despachos de abogados, fortunas, viajes y hombres cuya posición social elimina muchas de las dificultades ordinarias de la vida. Sin embargo, la riqueza sólo resulta verdaderamente útil para estas historias cuando deja de servir.

Lysander puede organizar un gobierno, pero Alyssa conoce su reputación y no tiene ninguna obligación de creer que el antiguo playboy haya cambiado. Zak puede decidir dónde trabaja Emma, pero trasladarla a Nueva York no le concede ninguna autoridad sobre aquello que piensa o desea. Zander puede encontrar a Caris tres años después de que desapareciera, pero localizar a una persona no equivale a recuperar la intimidad que se perdió con ella.

Ese contraste produce buena parte de la electricidad del volumen. Los hombres entran en cada historia con una enorme capacidad para alterar las circunstancias exteriores; las mujeres conservan el control sobre aquello que verdaderamente importa. Pueden confiar o no confiar, quedarse o marcharse, explicar o guardar silencio. El deseo masculino aparece pronto, pero no resuelve nada por sí mismo.

Las tres historias empiezan a ponerse realmente interesantes cuando ellos descubren que querer algo con suficiente intensidad no significa tener derecho a conseguirlo.

Es justamente esa pérdida de ventaja la que convierte al príncipe, al magnate y al hombre acostumbrado a los desafíos en personajes románticamente vulnerables. Un hombre que siempre obtiene lo que quiere puede resultar impresionante; un hombre semejante descubriendo que esta vez tendrá que merecerlo resulta bastante más difícil de apartar de la imaginación.

Entre la obligación y el deseo: un príncipe que ya no puede permitirse ser sólo un playboy

El prólogo de Entre la obligación y el deseo abre con Lysander Kahani literalmente suspendido sobre el mundo. Vuela mientras las luces de la ciudad brillan bajo él como un collar de diamantes. Está agotado, viste uniforme y se dirige hacia una existencia que ya no se parece demasiado a la que había disfrutado hasta entonces. Las diversiones del conocido príncipe playboy han terminado porque ahora tiene que gobernar y hacerse cargo de un sobrino huérfano.

La solución práctica es contratar a una niñera. La solución emocional resultará mucho menos manejable porque la mujer elegida es Alyssa Dene.

Alyssa tampoco llega desde un cuento de hadas. Cuando aparece la oportunidad de trabajar para la casa de Lysander, su situación personal y profesional está lejos de ser ideal. Aceptar el empleo significa entrar en el reino ficticio de Rosara y encontrarse con un hombre cuya reputación conoce de sobra. No necesita que nadie le explique que Lysander sabe seducir; precisamente por eso intenta establecer una distancia prudente.

El escenario principesco podría haber colocado a Alyssa en una posición puramente pasiva, fascinada por el palacio y esperando la atención del hombre que lo posee. Christina Hollis hace algo más eficaz: la introduce como profesional en la zona más íntima de la nueva vida de Lysander. No entra para asistir a un baile. Entra para cuidar del niño que ahora depende de él.

Eso significa que Alyssa puede observar cosas que una invitada apenas vería. No sólo al príncipe vestido para una aparición pública, sino al hombre obligado a reorganizar su existencia alrededor de responsabilidades que no buscó. La fama de playboy sigue allí, pero empieza a competir con una faceta que quizá ni el propio Lysander estaba preparado para descubrir.

La atracción aparece precisamente cuando debería resultar más inoportuna. Lysander intenta dejar atrás la vida que le permitió convertir el deseo en entretenimiento y descubre a Alyssa justo cuando tiene que demostrar que es capaz de algo mucho más difícil: permanencia. Ella, mientras tanto, tiene una razón excelente para desconfiar de cualquier atención que parezca demasiado fácil.

El título español resume la auténtica batalla. Lysander no tiene que elegir simplemente entre un país y una mujer. Tiene que descubrir si el hombre que cumple con su obligación puede ser también el hombre capaz de reconocer su deseo sin reducir a Alyssa a otra aventura.

Rosara fue inventada por Hollis para la novela, y la autora explicó durante la promoción original que disfrutó especialmente creando un territorio alejado de la cotidianeidad inglesa, lleno de paisajes, jardines y atmósferas capaces de sostener la fantasía principesca. Ese decorado importa, pero funciona mejor porque ofrece el escenario perfecto para una contradicción muy humana: el hombre que posee un reino puede seguir sin saber cómo pedirle a una mujer que se quede.

