El varón domado — Esther Vilar

 

Título del libro "Elvarón domado"

Ensayo · Edición española de 1973 · Biblioteca Librería5

Portada de El varón domado, de Esther Vilar, edición Grijalbo de 1973
Portada de la primera edición española de Grijalbo, publicada en 1973.

Anatomía de una provocación sobre el amor, el matrimonio y el poder

Título original: Der dressierte Mann.

Traducción: Máximo Estrella.

Edición catalogada: Ediciones Grijalbo, S. A. · primera edición española · Barcelona, 1973.

Género: ensayo polémico · relaciones entre los sexos · crítica social.

ISBN: 84-253-0270-6.

Fotografías del ejemplar perteneciente al catálogo de Librería5.

El varón domado es uno de esos libros cuya mera presencia en una estantería parece anunciar una discusión. Publicado originalmente en alemán en 1971, el ensayo de Esther Vilar invierte deliberadamente el relato habitual sobre las relaciones entre los sexos: no presenta a la mujer como víctima principal del orden social, sino como beneficiaria de un sistema doméstico, sentimental y económico que, según la autora, adiestra al hombre para trabajar, competir y sostenerla. La tesis es extrema, provocadora y conscientemente unilateral. Precisamente por ello, el libro se convirtió en un artefacto polémico de gran eficacia retórica.

Presentación

Hay libros que aspiran a demostrar y otros que aspiran a perturbar. El varón domado pertenece inequívocamente al segundo grupo. Esther Vilar no construye una investigación académica sostenida sobre estadísticas, estudios de campo o una revisión sistemática de fuentes. Construye una acusación. Su objetivo es arrebatar al lector una certeza: la idea de que el poder dentro de las relaciones entre hombres y mujeres siempre fluye en una única dirección.

El punto de partida consiste en cambiar la posición del observador. Aquello que suele describirse como privilegio masculino —el trabajo remunerado, la autoridad pública, la obligación de proveer o la disposición a asumir riesgos— aparece en Vilar como una forma de servidumbre. A la inversa, aquello que suele presentarse como dependencia femenina —la permanencia en el hogar, la protección económica o la centralidad de la maternidad— se interpreta como una fuente de poder.

La autora transforma así el matrimonio, el enamoramiento y la división sexual del trabajo en un sistema de intercambio. El hombre aporta tiempo, energía, prestigio y dinero. La mujer administra afecto, sexualidad, aprobación y pertenencia familiar. El lenguaje romántico no sería, desde esta perspectiva, la descripción inocente de ese vínculo, sino la ideología que lo ennoblece y lo mantiene.

Esta inversión explica tanto la fuerza como las limitaciones de la obra. Vilar observa aspectos que otros relatos dejan fuera, pero tiende a convertirlos en una explicación total. Sus intuiciones pueden ser sugerentes; sus generalizaciones, excesivas. El libro debe leerse sabiendo que su método no es la ponderación, sino el desequilibrio deliberado.

La primera edición española de Grijalbo

El ejemplar fotografiado corresponde a la primera edición española publicada por Ediciones Grijalbo, S. A. en Barcelona en 1973. La página legal indica que la traducción de Máximo Estrella se realizó a partir de la primera edición de Bertelsmann Sachbuchverlag, aparecida en Viena en 1971.

La distancia de apenas dos años entre la edición alemana y la española muestra la rapidez con la que la obra fue incorporada al mercado editorial hispánico. No se presentó como un ensayo reservado a especialistas, sino como un libro de intervención inmediata, destinado a participar en las discusiones sobre emancipación, matrimonio, trabajo, sexualidad y transformación de las costumbres.

Autora Esther Vilar
Título El varón domado
Título original Der dressierte Mann
Traducción Máximo Estrella
Editorial Ediciones Grijalbo, S. A.
Lugar Barcelona
Edición Primera edición española
Año
ISBN 84-253-0270-6
Depósito legal B. 837-1973
Impresión Gráficas Diamante
Sobrecubierta J. Farré
Fotografía del dorso Esther Vilar
Encuadernación visible Tapa dura roja con sobrecubierta

Los derechos de la obra figuran a nombre de Esther Vilar en 1971 y los de la edición española a nombre de Ediciones Grijalbo en 1973. La dirección editorial impresa es Aragón, 386, Barcelona, 9. El volumen fue impreso por Gráficas Diamante, con domicilio en la calle Zamora, 83, Barcelona-5.

