El eros de sienes plateadas · Sagitario, 1969
Hubo un tiempo en que cumplir cuarenta años significaba entrar en la madurez, abandonar ciertas ilusiones y empezar a aceptar que algunas cosas pertenecían definitivamente a la juventud. Entre ellas, según una creencia bastante extendida, se encontraba el amor apasionado. El deseo tenía una edad socialmente aceptable y, una vez superada, su persistencia podía despertar burlas, sospechas e incluso reprobación moral.
En 1969, la editorial barcelonesa Sagitario publicó El amor después de los 40, de Wolfgang Bühl, con un subtítulo que hoy resulta casi tan expresivo como el título principal: El eros de sienes plateadas. El libro, originalmente aparecido en alemán en 1961, defendía la posibilidad de mantener una vida afectiva y sexual durante la madurez y cuestionaba los prejuicios que transformaban el envejecimiento en una supuesta renuncia obligatoria al placer.
Lo interesante es que la obra se movía entre dos mundos. Por una parte, rechazaba la idea de que la sexualidad terminara con la juventud; por otra, todavía utilizaba categorías propias de la sexología de mediados del siglo XX, cuando las nociones de normalidad, desviación y perversión ocupaban un lugar central en numerosos tratados. Su lectura permite observar no solamente cómo se entendía el amor a cierta edad, sino también cómo comenzaba a cambiar la manera de hablar públicamente sobre él.
De las sienes grises al amor después de los cuarenta
El título alemán de la obra, Eros mit grauen Schläfen, puede traducirse aproximadamente como «Eros con sienes grises». La edición original llevaba además un subtítulo mucho más extenso, que la identificaba como un estudio sobre los fundamentos psicológicos y los problemas de la experiencia y la conducta sexuales en el otoño de la vida. Fue publicada en 1961 por Albert Müller Verlag, en Rüschlikon, Suiza, cerca de Zúrich.
La comparación entre ambos títulos revela una decisión editorial significativa. El original alemán presenta el problema como una cuestión relacionada con el envejecimiento, sin fijar en el título una edad concreta. La versión española convierte esa noción en una frontera precisa: los cuarenta años. No sabemos si la elección respondió a consideraciones comerciales, culturales o a ambas cosas, pero su efecto resulta evidente. El público al que se dirige deja de ser exclusivamente el de las personas mayores para abarcar también a quienes acaban de entrar en lo que entonces se consideraba la plena madurez.
La expresión «sienes plateadas» conserva, sin embargo, el carácter literario del original. El pelo que comienza a encanecer representa el paso del tiempo, mientras que Eros, el dios griego del deseo, personifica una fuerza que aparentemente debería pertenecer a la juventud. El título reúne ambas imágenes para discutir su supuesta incompatibilidad: el cuerpo envejece, pero eso no significa necesariamente que desaparezca el deseo.
La distinción entre edad biológica y edad social es fundamental para comprender el libro. Cumplir cuarenta años no produce una transformación universal y repentina de la sexualidad. Lo que sí puede cambiar es la manera en que una sociedad espera que se comporten las personas de esa edad. En la España de 1969, por ejemplo, el matrimonio, la maternidad, la paternidad y la respetabilidad pública condicionaban con fuerza lo que se consideraba apropiado. Una persona madura podía experimentar deseos perfectamente ordinarios y, sin embargo, sentir que debía ocultarlos para no contradecir su papel social.
La obra de Bühl se entiende mejor desde esa tensión. Su propósito, tal como lo presenta la edición española, no consiste en prometer una juventud interminable, sino en cuestionar que la madurez imponga por sí sola el abandono de la intimidad. Lo que hoy puede parecer una afirmación evidente era una cuestión culturalmente conflictiva en una época que asociaba estrechamente la sexualidad con la reproducción y reservaba buena parte de sus representaciones públicas a los cuerpos jóvenes.