Juego perverso: Zak Constantinides se enamora de una mujer que sólo existe en su imaginación

Si Lysander tiene que luchar contra su propia reputación, Zak Constantinides empieza Juego perverso utilizando la reputación de Emma Geary contra ella. Emma es diseñadora de interiores y trabaja para el hotel londinense del magnate griego. Es competente, ha contribuido a reformar espacios importantes del establecimiento y no hay ninguna razón profesional para apartarla de su puesto.

Pero Zak cree haber descubierto otra cosa. Emma se relaciona con su hermano menor y él interpreta inmediatamente esa cercanía como una amenaza. Conoce además una parte de su pasado: siendo muy joven, Emma se casó con un músico famoso cuya vida terminó por una sobredosis. En vez de preguntarse qué dejó aquella experiencia en ella, Zak utiliza lo que sabe para construir una versión conveniente de la mujer que tiene delante.

En esa versión, Emma busca dinero. Puede estar utilizando al hermano menor. Quizá todo aquello que parece vulnerabilidad sea simplemente estrategia.

Zak decide intervenir.

No puede despedirla porque hace bien su trabajo, así que encuentra una solución digna de un hombre demasiado acostumbrado a reorganizar el mundo: la traslada a Nueva York. La idea es apartarla de su hermano y mantenerla donde él pueda vigilarla más fácilmente.

Hay una arrogancia monumental en el gesto y precisamente por eso resulta tan satisfactorio que el plan empiece a deshacerse casi desde el principio. Zak cree haber llevado a Nueva York a una mujer peligrosa para otro hombre y descubre que la persona que realmente empieza a perder tranquilidad es él.

Emma podría dedicar todas sus energías a demostrar que ha sido juzgada injustamente. Sharon Kendrick le permite algo mucho más divertido. Si Zak está empeñado en verla como una mujer fatal, ella puede dejar de suplicarle que cambie de opinión y empezar a jugar con la imagen que él mismo ha creado.

Zak cree estar trasladando a Emma para controlar el juego. Lo que hace en realidad es colocar a la mujer que más desconfianza le inspira dentro de una proximidad donde cada prejuicio empieza a mezclarse con deseo.

El conflicto gana fuerza porque Emma no llega a esa situación como una ingenua que necesita descubrir lo peligrosos que pueden ser algunos hombres. Ya tuvo un matrimonio que terminó de manera traumática y ha pasado años reconstruyendo una identidad profesional independiente. Cuando Zak la reduce a una supuesta cazafortunas, no sólo se equivoca: toca precisamente una zona de su vida que ella ha tenido que reconstruir con esfuerzo.

Y ahí el deseo deja de ser suficiente. Zak puede considerar irresistible a Emma y seguir sin merecerla si continúa contemplándola a través del personaje que inventó. Para que la relación avance tendrá que hacer algo mucho más incómodo para un hombre acostumbrado a confiar en su propio juicio: reconocer que estaba equivocado.

El título original, Playing the Greek's Game, explica perfectamente el placer de esa inversión. Emma acepta entrar en el juego del griego, pero no para obedecer. Lo hace para demostrarle que una mujer puede conocer las reglas de un hombre poderoso y utilizarlas hasta que sea él quien ya no sepa exactamente qué partida está jugando.

Tormenta en el alma: cuando el hombre vuelve pero la verdad sigue escondida

Tormenta en el alma empieza desde un lugar todavía más peligroso porque Zander Devereux y Caris Belmont no necesitan descubrir la atracción. Ya la descubrieron. Ya vivieron una relación capaz de dejar cicatrices. Y Caris ya hizo aquello que en las otras dos novelas todavía funciona como amenaza: se marchó.

Zander la había conocido siendo ella una joven abogada. Poderoso, rico y poco acostumbrado a escuchar negativas, encontró especialmente estimulante que Caris no respondiera con la docilidad que podía esperar. El desafío se convirtió en deseo y el deseo terminó arrastrándolos a una relación intensa.

Entonces Caris desapareció sin darle una explicación que él pudiera aceptar.

Tres años después, ella intenta construir una nueva vida y se dedica al negocio inmobiliario. Podría convencerse de que el tiempo ha convertido lo ocurrido con Zander en un recuerdo doloroso pero terminado. La reaparición de él destruye inmediatamente esa comodidad. El hombre sigue produciendo en ella una reacción que los tres años de distancia no han eliminado y, peor aún, sigue existiendo la razón por la que huyó.

Zander conoce el abandono. Caris conoce el secreto.

Esa diferencia de información vuelve cada acercamiento mucho más peligroso. Él puede interpretar el pasado desde aquello que vio: una mujer que respondió a su deseo y después desapareció. Ella tiene que enfrentarse a otra versión mucho más difícil: sabe qué habría ocurrido si se hubiera quedado y teme lo que ocurrirá si finalmente le cuenta la verdad.