Nota bibliográfica: la página legal declara expresamente «Primera edición». Las fotografías disponibles no muestran el número total de páginas, las dimensiones exactas del volumen, la tirada ni el precio original.

VILAR, Esther. El varón domado. Traducción de Máximo Estrella. Barcelona: Ediciones Grijalbo, 1973. Título original: Der dressierte Mann. ISBN 84-253-0270-6.

El ejemplar fotografiado

Las imágenes conservan los elementos esenciales para identificar la edición: portada, contracubierta, página legal, dedicatoria y las dos solapas de la sobrecubierta. Esta documentación permite estudiar el libro no solo como texto, sino también como objeto editorial.

Descripción material del ejemplar

El ejemplar conserva la sobrecubierta original, una circunstancia relevante tanto para la identificación como para su interés documental. En numerosos libros de uso corriente de los años sesenta y setenta, esta pieza exterior desapareció pronto: podía retirarse durante la lectura, romperse en los traslados o desecharse cuando comenzaba a mostrar deterioro.

Bajo la sobrecubierta se aprecia una encuadernación rígida de color rojo. El papel interior presenta una tonalidad crema y un amarilleamiento compatible con el envejecimiento natural de un libro publicado hace más de medio siglo. En las páginas fotografiadas no se observan firmas de propiedad, sellos de biblioteca, subrayados ni anotaciones manuscritas.

Elementos conservados

  • Portada de la sobrecubierta.
  • Contracubierta con fotografía.
  • Las dos solapas editoriales.
  • Página legal completa.
  • Dedicatoria de la autora.
  • Tapa rígida visible bajo la camisa.

Desgastes visibles

  • Rozaduras sobre el fondo negro.
  • Desgaste en bordes y esquinas.
  • Pequeños desgarros superiores.
  • Pérdidas parciales de papel y tinta.
  • Arrugas y dobleces en la camisa.
  • Oscurecimiento del papel interior.

Sin examinar físicamente el volumen, el estado puede describirse de forma orientativa como el de un ejemplar usado, completo en las partes documentadas y con una sobrecubierta fatigada, pero todavía suficientemente conservada para reconstruir su diseño y su estrategia comercial.

No se han fotografiado por separado el lomo, los cortes del libro, las guardas ni la totalidad del bloque de páginas. Por ello, cualquier valoración del estado debe limitarse a los elementos visibles.

La sobrecubierta como declaración de guerra editorial

El diseño exterior resume visualmente el tono del libro. El negro domina el fondo, mientras que el rojo encierra una ilustración satírica de contenido sexual y agresivo. Sobre esa combinación aparece el título en grandes caracteres blancos. No hay serenidad, neutralidad ni voluntad de pasar inadvertido.

La cubierta presenta la obra como una intervención. El lector no encuentra la promesa de un tratado académico, sino el anuncio de una controversia. Negro, rojo y blanco funcionan como colores de confrontación: peligro, ruptura, acusación y visibilidad inmediata.

La contracubierta adopta una estrategia distinta. En lugar de reproducir un resumen, muestra una fotografía en blanco y negro de Esther Vilar. La autora aparece joven, mirando hacia la cámara, con una expresión que puede leerse como irónica o desafiante. La editorial convierte así a la escritora en parte del acontecimiento.

El libro no vende solamente una tesis. Vende a una mujer que acusa públicamente a las mujeres de haber construido un sistema favorable a sus intereses. La identidad de Vilar hace que el argumento resulte más perturbador: la crítica no parece proceder desde el exterior, sino desde una supuesta conocedora de los mecanismos internos de su propio sexo.

La sobrecubierta no promete equilibrio. Promete una inversión completa del relato y una lectura ante la que, según la propia campaña editorial, resulta difícil permanecer neutral.