Un tratado sobre la crisis, las desviaciones y la superación
El índice de nuestro ejemplar permite reconstruir con precisión la arquitectura del libro. Sus 240 páginas se organizan en tres grandes partes: El tema, que comienza en la página 9; Los hechos, desde la página 27; y Conclusiones, a partir de la 225. El núcleo central comprende tres capítulos: La crisis, Desviaciones y perversiones y La superación, que empiezan respectivamente en las páginas 27, 97 y 167.
Esta organización muestra que Bühl no plantea el asunto como una simple recopilación de recomendaciones matrimoniales. El recorrido anunciado va de la identificación de un problema a su examen y después a las posibilidades de afrontarlo. La crisis constituye el punto de partida, la sección dedicada a las desviaciones introduce las categorías con las que la sexología de la época clasificaba ciertas conductas y la superación representa la posibilidad de modificar situaciones consideradas insatisfactorias.
La presentación de las solapas refuerza esa lectura. El texto editorial afirma que, después de los cuarenta años, numerosos hombres y mujeres empiezan a prescindir del erotismo, no necesariamente por una imposibilidad física, sino por presiones sociales y por el temor a ser juzgados. Menciona expresamente la menopausia y el climaterio, pero también una forma de censura colectiva que desacredita las relaciones amorosas de las personas maduras.
Entre los ejemplos de esa censura aparecen dos expresiones particularmente reveladoras: «viejo verde» y «vieja loca». No son equivalentes exactos. La primera suele convertir el deseo masculino tardío en motivo de burla o sospecha; la segunda ridiculiza la libertad afectiva de una mujer que no se comporta conforme a las expectativas de su edad. Ambas reducen a una caricatura comportamientos que, en circunstancias semejantes, podrían resultar aceptables en personas jóvenes.
Según la presentación editorial, el autor recurre a casos auténticos, históricos y contemporáneos para discutir estas ideas. La identificación individual de esos casos y el examen de sus fuentes exigirían consultar el desarrollo íntegro del volumen; el índice y las solapas no permiten reconstruirlos con seguridad. Lo que sí documentan es el planteamiento de la obra: cuestionar determinados prejuicios mediante una combinación de observaciones, ejemplos y argumentos psicológicos.
Es significativo que las conclusiones no se anuncien hasta la página 225. El volumen dedica, por tanto, la mayor parte de su extensión a desarrollar el problema antes de formular el cierre. Más que un breve folleto de consejos, se presenta como un ensayo divulgativo de cierta amplitud, dirigido a lectores interesados en los cambios de la vida afectiva y sexual.
El deseo, el envejecimiento y el derecho a seguir amando
La cuestión central del libro continúa teniendo interés: ¿por qué una sociedad habría de considerar impropio que una persona madura conserve deseos, busque una nueva pareja o quiera disfrutar de su intimidad? Detrás de esa pregunta se encuentra una concepción de la sexualidad que la reduce a una etapa de la vida, frecuentemente identificada con la juventud reproductiva.
Durante mucho tiempo se confundieron tres fenómenos distintos: el envejecimiento del organismo, los cambios en las relaciones personales y las expectativas sociales sobre el comportamiento sexual. Es evidente que el cuerpo cambia con la edad, pero de ello no se desprende que todas las personas experimenten los mismos cambios, que estos ocurran al mismo tiempo ni que cualquier modificación física implique la desaparición del interés erótico.
La menopausia constituye un ejemplo especialmente claro. Se trata de un proceso biológico, pero históricamente también ha estado rodeado de significados culturales. El final de la etapa reproductiva podía interpretarse erróneamente como el final de la sexualidad femenina. Esa identificación confundía reproducción, deseo y placer, tres dimensiones relacionadas pero no equivalentes.
Algo semejante ocurría con los hombres. El envejecimiento podía asociarse a una pérdida inevitable de virilidad, hasta convertir cualquier cambio en la respuesta sexual en una amenaza para la identidad masculina. De ese modo, las dificultades reales podían agravarse con sentimientos de vergüenza, temor al fracaso o incapacidad para hablar abiertamente con la pareja.