El gran suspense romántico no está en saber si volverán a sentirse atraídos. Eso ocurre casi demasiado fácilmente. Está en esperar el momento en que Zander descubra aquello que puede obligarlo a reinterpretar los tres años anteriores.

Lee Wilkinson utiliza así el reencuentro para transformar el poder de Zander. Durante la primera relación podía contemplar a Caris como otro desafío capaz de aumentar el placer de la conquista. En la segunda ya no basta con conquistar. Él necesita comprender. Y comprender exige que Caris decida confiarle aquello que se ha negado a entregarle durante años.

El título inglés, Running from the Storm, coloca la huida en primer plano. Caris intenta escapar de una tormenta que no desaparece porque la distancia no modifica aquello que siente. El título español cambia el paisaje exterior por el interior: Tormenta en el alma. La transformación es apropiada porque tres años después el verdadero temporal ya no está alrededor de los protagonistas. Está dentro de todo lo que todavía no han conseguido decirse.

El verdadero lujo no son los palacios ni los millones

Leídas seguidas, las tres novelas revelan algo que la sucesión de príncipes, magnates y hombres ricos puede ocultar. El lujo proporciona escenarios extraordinarios, pero la fantasía central necesita precisamente que exista algo que el lujo no pueda proporcionar.

Lysander puede ofrecer a Alyssa un mundo principesco, pero no puede comprar la certeza de que ha dejado atrás al hombre del que ella desconfía. Zak puede controlar hoteles en dos continentes, pero ninguna operación empresarial convierte en verdadera la historia que ha imaginado sobre Emma. Zander puede encontrar a Caris, pero encontrar su dirección no abre automáticamente la parte de ella que sigue cerrada.

Los tres chocan contra la misma frontera: la otra persona continúa siendo libre.

Eso hace que la resistencia femenina no sea un obstáculo puesto artificialmente para retrasar el final. Es aquello que da valor al final. Si Alyssa aceptara todo porque Lysander es príncipe, si Emma se rindiera porque Zak es rico o si Caris entregara inmediatamente su secreto porque Zander lo exige, ninguno de esos hombres tendría que cambiar.

La negativa crea el espacio de la transformación.

Y también intensifica el deseo. Quien está acostumbrado a conseguir atención fácilmente empieza a descubrir qué significa necesitar la atención de una persona concreta. Quien suele decidir las condiciones descubre que la mujer situada enfrente también puede establecer las suyas. Quien pensaba que sólo necesitaba conseguir otro encuentro comprende que en realidad necesita conseguir confianza.

La recompensa no es que un hombre poderoso desee a una mujer. Eso ocurre pronto. La verdadera recompensa consiste en verlo descubrir que para conservarla tendrá que ofrecer algo que no forma parte de su fortuna: vulnerabilidad.

Ahí las tres historias alcanzan su punto más dulce. Lysander, Zak y Zander pueden seguir siendo hombres seguros, ambiciosos y deseables. No necesitan convertirse en personajes completamente distintos. Lo que necesitan es encontrar a una mujer ante la que esas cualidades ya no sean suficientes por sí solas.

Tres novelas independientes que regresan juntas trece años después

El Ómnibus Bianca 496 es también un buen ejemplo de la segunda vida del fondo Harlequin. Las tres novelas no formaban originalmente una trilogía. Entre la obligación y el deseo había aparecido en español como Bianca 2166; Juego perverso, como Bianca 2168; y Tormenta en el alma, como Bianca 2169. Cada una tenía su propia circulación y su propio lugar dentro del enorme catálogo de la editorial.

La primera procede de Weight of the Crown, publicada originalmente por Christina Hollis en 2011. Las obras de Sharon Kendrick y Lee Wilkinson son de 2012. Todas llegaron al español en 2012, y la página legal de nuestro ejemplar deja constancia expresa de aquella publicación anterior.

En 2025 Harlequin volvió al archivo y las convirtió en una nueva unidad de 480 páginas. La edición digital conjunta apareció a comienzos de abril y la edición impresa conservada en Librería5 está fechada el 18 de abril. No estamos, por tanto, ante tres novedades, sino ante tres historias que han demostrado ser suficientemente reutilizables para regresar trece años después bajo otra cubierta.

El resultado obtiene incluso una coherencia nueva. La primera historia coloca a un príncipe entre deber y deseo. La segunda enfrenta a un magnate con la falsedad de sus propias certezas. La tercera lleva a un hombre nuevamente hasta una mujer cuyo verdadero motivo para marcharse continúa sin conocer.

Podrían haberse leído separadamente en 2012. En 2025 funcionan casi como una sesión prolongada de pérdida de control masculino cuidadosamente administrada en tres dosis.