La campaña de recepción alemana

Las solapas reúnen juicios atribuidos a diversos periódicos y medios alemanes. La selección construye una imagen muy precisa de la autora: brillante, heterodoxa, colérica, divertida, provocadora e imposible de ignorar.

Grijalbo no intenta ocultar la división que provoca la obra. La convierte en un argumento comercial. El lector es invitado a entrar en una disputa ya existente, casi como si la compra del libro exigiera adoptar una posición.

Transcripción de la primera solapa

ESTHER VILAR ha dado media vuelta a la marcha emancipatoria: el Señor es la mujer. Ella doma al hombre con traidores trucos para hacer de él un esclavo sumiso, y luego lo lanza afuera, a la vida hostil, para que gane dinero. «Como contraprestación» le pone «la vagina a su disposición a intervalos regulares»...

Así de impetuosa e hirientemente, pero con algún encanto, resuelve Esther Vilar el arcaico enigma tejido en torno al mundo de la Mujer, y desenmascara a sus compañeras de sexo como a unas empedernidas explotadoras que obtienen su buen capital de la mera anatomía (Der Spiegel, Hamburgo). Un libro brillantemente escrito, divertido, provocador (Neue Ruhr Zeitung, Essen). Esther Vilar mueve a contradecirla en muchas de sus heterodoxas ideas. Pero, sinceramente hablando, no es posible contradecirla (Abendzeitung, Munich). La llaman «el Karl Marx de los hombres» (Kölner Stadtanzeiger, Colonia). Sea dicho en voz baja a los varones: no hay que dejar de leer lo que dice la Vilar sobre la relación de las mujeres entre ellas (Der Tagesspiegel, Berlín). La primera defensora de los derechos del...

El texto continúa en la segunda solapa.

Transcripción de la segunda solapa

...varón que aparece en la escena literaria (la Televisión Alemana en el programa Titel, Thesen, Temperamente). La Vilar tiene una cosa en común con la música de Wagner: le es muy difícil al que la escucha mantenerse neutral. Está a favor o está en contra. Contagiado por la cólera de la autora, el lector no puede sino convertirse en vilarista o antivilarista (Deutsches Allgemeines Sonntagsblatt, Hamburgo). Si todavía hubiera gente que leyera por divertirse, este libro tendría que ser un bestseller (Sebastian Haffner).

Nota biográfica impresa en la sobrecubierta

ESTHER VILAR nació en Buenos Aires en 1935, de padres emigrados de Alemania. Ha vagabundeado por media América, África y Europa, de secretaria, obrera industrial, vendedora, intérprete y representante. Obtuvo un grado en medicina y llegó a Alemania con una beca; allí estudió sociología y trabajó de médico ayudante en un hospital. Además de El varón domado, ha publicado El varón que siguió a la muerte de Picasso (teatro), Hombre y muñeca (novela-comic) y Sobre la fuerza de la estupidez (ensayo).

La parte inferior de la segunda solapa atribuye la sobrecubierta a J. Farré y la fotografía del dorso a Esther Vilar. La transcripción conserva las grafías impresas en el ejemplar.

La dedicatoria: el programa del libro en unas líneas

Antes de comenzar el ensayo, Vilar dedica la obra no a una persona concreta, sino a quienes, según ella, escapan de la lógica general del adiestramiento, la seducción y el intercambio económico.

Este libro está dedicado
a las personas que no aparecen en él:
a los pocos hombres que no se dejan amaestrar
y a las pocas mujeres que no son venales.
Y a los seres afortunados que no tienen
valor mercantil, por ser demasiado viejos,
demasiado feos o demasiado enfermos.

E. V.

La dedicatoria introduce tres conceptos centrales. El primero es el amaestramiento: el hombre habría sido educado para producir, proteger y mantener. El segundo es la venalidad: la relación amorosa quedaría contaminada por un intercambio material que el lenguaje sentimental se niega a reconocer. El tercero es el valor mercantil, es decir, la medida en que una persona puede ser deseada, empleada, protegida o utilizada.