La importancia histórica de un libro como el de Bühl reside en que se opone, al menos en su planteamiento declarado, a la obligación de aceptar pasivamente esas interpretaciones. Las solapas sostienen que muchas renuncias proceden de prejuicios y que la madurez no debe confundirse automáticamente con una incapacidad para mantener relaciones íntimas.
La afirmación necesita, sin embargo, un matiz. Defender la continuidad de la sexualidad no debería convertirse en una nueva obligación de permanecer sexualmente activo. Una persona puede mantener interés erótico, modificar sus preferencias o perder voluntariamente ese interés sin que ninguna de esas situaciones determine por sí sola su valor o su bienestar. La autonomía consiste también en poder decidir qué lugar ocupa la sexualidad en cada etapa de la existencia.
Desde esa perspectiva, la cuestión más importante no es si alguien conserva a los sesenta o setenta años las mismas capacidades que a los veinte, sino si puede vivir sus relaciones sin verse reducido a una imagen social preconcebida. La sexualidad madura deja entonces de presentarse como una imitación imperfecta de la juventud y adquiere una identidad propia.
La paradoja de las «desviaciones y perversiones»
El aspecto que más distancia establece entre el libro de 1961 y la sensibilidad contemporánea aparece en el título de su segundo capítulo: Desviaciones y perversiones. La expresión ocupa una posición central en la estructura del volumen y remite a una larga tradición de clasificación médica y psicológica de la conducta sexual.
Durante el siglo XIX y buena parte del XX, numerosos autores intentaron establecer fronteras entre sexualidad normal y anormal. En ese proceso se mezclaron observaciones clínicas, hipótesis biológicas y juicios morales que no siempre resultaban fáciles de separar. La terminología de la época podía presentar como problemas médicos comportamientos que posteriormente serían comprendidos de manera diferente.
El término «perversión» constituye un ejemplo de esa dificultad. En el lenguaje corriente encierra una condena moral; en numerosos textos antiguos de sexología se utilizaba además como categoría técnica para describir conductas que se apartaban de determinadas normas. Esa aparente neutralidad científica podía ocultar presupuestos culturales sobre el matrimonio, los papeles de hombres y mujeres o las formas aceptables de deseo.
No podemos determinar exclusivamente por el índice qué conductas incluye Bühl en ese capítulo ni cuál es su valoración concreta de cada una. Sería incorrecto atribuirle posiciones que no hemos comprobado en el texto completo. Pero la utilización de esa terminología sí permite situar la obra en un momento intelectual anterior a importantes transformaciones de las clasificaciones diagnósticas y de los derechos sexuales.
La paradoja resulta especialmente interesante porque el propio libro pretende combatir los prejuicios sobre la sexualidad madura. Un autor puede cuestionar una frontera social —la que identifica el deseo con la juventud— y al mismo tiempo trabajar con otras categorías heredadas de su época. No existe contradicción necesaria en ello: las ideas no evolucionan todas a la vez, y una obra innovadora en un aspecto puede conservar presupuestos antiguos en otro.
Esta es una de las razones por las que conviene leer los manuales históricos sin exigirles que empleen exactamente el lenguaje de nuestros días, pero también sin aceptar sus clasificaciones como verdades intemporales. Su terminología revela tanto el conocimiento disponible como las ideas culturales que intervenían en la construcción de ese conocimiento.
La España de 1969: sexo, matrimonio y respetabilidad
La llegada del libro a España en 1969 añade una dimensión histórica que no puede obtenerse únicamente de su edición original suiza. La sociedad española estaba sometida a un régimen político que concedía una enorme importancia a la moral pública, a la familia y a los modelos tradicionales de conducta. La sexualidad constituía un asunto particularmente vigilado, aunque eso no significa que no existieran publicaciones dedicadas a su estudio o divulgación.