El ejemplar conservado en Librería5

Nuestro volumen fue editado por Harlequin Ibérica, división de HarperCollins Ibérica, como Ómnibus Bianca n.º 496. La página legal lo fecha el 18 de abril de 2025 y conserva los títulos originales y copyrights de cada novela. La edición reúne las traducciones españolas que ya habían circulado anteriormente y alcanza 480 páginas.

La cubierta opta por una imagen única que no pertenece específicamente a ninguno de los tres argumentos. Una pareja elegante aparece sobre un paisaje nocturno de rascacielos, con el Chrysler Building al fondo, una imagen capaz de condensar lujo, ciudad y proximidad sin obligar al lector a identificarla con Lysander, Zak o Zander. La contracubierta dedica después un bloque independiente a cada novela y mantiene el distintivo «3 novelas inolvidables» junto a la fórmula «Pasión sin límite».

Título
Entre la obligación y el deseo / Juego perverso / Tormenta en el alma
Autoras
Christina Hollis / Sharon Kendrick / Lee Wilkinson
Títulos originales
Weight of the Crown / Playing the Greek's Game / Running from the Storm
Traducciones
José Manuel Hernández Robles / Daniel García Rodríguez / Jesús Gómez Gutiérrez
Editorial
Harlequin Ibérica / HarperCollins Ibérica
Colección
Ómnibus Bianca
Número
496
Edición conservada
18 de abril de 2025
Publicación original
2011 / 2012 / 2012
Publicación española original
2012
ISBN
978-84-1074-471-4
Depósito legal
M-2443-2025
Extensión
480 páginas
Impresión
Black Print, España
Precio impreso
8,70 €
Papel
Certificación FSC C159065

Cuando el sí sólo vale porque antes podía decirse no

Las tres novelas terminan revelando la misma diferencia entre conseguir atención y conseguir una elección.

Lysander puede despertar fantasías con sólo aparecer como príncipe, pero Alyssa necesita descubrir al hombre que existe cuando termina la fiesta y empiezan las responsabilidades. Zak puede imponer un traslado intercontinental, pero Emma no se convierte por ello en la mujer que él había decidido imaginar. Zander puede volver después de tres años con toda su seguridad intacta, pero Caris sigue poseyendo una parte de la historia que sólo puede entregarse voluntariamente.

Ese es el momento donde el poder cambia de significado. Ya no importa quién tiene el país, el hotel, el dinero o la posición social. Importa quién es capaz de mostrarse ante otra persona sin saber de antemano cuál será la respuesta.

Y quizá por eso estas historias sobreviven tan bien a su fecha de publicación. Podemos reconocer inmediatamente la fantasía del príncipe, del magnate o del hombre imposible. Pero debajo del lujo existe una satisfacción mucho menos extravagante y mucho más íntima: contemplar a alguien acostumbrado a ser deseado descubriendo que, por primera vez, desea ser elegido.

Alyssa puede elegir a Lysander.

Emma puede elegir a Zak.

Caris puede finalmente confiar en Zander.

Pero sólo cuando ellos han aprendido que ninguna de esas decisiones les pertenecía de antemano.

Fuentes consultadas

Ejemplar de Entre la obligación y el deseo / Juego perverso / Tormenta en el alma conservado en Librería5: cubierta, contracubierta, página legal y comienzo del prólogo de la primera novela.

Bookish — edición conjunta de 2025: comprobación del Ómnibus Bianca n.º 496, fecha, ISBN, 480 páginas, dimensiones y traductores.

Google Play Books — edición conjunta de 2025: sinopsis editoriales de las tres novelas y comprobación de su reunión actual.

Casa del Libro — Entre la obligación y el deseo: edición española de 2012, Bianca 2166, extensión y traducción de José Manuel Hernández Robles.

Mills & Boon — Weight of the Crown: presentación editorial de Lysander Kahani y Alyssa Dene dentro de la edición británica recopilatoria.

Christina Hollis — archivo de 2011: comentarios de la autora durante la promoción original sobre Rosara, Lysander y Alyssa y el proceso de creación de la ambientación ficticia.

Casa del Libro — Juego perverso: edición española de 2012, Bianca 2168, argumento y traducción de Daniel García Rodríguez.

Google Play Books — Playing the Greek's Game: contexto del matrimonio anterior de Emma, su carrera como diseñadora y la desconfianza inicial de Zak Constantinides.

Google Books — Tormenta en el alma: edición española de 2012, argumento, traducción de Jesús Gómez Gutiérrez y datos bibliográficos.

Google Play Books — adaptación de Running from the Storm: información adicional sobre los tres años transcurridos, la nueva vida de Caris y el reencuentro con Zander.