El recurso retórico consiste en sustituir el vocabulario del amor por el de la economía, la doma y el comercio. Donde el lenguaje convencional habla de enamoramiento, matrimonio, cuidado o familia, Vilar identifica trabajo, recompensa, dependencia, administración y explotación.

¿De qué trata El varón domado?

La tesis central puede resumirse del siguiente modo: el hombre moderno no sería el soberano del sistema patriarcal que suele describirse, sino un trabajador domesticado desde la infancia para entregar su tiempo, su energía y sus ingresos a la mujer.

La mujer, por su parte, habría aprendido a obtener seguridad material mediante la administración de su atractivo, de la sexualidad, del matrimonio, de la maternidad y de la aprobación emocional. Vilar interpreta estos elementos como recursos de poder.

El libro no presenta esta tesis con cautela sociológica. Toma comportamientos reconocibles, los separa de sus matices y los ordena dentro de una explicación única: la relación heterosexual como sistema de intercambio desigual en perjuicio del varón.

El hombre como productor

Al niño se le enseñaría que su valor depende de lo que sea capaz de hacer, ganar, construir, proteger o soportar.

La mujer como administradora

La belleza, la disponibilidad afectiva y la sexualidad funcionarían como recursos para obtener protección y estabilidad.

El amor como ideología

El enamoramiento embellecería y ocultaría el componente económico y jerárquico de muchos vínculos.

El matrimonio como contrato

El hombre aportaría recursos y la mujer regularía la intimidad, el hogar, la descendencia y el reconocimiento familiar.

La maternidad como poder

La maternidad aparecería también como fuente de autoridad moral, legitimidad social e influencia sobre la conducta masculina.

La domesticación cultural

Canciones, novelas, costumbres y modelos educativos prepararían al varón para considerar noble su propio sacrificio.

La inversión es completa. El trabajo remunerado deja de ser privilegio y se convierte en condena. La permanencia en el hogar deja de ser reclusión y pasa a describirse como comodidad. La caballerosidad deja de ser cortesía y se transforma en obediencia. El amor romántico deja de ser un sentimiento espontáneo y aparece como cobertura cultural del intercambio.

El mecanismo intelectual de Vilar consiste en tomar el relato convencional de la dominación masculina, darle la vuelta y observar qué aspectos de la vida cotidiana aparecen bajo una luz distinta. Su fuerza procede de esa inversión; su debilidad, de convertirla en una explicación casi total.

La estrategia retórica de Esther Vilar

El varón domado no intenta persuadir mediante una acumulación paciente de datos. Su método es el del panfleto inteligente, la sátira y la acusación. La autora formula como evidencia aquello que otros apenas se atreverían a sugerir.

1. Inversión de las categorías

Vilar conserva el vocabulario de la opresión, pero cambia los sujetos. El explotador se convierte en explotado; la persona protegida aparece como beneficiaria; el privilegio se redefine como carga. Esta inversión obliga al lector a examinar supuestos que suelen darse por hechos.

2. Reducción económica del amor

Los afectos son descritos como operaciones de mercado. La autora habla de valor, capital, contraprestación, trabajo y recompensa. Esa reducción puede ser injusta, pero elimina deliberadamente la decoración romántica y deja a la vista dependencias materiales que también existen dentro de las relaciones.

3. Generalización provocadora

El libro habla de «el hombre» y «la mujer» como si fueran tipos humanos estables. Las diferencias personales, históricas, económicas y culturales quedan subordinadas a la tesis. Este procedimiento proporciona claridad y contundencia, pero también empobrece la explicación.

4. Humor incómodo

Buena parte de la eficacia del libro nace del humor. La exageración hace que una acusación áspera pueda leerse como una sucesión de observaciones irónicas. El lector puede reírse, irritarse o hacer ambas cosas al mismo tiempo.

5. La autora como personaje

Vilar no habla como una observadora distante. Se presenta como una mujer en ruptura con su propio sexo y convierte esa disidencia en parte de su autoridad. La campaña editorial explota esa singularidad: una mujer acusa a las mujeres de haber sometido a los hombres.