La historiadora Mónica García Fernández ha investigado los manuales de educación sexual y conyugal publicados durante el franquismo. En un estudio aparecido en la revista Ayer en 2017, muestra cómo algunas obras introducían explicaciones médicas sobre el placer y recomendaban una mayor consideración de las necesidades sexuales femeninas, pero al mismo tiempo conservaban relaciones profundamente desiguales entre hombres y mujeres.
La investigación permite evitar una simplificación histórica: no todos los manuales publicados durante la dictadura defendían exactamente las mismas posiciones ni todos guardaban silencio sobre el placer. Existía una producción editorial que intentaba conciliar el discurso médico, las expectativas matrimoniales y las normas sociales vigentes. En ocasiones, esa conciliación daba lugar a contradicciones notables: se reconocía la existencia del deseo femenino, pero se subordinaba su expresión a la autoridad del marido y a la estabilidad del matrimonio.
El estudio de García Fernández analiza publicaciones españolas de 1946 a 1968, por lo que no puede utilizarse como prueba de lo que Bühl escribió en cada capítulo de la edición de 1969. Sí proporciona un marco muy útil para comprender el ambiente editorial en el que Sagitario ofreció al público español una traducción de su obra.
La fecha también importa por la transformación del propio mercado del libro. En 1968 había aparecido en España El libro de la vida sexual, una publicación que incorporaba referencias a investigaciones sexológicas internacionales y que la historiografía considera representativa de cambios en la divulgación sexual. El volumen de Bühl pertenece a ese entorno de creciente circulación de obras que trataban de presentar la intimidad mediante argumentos psicológicos y científicos, aunque todavía dentro de un contexto de fuertes restricciones sociales.
La censura franquista no se limitaba a prohibiciones explícitas: la legislación de prensa de 1966 permitía perseguir publicaciones por vulnerar criterios de moral pública. El Archivo General de la Administración conserva y ha divulgado documentación sobre expedientes de esa naturaleza. La existencia de esos mecanismos ayuda a entender el contexto, pero no constituye prueba de que este título concreto fuera censurado. No hemos localizado documentación que permita afirmar que la edición de Sagitario sufriera cortes o modificaciones impuestas por las autoridades.
Precisamente por eso el ejemplar merece conservarse como documento de época. Demuestra que en 1969 se comercializaba en España una obra dedicada a discutir el deseo durante la madurez, presentada al público como literatura de sexología y respaldada por una editorial que consideraba posible encontrar lectores para semejante asunto.
De Kinsey a la sexualidad durante toda la vida
Cuando Bühl publicó el original alemán en 1961, el estudio científico de la sexualidad humana había experimentado importantes cambios. Alfred Kinsey y sus colaboradores habían publicado Sexual Behavior in the Human Male en 1948 y Sexual Behavior in the Human Female en 1953. Aquellas investigaciones, basadas en miles de entrevistas, documentaron una diversidad de experiencias y comportamientos que desbordaba las representaciones sociales dominantes.
Los informes Kinsey no estaban libres de limitaciones metodológicas, especialmente en la selección y representatividad de sus participantes. El propio Instituto Kinsey explica su importancia histórica y reconoce la necesidad de evaluar críticamente los métodos utilizados. No obstante, contribuyeron a que las afirmaciones sobre la conducta sexual dejaran de apoyarse exclusivamente en modelos morales o en observaciones clínicas aisladas.
En 1966, William Masters y Virginia Johnson publicaron Human Sexual Response, una investigación que añadió observaciones fisiológicas al estudio de la respuesta sexual humana. Esta obra apareció cinco años después del original de Bühl, aunque tres antes de la edición española que conservamos. La diferencia cronológica es esencial: no podemos atribuir al libro alemán de 1961 conocimientos o conclusiones que se divulgaron posteriormente.
La evolución científica posterior ha modificado profundamente la manera de comprender la sexualidad y el envejecimiento. Actualmente se reconoce que las experiencias sexuales son diversas, que los cambios fisiológicos varían entre individuos y que la salud sexual no puede reducirse a la ausencia de enfermedades o dificultades orgánicas.