La eficacia de la obra no depende de que cada una de sus afirmaciones sea cierta, sino de que la inversión obligue a reconsiderar aquello que antes parecía natural.

Cómo leer hoy un libro tan polémico

Leer El varón domado como una descripción objetiva y completa de la sociedad conduciría a una discusión interminable sobre cada ejemplo. Resulta más productivo leerlo como un ensayo de combate que somete a presión una narración dominante.

Su pregunta de fondo conserva interés: ¿qué sacrificios masculinos han sido normalizados precisamente porque se consideran obligaciones naturales del varón?

El libro presta atención a cuestiones que durante mucho tiempo recibieron escasa elaboración pública: la asociación entre masculinidad y productividad, la expectativa de asumir riesgos, la presión para ganar dinero, la dificultad para mostrar vulnerabilidad y el empleo de la aprobación sentimental como forma de disciplina.

También recuerda que el poder no se ejerce únicamente desde las instituciones visibles. Puede actuar mediante expectativas íntimas, recompensas emocionales, costumbres familiares, dependencia afectiva y criterios de respetabilidad.

Lo que conserva fuerza

  • La crítica a la identificación del valor masculino con el trabajo, el éxito y la capacidad de provisión.
  • La atención prestada a los intercambios económicos ocultos bajo el lenguaje amoroso.
  • La descripción de la caballerosidad y del sacrificio como posibles mecanismos de disciplina.
  • El análisis de formas de poder ejercidas dentro del espacio doméstico.
  • La demostración de que una misma realidad admite relatos opuestos según el punto de observación.

Lo que exige distancia crítica

  • La generalización de conductas concretas a la totalidad de hombres y mujeres.
  • La reducción de la vida afectiva a una operación económica.
  • La escasa atención a la clase social, la edad, la cultura y las circunstancias personales.
  • La tendencia a interpretar el cuidado femenino como estrategia y el esfuerzo masculino como explotación.
  • La ausencia de un método empírico que separe intuiciones sugerentes de afirmaciones demostradas.

Ensayo polémico, no tratado científico: la obra selecciona ejemplos, exagera tendencias y utiliza el desequilibrio como método. Esto limita su capacidad explicativa, pero no elimina su interés como documento intelectual.

El principal error sería sustituir una ortodoxia por otra. Del mismo modo que resulta insuficiente describir siempre a la mujer como sujeto pasivo, tampoco basta con presentar al hombre como víctima universal de una conspiración doméstica.

La utilidad del libro aparece en el espacio intermedio: allí donde su exageración permite reconocer presiones reales que otros discursos prefieren ignorar.

Esther Vilar: la autora convertida en acontecimiento

La solapa presenta a Esther Vilar como una figura cosmopolita y difícil de clasificar. Nacida en Buenos Aires en 1935, hija de emigrados alemanes, habría recorrido América, África y Europa y desempeñado numerosos trabajos antes de estudiar medicina y sociología en Alemania.

La enumeración de oficios —secretaria, obrera industrial, vendedora, intérprete, representante y médico ayudante— construye la imagen de una autora que conoce ambientes sociales distintos y que no procede de un único mundo académico.

Su condición de mujer fue decisiva para la recepción de la obra. Una crítica semejante escrita por un hombre habría sido recibida de otra manera. Vilar podía presentar sus acusaciones como una revelación formulada desde dentro: una mujer que afirmaba conocer las estrategias de su propio sexo y que se negaba a participar en ellas.

La editorial aprovechó plenamente esta dimensión. El retrato de la contracubierta, la semblanza biográfica y la selección de reseñas convierten a la escritora en una figura inseparable del libro. La obra no solo propone una tesis; escenifica una ruptura pública entre Esther Vilar y las convenciones atribuidas a las mujeres de su tiempo.

Otras obras citadas en la sobrecubierta

  • El varón que siguió a la muerte de Picasso, presentada como obra teatral.
  • Hombre y muñeca, identificada como «novela-comic».
  • Sobre la fuerza de la estupidez, clasificada como ensayo.

Valor bibliográfico y documental

Esta edición posee interés por varias razones. En primer lugar, apareció apenas dos años después de la publicación original de 1971, lo que muestra la rapidez con la que el libro entró en el mercado editorial español.

En segundo lugar, conserva una presentación gráfica estrechamente ligada al lenguaje visual de los años setenta: contrastes intensos, tipografía de gran tamaño, ilustración satírica, retrato de la autora y una campaña comercial basada en la controversia.

En tercer lugar, las solapas constituyen un pequeño archivo de recepción. La selección de frases atribuidas a medios alemanes muestra cómo se construyó tempranamente la reputación de Vilar: escritora brillante, heterodoxa, divertida, colérica e imposible de leer con indiferencia.

Expresiones como «el Karl Marx de los hombres» revelan la voluntad de presentar el ensayo como una doctrina de emancipación masculina. La comparación no solo elogia la radicalidad de la autora: convierte su diagnóstico en una lucha de clases trasladada al ámbito sexual y doméstico.

La presencia de la sobrecubierta aumenta el valor documental del ejemplar. Sin ella conservaríamos el texto, pero perderíamos parte de la operación cultural que lo acompañó: los colores, la imagen de Vilar, las reseñas, el tono publicitario y la forma concreta en que Grijalbo quiso situar la obra ante el lector de 1973.

Valoración de Librería5

El varón domado no es un libro equilibrado, y probablemente perdería buena parte de su identidad si intentara serlo. Es un ensayo de inversión, una provocación construida para obligar al lector a mirar las relaciones entre hombres y mujeres desde el ángulo menos habitual.

Algunas de sus generalizaciones son tan amplias que terminan caricaturizando aquello que pretenden explicar. Sin embargo, su intuición central —que también existen obligaciones, sacrificios y mecanismos de control específicamente dirigidos contra los hombres— merece ser examinada sin que el rechazo a la exageración impida reconocer los fenómenos reales.

Como documento histórico, permite acercarse a las disputas sobre sexo, matrimonio, trabajo y emancipación que atravesaron la Europa de los años setenta. Como artefacto literario, conserva una voz clara, agresiva y eficaz. Como objeto bibliográfico, esta primera edición española de Grijalbo, provista de su sobrecubierta original, reúne interés material, gráfico y cultural.

Se esté de acuerdo o no con Esther Vilar, el libro cumple la promesa formulada en sus propias solapas: resulta difícil permanecer neutral ante él.

Ficha bibliográfica completa del ejemplar

Autora: Esther Vilar.

Título: El varón domado.

Título original: Der dressierte Mann.

Traducción: Máximo Estrella.

Edición original utilizada: primera edición de Bertelsmann Sachbuchverlag, Viena, 1971.

Editorial: Ediciones Grijalbo, S. A.

Lugar de publicación: Barcelona, España.

Edición fotografiada: primera edición española, 1973.

Derechos de la obra: © 1971 Esther Vilar.

Derechos de la edición española: © 1973 Ediciones Grijalbo, S. A.

Dirección editorial: Aragón, 386, Barcelona, 9, España.

ISBN: 84-253-0270-6.

Depósito legal: B. 837-1973.

Impresión: Gráficas Diamante.

Dirección del impresor: Zamora, 83, Barcelona-5.

Diseño de la sobrecubierta: J. Farré.

Fotografía del dorso: Esther Vilar.

Idioma: español, traducido del alemán.

Género: ensayo polémico sobre las relaciones entre hombres y mujeres.

Encuadernación observable: tapa dura roja con sobrecubierta ilustrada.

Estado visible: ejemplar usado; sobrecubierta con rozaduras, desgarros, dobleces y pérdidas parciales; papel interior oscurecido por el tiempo.

Datos no comprobados: número total de páginas, dimensiones, tirada y precio original.

Enlace permanente: https://www.libreria5.com/2026/08/el-varon-domado-esther-vilar.html

Fuente material: portada, contracubierta, sobrecubierta, página legal y dedicatoria del ejemplar fotografiado para el catálogo de Librería5.

Alcance de la descripción: la información bibliográfica y material se limita a los datos legibles en las imágenes reproducidas en esta entrada.


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