La Organización Mundial de la Salud subraya que la salud sexual tiene relevancia durante toda la vida, incluida la vejez, y que comprende dimensiones físicas, emocionales, mentales y sociales. También destaca la importancia del respeto, la seguridad y la ausencia de coacción o discriminación en las relaciones.
En 2023, una revisión publicada en Maturitas examinó investigaciones sobre las necesidades de salud sexual de las personas mayores de cincuenta años. Sus autores identificaron problemas relacionados con los prejuicios culturales, las dificultades para expresar necesidades y la insuficiente preparación de determinados profesionales para abordar estas cuestiones. También señalaron que la evidencia disponible sobre algunas intervenciones sigue siendo limitada.
La comparación histórica resulta reveladora. Más de sesenta años después de la publicación alemana de Bühl, la investigación continúa encontrando barreras vinculadas a las expectativas sociales sobre la sexualidad durante la vejez. Ha cambiado notablemente el lenguaje científico, se han ampliado los conocimientos médicos y han evolucionado las concepciones de autonomía personal, pero algunos prejuicios todavía persisten.
Esto no convierte a Bühl en precursor demostrado de todas las ideas actuales. Su obra pertenece a su propio contexto y debe valorarse dentro de él. Lo que sí permite reconocer es la continuidad de una pregunta: ¿hasta qué punto las limitaciones que atribuimos a la edad proceden del organismo y hasta qué punto se encuentran reforzadas por la forma en que una sociedad interpreta el envejecimiento?
Una edición de 2.000 ejemplares y 240 páginas
El volumen conservado en Librería5 corresponde a la primera edición española de 1969, publicada por Sagitario, S. A., en Barcelona. La página legal contiene un dato bibliográfico especialmente útil: la indicación «1.ª Edición, 1 - 2.000 ej.». Esto identifica una tirada declarada de dos mil ejemplares. No demuestra cuántos llegaron efectivamente a venderse, pero permite conocer la magnitud prevista de esta primera impresión.
La misma página confirma el copyright original de 1961 a nombre de Albert Müller Verlag, Rüschlikon-Zurich, y el de la versión española de 1969 a nombre de Sagitario. El depósito legal es B. 40.124-1969. La línea de impresión sitúa el trabajo tipográfico en un establecimiento de la calle Santa Eulalia, número 51, de Hospitalet, Barcelona. El ejemplar contiene 240 páginas.
La comparación con las referencias bibliográficas externas ofrece un detalle interesante. Una descripción comercial del original alemán de 1961 le atribuye 259 páginas y encuadernación en tela. En cambio, una ficha de Librería Salambó describe la edición española de Sagitario con 236 páginas. Nuestro ejemplar conserva 240. No disponemos de datos suficientes para determinar si esa diferencia responde a criterios de recuento, páginas no numeradas o alguna otra circunstancia editorial. Tampoco hay fundamento para concluir que la traducción española haya eliminado necesariamente partes del original alemán.
Hay otra pequeña variante bibliográfica. Algunos catálogos denominan el subtítulo español El eros de las sienes plateadas, mientras que la cubierta de nuestro ejemplar imprime El eros de sienes plateadas, sin el artículo «las». Es una diferencia menor, pero precisamente este tipo de variantes justifica documentar el libro real y no limitarse a reproducir una ficha de segunda mano.
La presentación material también conserva interés. Se trata de un volumen en rústica con solapas, de formato manejable, cuya portada muestra a una pareja madura mirándose frente a frente. El diseño emplea grandes letras negras, una fotografía de color y una composición editorial característica del libro divulgativo de finales de los años sesenta.
La contraportada ofrece una imagen diferente: una pareja de edad más avanzada, en actitud afectuosa, bajo una frase atribuida a W. Bühl que describe el amor de la persona madura como una sexualidad ampliamente espiritualizada. Esa elección introduce un matiz importante en la promoción del libro. La sexualidad no se presenta exclusivamente como una cuestión de rendimiento físico, sino también como una relación afectiva que puede adquirir otros significados con los años.
En la zona inferior de la contraportada aparece la denominación Vida Nova, acompañada de la indicación «Rama Sexología». La existencia de esta presentación permite relacionar el ejemplar con la organización temática de la editorial, aunque no consta aquí un número individual de colección.
Las solapas ofrecen todavía otra pista sobre el catálogo de Sagitario. Una de ellas está dedicada a anunciar Sex appeal y erótica en la vida matrimonial, de Sybille Hilton. Incluye un antiguo proverbio latino sobre el comportamiento de los animales después del coito y presenta la obra anunciada como una reflexión sobre el perfeccionamiento de la vida amorosa matrimonial. Se trata de publicidad de otro título de la editorial, no de un capítulo escrito por Bühl.
Este anuncio permite apreciar cómo se agrupaban comercialmente asuntos que hoy podrían distribuirse entre psicología, educación sexual, medicina, relaciones de pareja y estudios sobre el envejecimiento. El libro de Bühl no era un objeto aislado: formaba parte de una oferta divulgativa que encontraba en la vida íntima un campo de interés editorial.
La distancia entre la cubierta y las solapas es también significativa. La portada propone la posibilidad del amor después de una edad considerada crítica; el anuncio interior se centra en la técnica y el perfeccionamiento de la vida conyugal. Dos formas diferentes de presentar la sexualidad al público de la época, reunidas en un mismo objeto editorial.
Visto desde el presente, quizá lo que más sorprende de El amor después de los 40 no sea su defensa de la sexualidad madura, sino la edad elegida para anunciarla. La frontera de los cuarenta años parece hoy demasiado temprana para hablar del otoño de la vida. Pero precisamente esa distancia cultural constituye su valor histórico. Los cuarenta años del título dicen tanto sobre las expectativas sociales de 1969 como sobre los problemas que el autor pretendía analizar.
El libro queda así situado entre dos transformaciones: la de una sociedad que empezaba a discutir públicamente la sexualidad más allá de la juventud y la de una disciplina científica cuyas categorías estaban cambiando. Algunas de sus palabras pertenecen inequívocamente al pasado; la pregunta acerca del derecho a vivir el afecto y el deseo sin ser juzgado por la edad conserva, en cambio, una vigencia reconocible.
Ficha bibliográfica del ejemplar
Fuentes consultadas
- Fuente primaria: Wolfgang Bühl, El amor después de los 40. El eros de sienes plateadas, Sagitario, Barcelona, 1969. Primera edición española, 240 páginas. Ejemplar conservado en Librería5.
- Bibliografía alemana de obras psicológicas y sexológicas. Registro de Eros mit grauen Schläfen, Wolfgang Bühl, Rüschlikon, 1961, con el subtítulo original completo.
- Bücher-Börse: descripción de la edición alemana de 1961. Datos de editorial, lugar de publicación, paginación y encuadernación.
- Librería Salambó: edición española de 1969. Ficha comparativa que consigna 236 páginas y una variante del subtítulo.
- Mónica García Fernández, «Sexualidad y armonía conyugal en la España franquista», Ayer, 105 (2017), pp. 215–238. Investigación histórica sobre los manuales sexuales y conyugales publicados entre 1946 y 1968.
- Instituto Kinsey, historia de la investigación sexual. Documentación institucional sobre los informes de 1948 y 1953 y su influencia científica.
- Organización Mundial de la Salud, «Redefining sexual health for benefits throughout life», 2022. Marco contemporáneo sobre salud sexual a lo largo de la vida.
- Stowell y otros, «Promoting sexual health in older adults: Findings from two rapid reviews», Maturitas, 177 (2023). Revisión de investigaciones sobre necesidades y promoción de la salud sexual en la edad avanzada.